martes, 9 de febrero de 2016

Julio Verne cumple 188 años


Ayer, 8 de febrero, Julio Verne cumplió 188 años, y por lo que se ve, sigue gozando de una "salud" excelente ;)
La ventaja de los GRANDES, en el ámbito que sea, es que nunca mueren. De hecho, cuando yo lo descubrí, siendo muy niña, él ya no estaba físicamente entre nosotros, pero sí en la maravillosa biblioteca de mi casa en forma de grandes tomos de tapa dura, con el título y el nombre del autor impresos en relieve y preciosas ilustraciones interiores que yo copiaba en mis cuadernos de dibujo (porque por aquel entonces quería ser dibujante).

Julio Verne probablemente es el "culpable" de mi pasión por la lectura y los viajes. Leía sus libros apoyados sobre una mesa porque eran muy grandes y pesados, y me sumergía durante horas en su mundo fantástico,  viviendo aventuras extraordinarias, viajando de la luna al centro de la tierra o sumergiéndome en el fondo del mar. Descubría lugares que, aun siendo reales, yo desconocía, y despertaban mi interés por visitarlos algún día: islas exóticas, países lejanos...

De vez en cuando alguien de la familia se asomaba a mi habitación para ver lo que hacía tan quieta y
callada, y hasta se preocupaban por si estaba enferma; no les parecía normal que una niña se pasase horas leyendo encerrada en una habitación en vez de estar jugando. Pero en realidad, yo acababa de descubrir el mejor de los juguetes y ya nunca lo abandonaría.

Ahora, desde la edad adulta, lo admiro y lo valoro todavía más porque me doy cuenta que además de poseer una imaginación sin límites era un visionario: nos llevó a la luna cuando era impensable poder alcanzarla algún día, creó naves espaciales, ascensores, helicópteros, submarinos, y hasta se adelantó a las armas de destrucción masiva.

Por todo ello, feliz cumpleaños, monsieur Verne, y que cumpla muchos más.

martes, 2 de febrero de 2016

Primeras lecturas del año


Este año he cogido carrerilla con la lectura, y no sé cómo, solo en enero me he cepillado cuatro libros. Bueno, uno a medias... enseguida sabréis cuál.

Empecé con El arte de conducir bajo la lluvia, de Garth Stein. No conocía al autor, pero leí una reseña en un blog y me gustó, así que fui a por él.
Cuenta la historia de Enzo, un perro adoptado por Danny cuando era un cachorro y que formará parte de la familia hasta el fin de sus días. Danny es corredor de coches y lucha por hacerse un hueco en el mundo de las carreras; se casa con Eve y tienen una niña, Zoe. Pero la desgracia se cierne sobre la familia y Danny deberá afrontar muchos problemas para no perder a su hija, mientras Enzo es testigo de las peripecias familiares. y es quien nos narra la historia.
Las historias contadas por perros resultan por fuerza entrañables, pero es un truco bastante gastado. Sin embargo, Enzo cae simpático enseguida; es un perro muy listo y "culto", y con una gran sensibilidad humana ¿o perruna?






Mi siguiente lectura fue Las leyes de Hermógenes, de mi amigo Josep Capsir. Lo tenía pendiente
desde hacía tiempo, pero ya sabemos lo que pasa: los libros se nos acumulan y a veces no encontramos el momento.
Narra el despertar a la adolescencia de Toni, un chaval de 14 años que empieza a enfrentarse a la vida y encontrarse con nuevas experiencias, y su especial relación con un personaje del pueblo, Hermógenes, que dejará huella en él de por vida.
A mí me pareció una novela emotiva y valiente, porque creo que el autor ha puesto en ella mucho de sí mismo.








Y aquí llega la que no pude terminar: Nudos, de Nuriddin Farah. Cuenta la historia de Cambara, una joven somalí que regresa a su país para escapar de un tragedia familiar y una madre dominante.
Tanto la portada del libro como la trama me parecieron atractivas, pero pronto me desencanté; Cambara siempre parece estar enfadada, y el coprotagonista es bastante repulsivo, de
hecho, todos los personajes resultan antipáticos, y el objetivo que lleva a la joven a su país, en medio de disturbios políticos tampoco me parece muy convincente.
No sé, a lo mejor no era el momento de leerla, no me gusta dejar libros a medias. Quizá fuera la traducción, me pareció espantosa y llena de laismos, y eso sí que me mata.









