jueves, 2 de julio de 2015

Arranca el Concurso de Amazon

Pues ya estamos en la carrera, y de momento no me puedo quejar. Ayer se descargaron más ejemplares de El caparazón de la Tortuga de lo que llevaba vendiendo últimamente en todo el mes con seis títulos en Amazon.

También hacía tiempo que no veía uno de mis libros en los rankings: estamos en el nº 27 de Suspense y en el 33 de Literatura y Ficción.

Pero esto solo acaba de empezar, quedan dos meses por delante y supongo que se apuntarán más autores al concurso, las ventas subirán y bajarán y esto será un sin vivir hasta el final del verano.

La competencia es dura. Hay muy buenos escritores y obras muy atractivas. No voy a decir que gane el mejor porque mejores son muchos y solo puede ganar uno. De hecho ganará el que más venda, como dice claramente Amazon en sus bases: "se valorará la viabilidad comercial de la obra". Más claro, agua.

Por eso os animo, si la novela es de vuestro interés, por supuesto, a que descarguéis El caparazón de la Tortuga, lo leáis, lo disfrutéis (espero) y lo reseñéis en Amazon, en blogs, en Facebook y donde se os ocurra; y que lo regaléis, se lo recomendéis a los amigos, familiares, vecinos y saludados, a todo quisqui, para que este proyecto que tanto me ilusiona salga adelante.

No recuerdo si os he comentado en alguna ocasión que El caparazón de la Tortuga es la primera novela que escribí y la dejé de lado para ponerme con Nunca fuimos a Katmandú. Luego la cosa se fue complicando y hasta ahora. Por eso es una novela muy distinta a todo lo que he escrito, y por eso también el resultado final me gusta mucho.

Espero que a vosotros también.

miércoles, 24 de junio de 2015

La vident de la lluna plena, de Isabel del Río


Acabo de participar en un booktour, organizado por la escritora Isabel del Río, para promocionar su último libro, La vident de la lluna plena, publicado por Columna, que consiste en que una cadena de lectores se vayan pasando el libro, lo lean en una semana, y publiquen una reseña en sus respectivos blogs, lo que me parece una magnífica idea de promoción. ¡Renovarse o morir!

Y yendo al asunto que nos ocupa, os dejo una pequeña psinopsis:

Laia es una doctora Barcelonesa de 32 años que acaba de perder a su madre. Haciendo limpieza del piso encuentra una caja con viejas fotografías, una nota y una carta del tarot; todo ello despertará su curiosidad  y la llevará a pensar que no conocía bien a su propia madre ni los orígenes de su familia, y se embarcará en una investigación en la que, sin saberlo, incluso pondrá su vida en peligro.

La novela está dividida en capítulos breves y cada uno de ellos hace referencia a una carta del tarot que supone una nueva pista en la búsqueda de Laia por las calles de Barcelona. La Ciudad Condal es la otra gran protagonista de la historia, y es un placer añadido para los que vivimos en ella o la conocemos ( o para quienes quieran conocerla) recorrer sus rincones y descubrir anécdotas que Isabel del Río va desgranando en tanto Laia deambula por las calles en su particular odisea.
Francesc Miralles e Isabel del Río

Isabel escribe de una manera cercana y sencilla que nos hace sentir a Laia como a una amiga y desear acompañarla en su aventura; pero a la vez, su estilo es elegante y cuidado.

Es una historia con suspense, misterio, amor, todos los ingredientes para hacer de La vident de la lluna plena una lectura agradable y amena que os recomiendo, ya que saldrá pronto publicada también en castellano.

¡Tomad nota!

viernes, 19 de junio de 2015

Jornadas sobre el libro digital

Esta semana he asistido a un seminario sobre el libro digital organizado por la ACEC (Associació Col.legial d'Escriptors de Catalunya), con el título genérico de El libro digital, ¿una oportunidad para el escritor?, en el que han participado escritores, editores, agentes literarios y creadores de webs en torno al ebook, con distintas propuestas y visiones de este nuevo fenómeno que nos ha traído Internet.

