miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Para escribir hay que sufrir?

Hay quienes opinan que el dolor es una gran fuente de inspiración, que un estado de sufrimiento y angustia ayuda a crear grandes obras.
Existe el tópico del escritor atormentado, alcohólico, suicida...de hecho, la lista de escritores y escritoras que se quitaron la vida es infinita: Virginia Woolf, Ernest Hemingway, Cesare Pavese, Jack London,  Alfonsina Storni,  Yukio Mishima, Sylvia Plath...entre otr@s much@s.

Pero también hay una actitud opuesta: escribir como terapia, como una manera de exorcizar los demonios que llevamos dentro,  decía Vargas Llosa.
¿Qué nos lleva a iniciar un diario en la adolescencia sino la necesidad de exteriorizar nuestros sentimientos, de ordenarlos, tal vez incluso de resolverlos por el mero hecho de plasmarlos en el papel y descubrir que se encamina por sí solos a una resolución?

Escribiendo podemos matar a nuestros enemigos reales, responder a esa situación que no supimos encarar en su momento, hacer realidad, de forma vicaria, un sueño imposible.

Personalmente no puedo escribir cuando me siento mal. Sí puedo plasmar mis sentimientos en un papel para desahogarme, pero me resulta imposible concentrarme en la novela que estoy escribiendo, por ejemplo.
Sin embargo, el dolor pasado, me sirve para entender a mis personajes, para meterme en su piel y expresar mejor su sufrimiento.

Hoy día l@s escritor@s no tienen pinta de sufrir mucho ¿no creéis? más bien, much@s de ell@s parecen estrellas del rock, y otr@s tant@s sueñan con ser como ell@s algún día.

¿Qué opináis?

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