miércoles, 18 de agosto de 2010

Y van tres


Este mes de agosto atípico, en el que por la operación de mi pie he tenido que reducir mi actividad y pasar bastante tiempo en casa, ha sido, sin embargo, muy productivo.

Acabo de terminar mi tercera novela, que en realidad era la primera que escribí y quedó varias veces arrinconada por otros proyectos, probablemente porque no acababa de convencerme. Era el primer intento  de una novata y tenía todos los defectos imaginables, aunque entonces yo no era capaz de verlos, pero sabía que algo fallaba...
Aún así, la idea me parecía buena y releyéndola encontraba algunas partes salvables, además, le tenía un cierto cariño.
Me ha costado. Es más difícil reescribir por completo una novela que ponerse con una nueva con total libertad; es como arreglarse un traje en vez de  comprar la tela y hacerse uno nuevo. Pero, ya digo: le tenía cariño.
El resultado al final ha sido satisfactorio. Siento que he aprendido algunas cosas en estos  últimos cuatro años.

Siempre que termino una novela tengo sentimientos contrapuestos: por un lado, la satisfacción y el relajo de haber terminado un trabajo; por otro, una sensación de pánico: ¿y ahora qué? ¿seré capaz de escribir algo más?
Pero por el momento me quedo con el relajo. Me he ganado un descanso para hacer lo que me apetezca sin obligaciones, sin sentirme culpable por descuidar mi trabajo; puedo hacer un poco el vago, ver pelis, leer, pensar en otras cosas.
Después, cuando la necesidad de escribir se haga imperiosa, empezaré con la revisión.A ver cuanto tiempo aguanto :/

Cuando miro atrás me parece increíble que haya escrito tres novelas en cuatro años, desde que me planteé ponerme a escribir "en serio": la primera se publicará dentro de un mes, la segunda está entregada y la tercera lista para su revisión ¡Uff!

Como decía la canción, "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida..." :))

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