Y por último he leído La virgen del sol, de Jordi Díez, otro amigo escritor. Es una novela que combina historia y ficción narrando una época turbulenta del Imperio Inca al tiempo que las vicisitudes de una familia de campesinos cuya hija ha sido designada por un sacerdote como la virgen del sol y debe cumplir su destino.
Ha sido una lectura interesante y amena.

Podéis encontrarlas todas en Amazon y en el enlace de la derecha de la página, bajo el epígrafe "Lecturas 2016".

domingo, 24 de enero de 2016

Entrevista en "Making Of E-Zine"

UN PASEO POR MADRID CON LOLA MARINÉ
15 ENERO, 2016ENTREVISTAS DE LITERATURA / LITERATURA Y CÓMICS / MAKING OF E-ZINE /PORTADA
Lola-Mariné-6Lola Mariné nació en Barcelona. A los 18 años se trasladó a Madrid para cumplir su sueño de ser actriz y sobrevivió en el mundo del espectáculo durante veinte años. Después decidió regresar a Barcelona donde se licenció en psicología e impartió talleres de teatro en diversos colegios para los que escribió varias obras infantiles y dirigió su puesta en escena.
Ha participado en cuatro libros recopilatorios de relatos: Tiempo de recreo (2008), Dejad que os cuenta algo (2009), Atmósferas (2009), en beneficio de la Fundación Vicente Ferrer, y Tardes del laberinto (2011).
Nunca fuimos a Katmandú, su primera novela, salió a la venta en septiembre de 2010. En 2012 publicó un libro de relatos, Gatos por los tejados. En 2014 publicó su segunda novela Habana Jazz Club y el libro de viajes Nepal cerca de las estrellas y en 2015 fue finalista con su tercera novela, El caparazón de la tortuga, del Segundo Concurso Amazon-El mundo para autores independientes.
Conocí a Lola de manera virtual a través de las redes sociales y personalmente en Madrid en un acto que organizó Amazon en el año 2013 en El Matadero, volví a verla en 2015 en la presentación en Madrid de su libro Nepal cerca de las estrellas, y una tercera vez en octubre de 2015 en el Primer Encuentro de Autores Independientes organizado por Amazon Academy. Después de terminado acto de Amazon paseamos por la zona hasta la plaza de Santa Bárbara y la plaza de Iglesia, charlamos de proyectos de escritura y de lo que había significado para ella ser finalista del Segundo Concurso de Amazon mientras tomábamos un café.
Lola es una persona muy agradable, de verbo fácil y escritura fluida. He aquí un resumen de aquella charla y algunas otras preguntas.
—Lola, dejaste el mundo del espectáculo y Madrid para volver a Barcelona, tu ciudad natal. ¿Qué supuso para ti esa etapa de tu vida como actriz? ¿Cuándo decidiste dejar el teatro para dedicarte de lleno a la literatura y por qué?
Ser actriz fue mi gran vocación desde niña. Me venía de familia: mi madre era actriz y mi hermano, actor; crecer entre escenarios y disfraces hizo inevitable que yo quisiera seguir sus pasos. Pero escribir, inventar historias, también estaba dentro de mí. De pequeña escribía poesía, a los trece años me atreví con una novela (espantosa, por cierto, ¡jajaja!) Después vino la etapa “diario íntimo”, y a día de hoy sigo llenando libretas con mis pensamientos y sentimientos, y debo decir que de esas reflexiones personales han salido relatos y novelas a lo largo de los años.
Pero de jovencita lo que más me atraía era la farándula, los focos del escenario y todo cuanto rodeaba ese mundo. Mi hermano me invitó a visitarle en Madrid y fui cada día a ver la obra en la que actuaba; me codeaba con el famoseo de la época de tú a tú y todos me preguntaban si yo también era actriz, dije que sí y me quedé (veinte años).
Fue una etapa maravillosa de mi vida, cumpliendo sueños, alcanzando metas, aprendiendo a vivir. Pero me faltaba Barcelona. Y un día decidí volver con la intención de seguir con mi carrera de actriz (no sabía hacer otra cosa); sin embargo, veinte años fuera son muchos y las cosas en Barcelona eran muy distintas.
El ir apartándome del mundo del espectáculo y centrándome más en escribir vino de forma natural, sin pensar. Cada día me llenaba más escribir y me interesaban menos los focos. Supongo que ese sueño ya estaba cumplido y yo había madurado.
Lola-Mariné-5—Tu primera novela, Nunca fuimos a Kadmandú, un relato sobre cinco mujeres de distintas edades y ambiciones en la Barcelona de hoy, la publicaste en 2010 con Editorial Viceversa, más tarde, en 2012, en Amazon como ebook, y enseguida se convirtió en un éxito. Háblanos de esta novela, ¿es una obra dirigida especialmente a mujeres? ¿Por qué decidiste publicarla en Amazon?
