jueves, 22 de octubre de 2009

Entre chaparrones y relecturas

El chaparrón de hoy me ha dejado el tiempo justo para llegar a casa después de un encuentro con Joan Bruna para contarle de qué va mi nueva novela, saber en qué momento de su vida está "Nunca fuimos a Katmandú", y calentarle la cabeza con mil historias más.
He llegado a casa con los vaqueros empapados hasta la rodilla pero "cantando bajo la lluvia" y mucho más animada después de unas semanitas un poco "depre". "Katmandú" está en lectura en una importante editorial, y la nueva novela le gusta a Joan. Todo lo demás, es sólo cuestión de tiempo. Les pondremos velitas a todos los santos aunque no crea en ninguno, pero ellos lo comprenderán, que para eso son santos.

En estas últimas semanas, que he tenido más tiempo, me ha dado por las relecturas: Cortazar, Chejov y Hemingway, todos a la vez.


De Julio Cortazar he releído Rayuela, y creo que cuando la leí por primera vez, hace muchos años, era su momento: París, amistad, intelectuales que quieren arreglar el mundo, sexo, drogas y rock and roll (bueno, creo que drogas no hay). Lo que quiero decir es que me impactó mucho más entonces. Me gustan los relatos de Cortazar, me parece un genio en ese género. Rayuela, en cambio, se me ha hecho un poco pesado; son como dos novelas en una, la del protagonista entre París y Buenos Aires, y otra que va como de meta-literatura. Claro que el autor advierte al principio que no es una novela al uso, que se puede leer de diferentes maneras, incluso cambiando el orden de los capítulos si se desea.


Ernest Hemingway es uno de mis iconos literarios; yo "de mayor" quería ser como él (menos al final). He releído "París era una fiesta" y para mí lo ha sido. Es un París muy distinto al de Cortazar, una lectura fácil, incluso naïf, diría yo; como un cuadro de Miró, donde un gran maestro se puede permitir la más absoluta simplicidad para componer una obra deliciosa.

Y mi tercera relectura ha sido "La dama del perrito y otros cuentos" de Anton Chejov. Culpa de Blanca Miosi, que habló de él en su blog y me apeteció porque soy así de caprichosa.

Yo conocía a Chejov más como dramaturgo; había visto en teatro El tió Vania, Las tres hermanas, La gaviota, El jardín de los cerezos, etc. Y soñaba con llegar a interpretarlo algún día (en mis tiempos de actriz). Pero no había leído sus cuentos, y tengo que decir que me han gustado mucho; relatos breves, llenos de ingenio ¡y modernos! Sorprende comprobar que para algunos autores no pasan los años. Eso también debe ser todo un arte.

Y ya está. Ya tenéis unos cuantos títulos más que añadir a vuestras listas, jeje.

Sigue lloviendo y hace una tarde estupenda para escribir.

Besitos.

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