martes, 15 de diciembre de 2009

Taller de literatura (IX)


Para llegar al Ámbit Cultural hay que atravesar la Avinguda del Portal de l'Ángel, una de las calles más comerciales de Barcelona, con todas sus tiendas, los puestos de artesanía, la iluminación navideña y, a las puertas del centro comercial, se topa un@ con Papá Noél tocando la campanita ...Inevitablemente se nota el ambiente pre-navideño en el curso, tanto entre l@s alumn@s como en la profesora: tod@s como colegiales oliendose las vacaciones a la vuelta de la esquina.

Entregamos los trabajos: un relato breve y una reseña sobre uno de los textos que teníamos que leer.
Después entramos en materia; nos queda por ver el tema del espacio y la atmósfera de la novela que trataré de resumiros un poco, aunque como siempre os digo: es difícil transcribir aquí dos horas tan intensas, pero vamos a ello:

Actualmente se tiende a que la descripción del espacio sea sucinta para no cansar al lector, salvo que se quiera utilizar para crear una atmósfera determinada, cierto suspense o presentar de manera indirecta a alguno de los personajes.

En el siglo XIX se le daba mucha más importancia a la descripción del ambiente porque se creía que decía mucho de los personajes (lo cual sigue siendo cierto), y porque la visión que podiamos tener del mundo era mucho más limitada que ahora y ésta era una forma de conocer escenarios que tal vez nunca podríamos ver de otro modo.

Los personajes deben moverse en el espacio y en el tiempo; un personaje no puede ser el mismo al final que al principio de la novela, tiene que haber evolucionado, y el desplazamiento por distintos escenarios ayuda a conseguirlo.

Las descripciones ambientales, además, sirven para cambiar el ritmo del relato; ya sea relentizándolo o acelerándolo. Pueden romper la intensidad de una escena dialogada o crear espectativa ante la que se avecina.

Y con esto se acaba la teoría. La próxima semana...¡Cava, diplomas, fotos y risas!

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