Yo no escribí Nunca fuimos a Katmandú pensando solo en las mujeres, aunque lógicamente, tratándose de una obra sobre mujeres, escrita por una mujer, parece inevitable el encasillamiento.
La novela tuvo bastante aceptación en papel, pero todos sabemos lo breve que es la vida de los libros en las librerías; la edición se agotó y la editorial no parecía dispuesta a reeditarla. En 2012 Amazon empezaba en España y yo tenía varios amigos que estaban muy satisfechos con sus resultados en esta plataforma; decidí probar y Nunca fuimos a Katmandú se convirtió en un best seller; solo en 2012 y en España, se vendiero más de 12.000 ejemplares.
—Tu segundo libro, Gatos por los tejados, que da nombre a tu blog literario, es una recopilación de relatos. ¿Por qué crees que los lectores aprecian menos los cuentos que la novela? ¿Qué diferencia ves entre ambos géneros literarios aparte de la extensión?
Publicar el libro de relatos fue un capricho mío: tenía relatos publicados en revistas, en Internet, en mi propio blog, y decidí reunirlos todos en un libro.
¿El porqué de la preferencia de los lectores por obras de mayor extensión? Yo diría, aunque parezca contradictorio, que es por pereza. Cuando empezamos un libro vamos conociendo a los personajes, entramos en sus vidas y se convierten en parte de la nuestra por un tiempo determinado, se nos hacen familiares y eso nos procura cierta satisfacción. Con el relato ese ejercicio debe reanudarse continuamente, y eso da pereza. Al menos, es lo que me pasa a mí. Aunque desde el punto de vista técnico creo que es más difícil escribir un relato que una novela de 400 páginas.
Lola-Mariné-4—Tu segunda novela, Habana Jazz Club, es un canto al amor y la amistad. La publicaste en Amazon tanto en ebook como en papel. Ha sido también traducida al inglés y al alemán. ¿Es quizás tu mejor novela? ¿Qué piensas de la autopublicación y por qué elegiste Amazon? ¿Las versiones en inglés y alemán las has hecho también a través de Amazon?
La verdad es que publiqué Habana Jazz Club en Amazon porque se acercaba Sant Jordi y quería estar presente. Acababa de regresar de un viaje a Nepal y no tenía tiempo de andar buscando editoriales, y mis experiencias anteriores con Amazon me llevaron a pensar que era la mejor opción en ese momento. No me equivoqué. La novela funcionó bien y fue el propio equipo de Amazon quien me ofreció traducirla al inglés y al alemán.
Es una novela a la que le tengo un cariño muy especial. Estoy convencida de que es mucho mejor que Nunca fuimos a Katmandú (la experiencia es un grado); mucho más redonda, técnicamente mejor escrita, y con una mayor profundidad en la historia.
Creo que la autopublicación ha liberado a los escritores de la tiranía de las editoriales. Ahora no dependemos de nadie para publicar nuestras obras y eso evita muchos suicidios y depresiones (no es broma). Los lectores, además, ya no hacen distinción entre un libro publicado por editorial o autoeditado y los escritores cada vez son más conscientes de la resposablidad que adquieren y su obligación de presentar un trabajo digno.
El único problema con que nos encontramos es la distribución.
Lola-Mariné-3—Nepal cerca de las estrellas es una crónica de tu viaje a Nepal con tu hijo, un libro precioso. ¿Cuéntanos el motivo de tu viaje y por qué escribiste el libro?
Como cuento en el libro, el viaje surgió por invitación directa del director de una escuela de Nepal al que yo daba clases de español en Barcelona en un trabajo de voluntariado.
Escribir el libro era inevitable y necesario. Pasé dos meses en un pueblecito de Nepal, conviviendo con aquellas gentes, y fue una experiencia tan rica que tenía que contarla.
El libro tambien se tradujo al inglés para que ellos pudieran leerlo y les envié varios ejemplares. Todavía mantengo contacto con algunas de las personas maravillosas que conocí.
—Recientemente has estado en Tailandia. ¿Piensas escribir un libro sobre este viaje?
La verdad es que en principio no tengo intención. Este ha sido un viaje turístico, y aunque no han faltado las anécdotas, creo que ya hay bastantes guías y libros de viajes de este tipo. Lo que no descarto es escribir algún día un libro de relatos en el que recopile algunos de mis viajes
Lola-Mariné-2—Con El caparazón de la tortuga, un thriller sobre el proceso de escritura, con dos personajes Ángel y Víctor de perfil psicológico complejo y una trama interesante que va de menos a más, conseguiste quedar finalista del Segundo Concurso para Autores Independientes de Amazon. ¿Escribiste esta novela para el concurso? ¿Pensaste que podías llegar a estar entre los cinco finalistas? ¿Qué ha supuesto para ti este éxito?
