martes, 14 de julio de 2009

¿La literatura está de moda?


La semana pasada en el bus pasé un rato de lo más entretenido con la conversación de unas señoras (ya se sabe que los escritores somos muy cotillas y pegamos la oreja, y el ojo, a todo cuanto ocurre a nuestro alrededor. Vampir@s, dicen algun@s que somos):

-Pues mi hija me ha regalado esa de las mujeres quenoséqué-decía una señora.
-¡Ah sí-respondía su amiga-, la de Larsson, yo me estoy leyendo la segunda, la de las cerillas y el bidón de gasolina.
-Creo que ya ha salido la tercera.
-Que pena de hombre ¿verdad?-intervino otra que acababa de sentarse junto a ellas- que no pudiera ver el éxito que ha tenido.
-Y encima a la mujer, que llevaba treinta años con él no le dan ni un duro porque no estaban casados-dice la primera.
-Se lo quiere quedar todo la familia. Que ni se hablaban-apostilla la segunda.

-Acabo de comprarme lo último del Falcones-comenta un chico en la playa mientras se pone protección solar.
-Yo ya lo tengo-responde su compañero-pero todavía no lo he empezado.

Cuando ando por ahí, en la calle, en el metro o en el bus, me gusta fijarme en lo que lee la gente:
Ayer había un señor en la parada del autobús cargando con su maletín y "La mano de Fátima"; esta mañana en el metro una chica leía a mi lado el tercer volumen de Larsson y ni pestañeaba; hasta que se ha levantado para bajar no he podido ver de qué libro se trataba.

Da la sensación de que la literatura está de moda. Que no estás "en la onda" si no has leído los últimos best sellers. Y pensando en ello, he llegado a la conclusión de que todo empezó con "Los pilares de la tierra", siguió con "La sombra del viento", "El código Da Vinci", "La catedral del mar", y hasta ahora.
Supongo que mucho tiene que ver en esto (quizá todo) el marqueting de las editoriales. Han encontrado ahí un filón y lo explotan, lo que está muy bien. Se crea la necesidad de leer un libro como se crea la necesidad de comprar un coche o de usar una determinada marca de colonia.

Así que creo que si una editorial está dispuesta a poner toda la carne en el asador, invertir tiempo, dinero y esfuerzo, hará un éxito de cualquier novela que se proponga. Por eso, entre buenas novelas por méritos propios, se cuelan a veces bodrios que se venden como rosquillas; de ahí la mala fama de los best sellers.
Pero una novela comercial no es necesariamente mala. ¿No os parece?

¡Uff! ¡Lo que hace "la caló"! Se me están derritiendo las neuronas.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails