viernes, 12 de abril de 2013

Un poco de turismo

Y terminamos la crónica de mi estancia en Nepal con un poco de turismo.

Me despedí de la escuela una semana antes de regresar a España para poder pasar unos días de descanso conociendo algo más del país. Álvaro se tomó aquella semana de vacaciones para acompañarme, y cuando yo me fuera, él regresaría a Tikapur para seguir con su trabajo en la escuela.

Nos fuimos a Pokhara, la ciudad más turística de Nepal, y pasamos un par de días allí disfrutando de paisajes de ensueño: la cordillera del Himalaya, cuyas cumbres nevadas podíamos divisar desde nuestro hotel, y el gran lago Phewa, que refleja las montañas en sus aguas.

Pokhara es el polo opuesto a Tikapur. Teníamos la sensación de estar en cualquier localidad de las costas españolas, con las calles llenas de tiendas y restaurantes y plagadas de turistas. De allí salen los trekins a las montañas y todo está orientado a ese boyante negocio. Pero es bonito y nos lo merecíamos :)

Después volvimos a Katmandú. Cuando llegamos en enero apenas habíamos tenido tiempo de ver nada. Paseamos de nuevo por Durbar Square, visitamos el Templo de los monos y algunos lugares más, e hicimos  compras en las tentadoras tiendas; me traje bolsos, foulards, lámparas... y porque no tenía más dinero ni sitio en la maleta, que si no...


En el momento de partir mis  sentimientos estaban encontrados: me daba pena  dejar aquello pero también deseaba volver a casa. Y lo más duro de todo, me enfrentaba a una nueva separación de mi hijo al que dejaba muy lejos y no sabía cuando  volvería a ver... Pero él es así. Los dos somos así, espíritus aventureros.
Y eso tiene un precio.




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