El caparazón de la tortuga fue en realidad la primera novela que escribí, hace más de seis años. Me gustaba la idea general, pero no estaba satisfecha con el resultado. Fue a parar a un cajón, llegó Nunca fuimos a Katmandú, y después todo lo demás. A lo largo de estos años la he ido retomando y puliendo. Y en 2015 pensé que era el momento de publicarla. Cuando estaba a punto de hacerlo me llegó la noticia del concurso y decidí presentarla, no tenía nada que perder y sería una buena promoción.
Lo que no esperaba, ni de lejos, era quedar finalista. De hecho la novela se vendía, tenía buenas reseñas, pero no era de las más destacadas. Fue una sorpresa cuando me llamaron de Amazon para anunciarme que era finalista.
Eso supuso que las ventas se dispararan y una promoción adicional nada desdeñable, aparte de lo que supone para un autor sentirse reconocido. No es cuestión de ego, quiero aclarar, sino de la inseguiridad que acompaña siempre a los creadores; la certeza del trabajo bien hecho debe venir de fuera, de la valoración y el aprecio de los demás.
—¿Recomendarías a los escritores independientes que participen en el próximo concurso de Amazon si lo convocaran este año?
Por supuesto, es una magnífica oportunidad, y cuando menos, un buen aprendizaje.
—¿Qué estas escribiendo en este momento?
En este momento estoy escribiendo una novela sobre el mundo del espectáculo (ya tocaba), una historia de ambición desmedida y de lo que puede significar alcanzar la fama y las miserias que se esconden tras ella. Ya tengo escrito el primer borrador, ahora toca revisarlo y pulirlo.
—¿Prefieres leer en papel o en lector electrónico? ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de ebooks frente al libro impreso?
Leo en los dos formatos, aunque me gusta más el papel. No hay nada como la sensación de tener un libro entre las manos. Pero reconozco que el ebook resulta cómodo y económico.
Cuando viajo ya no acarreo libros, ni tampoco los arrastro de un lado a otro cuando me muevo por la ciudad. Los libros en papel los leo en casa, cómodamente instalada en mi sillón de lectura.
—¿Qué opinas de las redes sociales como medio de conseguir visibilidad para un escritor? ¿Qué otras vías de promoción debería usar un escritor independiente?
Las redes sociales son fundamentales para el escritor en los tiempos que corren, aunque a nosotros se nos haga duro y pesado dedicar tiempo a la autopromoción. Pero hay que estar presente. Siempre digo que lo que no se ve no existe, y si no existe no se vende. Las redes sociales nos acercan a los lectores y nos dan a conocer, son una ventana al mundo de cuyo alcance no somos totalmente conscientes.
No sé que otras vías deberíamos usar, soy bastante mala en este tema, pero sí creo que los medios tradicionales (prensa, televisión, etc.) no deberían ignorarnos. Al fin y al cabo la autoedición es una realidad de nuestro tiempo y ha venido para quedarse.
—¿Cuáles son los errores más frecuentes que has observado en las obras de los autores independientes? ¿Crees que la calidad de estas obras ha mejorado?
Creo que en general la calidad ha mejorado y los autores se toman más en serio presentar un buen trabajo, incluso solicitando los servicios de profesionales si es necesario.
El mayor error que comenten algunos es creer que porque ahora resulta fácil, cualquiera puede escribir un libro. Ni todas las historias son del interés de los lectores ni se perdonan las faltas de ortografía, la mala sintaxis, o no tener la menor idea de cómo crear el armazón de una obra.
Yo me dedico también a la revisión y corrección de manuscritos, y de verdad que a veces me he encontrado con cosas que claman al cielo.
—Por último, dinos qué tipo de literatura prefieres y cuáles son tus autores favoritos. ¿Qué libro estás leyendo en este momento?
Me gusta la novela realista y contemporánea, pero leo de todo. Bueno, menos ciencia ficción, y novela negra que, lo siento, pero no me llegan.
Entre mis autoras favoritas se encuentran Isabel Allende y Almudena Grandes. Autores como Paul Auster, Ken Follet o Vila-Matas, aunque reconozco que este último resulta un poco pesado a veces, pero me encanta su forma preciosista de narrar.
Ahora estoy leyendo “El arte de conducir bajo la lluvia”, una novela entrañable y encantadora de Garth Stein. No conocía al autor, pero leí una reseña en un blog y la busqué.
—Muchas gracias, Lola. Ha sido un placer charlar contigo.
Gracias a ti por pensar en mí para esta entrevista. Un placer para mí también.
(Entrevista realizada  por el escritor Manuel Navarro Sebas para Making of E-Zine)

