miércoles, 23 de junio de 2010

Taormina

Taormina es la ciudad más turística de Sicilia (y la más cara); en ella se concentran más cafés, restaurantes y tiendas de los que hemos podido ver en toda la isla, que no parece demasiado interesada en el turismo. 
Se encuentra encaramada en lo alto de una colina cuyo punto culminante es el magnífico Teatro Griego desde el que se pueden admirar impresionantes vistas del volcán Etna y del mar Jónico. Muchas de sus caprichosas calles adoquinadas y cubiertas de buganvillas tienen empinadas escaleras que van a dar al mar o a la montaña.
Elegimos el día más caluroso para pasearla (Sicilia está a ciento cincuenta kilómetros de la costa africana), pero mereció la pena.

De regreso a Terrasini nos tomamos un día de descanso (más que nada porque si no Álvaro me repudiaba como madre) y disfrutamos de un baño en las cristalinas aguas del mar Tirreno (Sicilia está rodeada por tres mares) en una cala solitaria y rocosa.

El último día de mi estancia hicimos una rapidísima visita a Trapani, ya que pasamos más tiempo en el tren que en esta ciudad que no tiene un especial atractivo, salvo el mar y el pequeño casco antiguo.

Y de regreso a Barcelona, con ganas de volver pronto a Sicilia y seguir conociendo esta espectacular isla que, en sus reducidas dimensiones, cuenta con cinco lugares que son patrimonio de la humanidad.

Álvaro vuelve mañana a casa, pero piensa regresar a Sicilia en septiembre, y yo detrás de él, claro, jeje.


(Fotos: Detalle del Teatro griego; el anfiteatro; el Etna y el mar; una calle de Taormina. Hay más fotos en el Facebook, por si os apetece verlas).

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