viernes, 11 de enero de 2013

Y van tres

Poco me podía imaginar cuando escribía Nunca fuimos a Katmandú que tres años después ya tendría tres libros publicados.

En aquellos momentos ni siquiera me atrevía a soñar con publicar el primero. Después, todo se precipitó y el sueño se hizo realidad. No voy a repetirnos la historia porque la conocéis de sobra.

Sin embargo, llegaron tiempos difíciles, todavía están aquí, y las cosas se complicaron. Las editoriales se replegaron y desde entonces duermen el sueño de la marmota a la espera de que el panorama se despeje y puedan ver por dónde van los tiros para mover ficha.

Pero los escritores no dormimos. Nuestra mente no descansa y nuestra pluma (o portátil) tampoco. La diferencia ahora es que nuestras obras no están condenadas a morir en un cajón junto a las cartas de rechazo de las editoriales ni nosotros nos vemos abocados al diván del psiquiatra para sobrellevar nuestra depresión. El siglo XXI,  ¡bendito sea!, ha puesto a nuestro alcance nuevos medios para llegar a los lectores sin la venia de un todopoderoso editor y/o agente literario.

Por supuesto, no todos alcanzaremos el éxito, probablemente, porque no todos lo merecemos, pero al menos tenemos una oportunidad.

Pese a la crisis que mantiene al mundo editorial paralizado, podemos seguir publicando y dando a conocer nuestras obras.

En mi caso, mientras esperaba una respuesta editorial que no llegaba, publiqué en verano mi libro de relatos Gatos por los tejados. Y harta de seguir esperando, acabo de publicar mi novela Habana Jazz Club tanto en papel como en ebook.

Puede que haya quemado un cartucho, como me han dicho, pero tengo más :) Ya vendrán tiempos mejores (esperemos). Entretanto, seguiremos adelante con los medios que tenemos a nuestro alcance.

¡Feliz finde!

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