sábado, 16 de enero de 2016

Viaje a Tailandia (3): Krabi y las islas del sur

Fin de año en Bangkok

El fin de año en Bangkok fue una locura. Siguiendo el consejo de mi hijo (nunca debí hacerle caso) nos hospedamos en Khao San Road, el barrio mochilero y posiblemente el más animado de la ciudad. Son cuatro calles repletas de bares, restaurantes, tiendas y puestos callejeros, plagadas de jóvenes (y no tan jóvenes). Si normalmente esa zona es un hervidero de gente, la noche de fin de año ya no se podía ni dar un paso, literalmente. No fue fácil salir de allí, y cuando lo logramos nos vimos sorprendidas por el más inesperado contraste: un gran parque lleno a rebosar de gente también, pero en este caso, apaciblemente sentada sobre la hierva y entonando mantras para recibir al nuevo año.

¡Cosas de Bangkok!

Krabi

El primer día del 2016 emprendimos viaje a Krabi, al sur del país. Lo primero que llama la atención al llegar allí (aparte de su indiscutible belleza) es que la mayoría de la población, al contrario que en el resto de Tailandia, es musulmana; las mujeres llevan la cabeza cubierta e incluso vimos algún burka, pero conviven sin problema con los mini-shorts y cortos vestidos de las turistas. Tampoco se ven fotografías del rey por todas partes, omnipresente en otras zonas del país.

Isla Ko Phi Phi





Krabi es un lugar bonito y apacible atravesado por un río y próximo a varias de las islas más idílicas de Tailandia. Fuimos a visitar Ko Phi Phi, isla conocida por haberse rodado allí "La playa", una película protagonizada por Leo di Caprio que no tuvo mucho éxito, creo recordar.

No pudimos disfrutarla mucho tiempo porque el último barco regresaba a Krabi a las 15:30h de la tarde, así que nos tuvimos que conformar con un breve paseo y un baño en una pequeña cala, cerca del puerto.

