sábado, 1 de agosto de 2015

"Nepal, cerca de las estrellas" y el Banc del Temps

Viendo el booktrailer de "Nepal cerca de las estrellas"
Ayer tuvimos una nueva presentación de mi libro, Nepal, cerca de las estrellas, en la Biblioteca Can Milans de Caldetes, en la costa del Maresme, y organizado por el Banc del Temps de Caldetes.

Mientras íbamos hacia allí pensaba que en todas las presentaciones hablo de cómo surgió mi viaje a Nepal, el libro, y la relación de todo ello con el proyecto del Banc del Temps (Banco del Tiempo). También lo comento al principio del libro, pero creo que nunca lo he explicado aquí.

Vayamos por partes.

Los Bancos del Tiempo, para quien no lo sepa, son agrupaciones de personas que se unen para
En la biblioteca Can Milans
intercambiar servicios y ayuda mutua utilizando como "moneda" el tiempo, nunca el dinero. En Barcelona hay uno casi en cada barrio, y también los hay en muchas ciudades de España, de Europa y del resto del mundo.

Cuando supe de su existencia me agradó la idea y me apunté al Banc del Temps del Raval, que era el que me quedaba más cerca de casa. Enseguida empecé a colaborar en la secretaría, y cuando vi que muchos de los usuarios eran inmigrantes y necesitaban aprender y practicar español para desenvolverse en nuestro país, se me ocurrió organizar un taller de intercambio inglés/español, ya que la mayoría eran asiáticos y hablaban inglés.

Taller de intercambio español/inglés
Allí conocí a Dilip, el fundador de la escuela de Nepal en la que estuvimos mi hijo y yo, que cuando iba a regresar a su país me invitó a ir cuando quisiera.
El resto, ya lo conocéis.

Pero ahí no acaba la cosa.

Cuando escribí y publiqué el libro, pensé que era una pena que mis amigos de Nepal no pudieran leerlo, pero pagar a un traductor estaba fuera de mis posibilidades. Lo comenté un día con Josefina Altés, la coordinadora general de los Bancos del Tiempo, y ella se lo propuso a un usuario del Banc del Temps de Sant Joan de Espí , James Salter, que es americano.

En español y en inglés
James aceptó el encargo y tradujo el libro al inglés, lo hice imprimir y un amigo se encargó de llevar los ejemplares a Katmandú y entregárselos a una de las profesoras de la escuela que los distribuyó en Tikapur según mis instrucciones.

Todavía tenemos presentaciones previstas en varios Bancs del Temps de Catalunya. Y os aseguro que nunca me habría imaginado que a los dos años de su publicación, este libro sin pretensiones, siguiera tan vivo y despertara tanto interés.

Son las cosas que pueden ocurrir en el Banco del Tiempo. Si hay uno en vuestra ciudad no dudéis en acercaros a él.

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