sábado, 4 de octubre de 2014

Viaje a Malta (4)

St. Julian's

Y llegamos a la última etapa de mi viaje. Una semana intensa en un país minúsculo (de apenas 400 kilómetros cuadrados) y sin embargo, repleto de lugares mágicos, increíbles y únicos, varios de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad, como la propia capital, Malta, y los templos megalíticos (siete en total) diseminados por las islas de Malta y Gozo, y con una antigüedad superior a la de las Pirámides de Egipto.




Lamento tener que confesar que pese a que
Vista de La Valleta desde Sliema
estaban en mi programa, no visité ninguno de estos templos. Cometí el error de dejarlos para el último día, y ya estaba tan agotada a causa del calor y las aglomeraciones en autobuses y zonas turísticas que no me sentí con fuerzas. Preferí tomarme el día de relax y pasear tranquilamente por las poblaciones costeras en las que se concentra el turismo de la isla, pero que aún así, conservan todo su encanto. Los templos quedarían pendientes para una próxima visita.



Sliema y St. Julian's, muy próximas a La Valleta, son las poblaciones que concentran mayor cantidad de hoteles, restaurantes, cafés y comercios para cubrir las necesidades del turista. No obstante, mantienen una armonía paisajística y están muy lejos de la masificación y el caos que sufrimos en nuestras costas.


El famoso "LOVE" de St. Julian's

Di un agradable y largo paseo a pie de mar, desde prácticamente las puertas de La Valleta hasta St. Julian's. Después tomé un autobús y acabé la jornada en Buggiba, al norte de la isla, en una de las pocas playas con arena, donde disfruté de mi último baño en Malta y de una hermosa puesta de sol.
Puesta de sol en Buggiba










A día siguiente, de vuelta a casa. Con los ojos y la mente repletos de belleza. Y no quiero acabar este reportaje sin recomendaros visitar este país diminuto e increíble.

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