Haciendo el tonto en la isla de James Bond



Al día siguiente contratamos una excursión para aprovechar mejor el tiempo. Fuimos a Khao Ping Kan, más conocida como la isla de James Bond por haber aparecido en alguna de las películas de la serie, ignoro cuál; comimos en un restaurante flotante y visitamos el "Templo de los monos", situado en una cueva impresionante donde los monos campan a sus anchas en apacible convivencia con los budas y los inevitables turistas.
Después nos dimos un reparador baño en una cascada en medio de la selva y regresamos a Krabi.


Baño en la cascada



Nos esperaba otro largo viaje de regreso a
Bangkok y dos más largos todavía de vuelta a España. Casi perdemos el avión, por cierto, nos confundimos de hora y lo pillamos por los pelos.

Una cosa tengo clara: he de regresar a Tailandia. Esto solo ha sido un pequeño aperitivo :)




martes, 12 de enero de 2016

Viaje a Tailandia (2): Sukhothai y Kanchanaburi

Parque histórico de Sukhothai

En el camino de regreso a Bangkok para pasar  el fin de año antes de continuar hacia el sur, hicimos un par de paradas, una en Sukhothai y otra en Kanchanaburi.

Sukhothai fue la primera capital del reino de Siam entre los años 1257 y 1379. Hoy, su parque histórico, muy bien conservado, es Patrimonio de la Humanidad.

Fue una de las visitas  que más disfruté en mi viaje; era como sumergirse en la historia, podía imaginar el esplendor y la belleza del antiguo reino (recreado en algunas películas), contemplando las impresionantes estatuas de buda, los restos de palacios, columnas, templos, estupas...

Ofrendas entre las raíces de los árboles

También visitamos un monasterio budista precioso que se encontraba junto al río, en el que los monjes oraban ajenos a la curiosidad, los paseos y los clics de las cámaras de los turistas.

Nuestro siguiente destino era Kanchanaburi, cuyo principal reclamo es el Puente sobre el río Kwai, que ni se parece al original (volado en la segunda guerra mundial), ni está sobre el río Kwai, ni es el que vemos en la famosa película de David Lean, que en realidad se rodó en Sri Lanka.
Cascadas de Erawan

La oferta turística se completa con la visita al cementerio de los aliados (un montón de lápidas visibles desde la carretera), el tren de la muerte, y el museo de la guerra. Como veis, todo muy estimulante...

A mí no me interesaba nada de eso. Dónde yo quería ir era a las Cascadas de Erawan, de las que había leído maravillas en los foros de viajeros. Se encuentran en el Parque Nacional de Erawan y están compuestas por un conjunto de siete cascadas a distintos niveles. Un entorno precioso por el que podías pasear y bañarte libremente donde quisieras; la única pega era que parecía la playa de la Barceloneta en pleno mes de agosto... Bueno, paseamos, subimos, bajamos, hicimos fotos; no me bañé, pero me dí el gusto de meter los pies en el agua y dejar que unos diminutos y simpáticos pececillos me hicieran cosquillas y un buen peeling.

Cascadas de Erawan


Siguiente etapa: fin de año en Bangkok y camino a Krabi, ¡por fin el paraíso!

viernes, 8 de enero de 2016

Viaje a Tailandia (1): Bangkok y Chiang Mai

Templo budista  (Bangkok)

Hacía años que me rondaba por la cabeza la idea de vivir unas navidades diferentes, lejos de comilonas, compromisos y excesos  absurdos varios. Y este año, por fin, he conseguido llevarlo a cabo.

Olvidarme de la Navidad, lo que se dice olvidarme, no ha sido del todo posible, ya que, para mi sorpresa, y a pesar de que el 90 % de la población tailandesa profesa el budismo, el 100% es más fiel a su inclinación por los negocios, y cualquier excusa es buena para vender lo que sea: derroche de luz, arbolitos de Navidad, trineos, papás noeles y villancicos por doquier. Eso sí, yo no tenía noción del día de la semana ni la fecha en la que vivía, lo que ya es punto.
Bangkok

Pero pasemos al relato del viaje.

Salimos de Barcelona el 22 de diciembre con destino a Bangkok. Doce horas de vuelo con una escala de tres horas en Doha (Quatar).

La primera sorpresa al llegar a la capital de Tailandia fue comprobar que es una ciudad ruidosa, sucia y en la que reina el caos más absoluto; nada que ver con la exótica imagen que tenemos de ella por las películas y las reminiscencias que nos despierta la lejanía. Poca gente habla inglés, por lo que es difícil entenderse; y todos tratan de engañarte para sacarte dinero. Estresante. Pero pronto aprendimos a defendernos y pudimos disfrutar de la grandiosidad y belleza de sus templos, la comida (no tan picante como temía), la gran variedad de fruta fresca que se ofrece por todas partes, los innumerables y abarrotados mercadillos y el dudoso placer del regateo (que a mí me revienta), solo compensado por los precios increíblemente bajos que se consiguen, aunque siempre te queda la sensación de que te han tomado el pelo...

Navidad en Bangkok

Calorazo. Una media de 32 grados y una humedad altísima.

Pasamos tres días correteando por una ciudad mucho más grande de lo que creíamos y nos perdimos en más de una ocasión (es lo que tiene viajar a la ventura, pero también lo hace más emocionante), y a la tercera noche nos dispusimos a emprender un viaje nocturno en autobús que nos llevaría a Chiang Mai, al norte del país, donde esperábamos encontrar un poco más de paz...


Chiang Mai




Chiang Mai resultó ser más tranquilo, sí, pero
estaba abarrotado de turistas y vendedores de todo como Bangkok, como toda Tailandia. Vimos un montón de templos preciosos y paseamos por los inevitables mercadillos. Nos hubiera gustado visitar una reserva de elefantes y alguna otra población cercana, pero Tailandia es mucho más grande de lo que parece y el tiempo no daba para más.








Vendedora de "bichos" en el mercado



Después de otros tres días en Chiang Mai, de nuevo hacia Bangkok haciendo un par de paradas por el camino, en Kanchanamuri (cascadas de Erawan) y en Sukhothai.
Pero eso os lo cuento la próxima semana.




lunes, 21 de diciembre de 2015

¡Hasta el año que viene!

Mañana salgo de viaje para Tailandia, así que no estaré por aquí estos días para desearos feliz navidad y próspero año nuevo y todas esas cosas.

A la vuelta ya os contaré cómo ha ido mi nuevo "viaje literario" (cualquier excusa es buena para viajar, jeje). Pero no pienso escribir un libro. Es un viaje turístico y ya hay por ahí muchas guías y experiencias viajeras, aunque nunca se sabe qué pueden inspirar las vivencias de un viaje, seguro que cuando menos, harán un "cameo" en alguna novela ;)

Este viaje puedo permitírmelo gracias a las ventas de mis libros, que este año, entre quedar finalista con El caparazón de la tortuga en el Concurso de Escritores Indie de Amazon, y las traducciones al inglés y al alemán de Habana Jazz Club, me han reportado beneficios inesperados y nunca logrados con anterioridad (dicho sea de paso). Ahora la cosa ya se ha calmado, pero el viaje no me lo quita nadie.

Nepal, cerca de las estrellas ha mantenido su protagonismo por segundo año consecutivo, con
buenas ventas y muchas presentaciones, por lo que puedo decir que el 2015 ha sido un año estupendo para mí, y espero que en el 2016 siga la racha. Despedir un año y estrenar otro en Bangkok tiene que ser presagio de muchas cosas buenas.

A la vuelta me espera mucho trabajo: preparar las presentaciones de El caparazón de la tortuga en edición impresa y trabajar en mi nueva novela de la que ya tengo el primer borrador. Seguro que vendré con las pilas cargadas y nuevas ideas. Viajar, además de llenarnos de energía, nos ayuda a tomar perspectiva y amplía nuestra mente y nuestra visión del mundo.


Os deseo a todos unas muy felices fiestas y que en el próximo año se cumplan todos vuestros deseos.
¡Nos vemos después de Reyes!


domingo, 13 de diciembre de 2015

Feisbulandia, ¿un mundo feliz?

Sé que algunos de los más fieles seguidores de este blog se resisten de forma empecinada a entrar en el mundo de Facebook, y probablemente hacen bien. Otros, sucumbimos hace tiempo. Yo lo hice por consejo de algún compañero cuando se publicó mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, y estoy segura de que FB contribuyó de forma notable al éxito que obtuvo el libro.

Para los escritores FB es un enorme escaparate que nos da la posibilidad de llegar a rincones inimaginables, nos permite interaccionar entre nosotros y  nos acerca a los lectores, que es lo más importante.

Pero con el tiempo te das cuenta de que FB se acaba convirtiendo en un patio de vecinos en el todos acabamos conociéndonos, cada quién con sus  filias y  sus fobias, algunos con intereses creados, con falsas palmaditas en la espalda (el famoso "me gusta").Todos exhibimos nuestra mejor sonrisa, nuestros éxitos, nuestra felicidad, que para eso estamos en  Feisbulandia, y como si de un acuerdo tácito se tratase, guardamos los trapos sucios en casa, o lo que es peor: los sacamos en petit comité y ponemos verde a la vecina que nunca se enterará de por qué de repente fulanita la mira mal o ya no le habla, y no tendrá  oportunidad de defenderse; o vendemos nuestras penas, somos las más buenas y generosas para ganarnos la compasión y el favor del grupito que nos interesa, pero nunca mostramos nuestra verdadera cara en público porque eso no es popular ni políticamente correcto.

Sin embargo, FB también tiene cosas buenas. Personalmente me ha permitido reencontrar amigos, hacer otros nuevos y conectar con los lectores que son los que me animan día a día a seguir escribiendo.

En fin, que estoy con gripe y la moral baja. Y no sé si alguien tenía que decirlo, pero yo me moría de ganas de hacerlo.

¡Feliz semana!


jueves, 26 de noviembre de 2015

Los escritores, esos seres tan... particulares.

En los últimos tiempos he leído algunas novelas protagonizadas por escritores que me han llevado a pensar que los escritores no son como la mayoría de las personas. Al menos, los escritores que se inventan los escritores  como personajes de sus novelas... Pero ¿están esos personajes muy lejos de la realidad? ¿Son una manifestación de lo que los escritores piensan de sí mismos o de sus colegas? ¿O quizá proyectan en sus personajes lo que les gustaría hacer o decir pero no pueden o no se atreven?

Los personajes de las novelas parecen tener un gen especial que tanto puede manifestarse en un brote de genialidad como de locura. Quizá el vivir durante mucho tiempo inmersos en un mundo ficticio, entre seres que no existen, y poniéndose en su piel, difumine la fina línea entre realidad y ficción y afecte a su pensamiento lógico.

Y ahora no sé si estoy hablando de escritores de ficción o reales. Esa es la cuestión...

Me viene a la memoria la novela de Rafael Costa, La novelista fingida, en la que una joven se apodera del manuscrito de una amiga y lo presenta como suyo alcanzando un enorme éxito, y no repara en medios para conseguirlo (no quiero desvelar más por si no la habéis leído).

En otra novela titulada Soy un escritor frustrado (el título ya lo dice todo), de Miguel Ángel Mañas, el protagonista, es decir, el escritor frustrado, secuestra a una de sus alumnas de literatura con el mismo objetivo, y la cosa solo puede acabar como el rosario de la Aurora...

En mi propia novela, El caparazón de la tortuga, donde se elucubra también entre realidad y ficción, es la falta de ideas lo que lleva a uno de los protagonistas a elaborar un plan maquiavélico para apoderarse de la mente y la imaginación desbordada de un talentoso joven.

Y seguro que existen muchos ejemplos similares en la literatura.

Las redes sociales nos dan una visión políticamente correcta de los escritores y las relaciones entre ellos. Todos somos encantadores, amigos de nuestros colegas, dispuestos siempre a ayudarles y apoyar su trabajo, incluso en detrimento del nuestro... nos alegramos de sus éxitos y lamentamos sus fracasos. No existe la envidia ni la menor maldad. ¿De verdad?

¿Somos los escritores tan solidarios y generosos? Hum... Eso no casa con el supuesto ego descomunal que parece que también llevamos en los genes.

Bueno, ahí lo dejo. Solo son desvaríos de una escritora en una tarde de noviembre :)

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