A la pregunta de si el libro digital es una oportunidad para el escritor yo respondería categóricamente que sí. Pero luego vienen los matices: no porque ahora resulte fácil publicar y lograr cierta visibilidad, todo vale. Es una oportunidad para muchos autores que de otro modo no podrían ver sus obras publicadas por diversos motivos, y que de esta manera incluso han alcanzado el éxito y llamado la atención de editoriales convencionales. Pero, como apuntaba Neus Arqués, escritora y pionera en el marketing digital, no es lo mismo autopublicar que autoeditar un libro. Se puede publicar cualquier cosa, claro que sí, incluso la lista de la compra; pero editar y subir un libro a una plataforma digital para ofrecérselo a los lectores, a mi entender, supone una gran responsabilidad, respeto a uno mismo y al lector.
Librería Laie

Y del mismo modo que la viralidad de internet te puede encumbrar también te puede hundir. Las redes sociales son ahora nuestra marca, nuestra carta de presentación, todo se sabe y todo permanece. Y como destacó Roser Herrera, agente literaria, la imagen y la actividad de un autor/a en Internet son tenidas muy en cuenta a la hora de apoyarlo por parte de agencias y editoriales.

Otro tema de discusión fue el precio de los libros digitales. Y debo confesar que no me convenció mucho la explicación de Blanca Rosa Roca (Roca Editorial)  en cuanto al margen de beneficios del ebook, tan bajo para el autor, en un producto que  apenas tiene gastos ni intermediarios.

Rosa Sala, Josep Capsir y Blanca Rosa Roca

También salió a colación el reducido precio de los ebooks de los escritores autoeditados. Como defendió Josep Capsir, exitoso escritor  en el ámbito digital, estoy de acuerdo con él en que un precio competitivo nos ayuda a darnos a conocer y conseguir visibilidad. ¿Pagarías lo mismo por un título de un autor conocido como por otro que no lo es? Yo creo que el precio bajo elimina el riesgo económico para el lector y nos da una oportunidad. Aunque también pienso que es un arma de doble filo: si lo pones demasiado bajo parece que ni tu mismo valores tu obra y eso puede crear desconfianza en el lector. ¿Qué opináis?

Hubo muchos más asuntos y todos de sumo interés, pero no quiero extenderme más. Solo añadir que,
Neus Arqués, Marc C. Griso y Roser Herrera
sobre todo, el primer día, me fui con la impresión de que el autor novel es, a día de hoy, una pieza codiciada por muchos nuevos profesionales: correctores, traductores, maquetadores, etc, y otros no tan profesionales, como las pseudoeditoriales (más bien imprentas) que juegan con la ilusión de los aspirantes a escritores.
Todo ello perfectamente lícito, pero es como si escribir fuera un lujo, un capricho que hay que pagar. Cuando ser escritor siempre ha sido más un trabajo "de pobres", duro y solitario, con la única compensación de que un editor valore tu obra y te pague lo que mereces por ella.

En fin, que salí con la cabeza caliente y muchas cosas en las que pensar y sobre las que trabajar.

¡Buen finde para todos!

jueves, 11 de junio de 2015

"Las noches de Bárbara" de Olympia Hay

Hoy voy a haceros una confesión, y seguro que me arrepentiré, pero ahí va.

Hace un par de años empecé a leer Cincuenta sombras de Grey, la novela que me había impedido llegar al Nº1 de Amazon en los mejores tiempos de Nunca fuimos a Kamandú. Sentía curiosidad por saber qué la había convertido en un best seller internacional. Pero la abandoné a las treinta páginas, me parecía infumable.

Visto lo visto pensé que yo podía escribir algo semejante, incluso mejor (perdón por la inmodestia, pero es que el listón no estaba muy alto), y decidí probar. Era un experimento, un divertimento para ver qué pasaba. Y en dos meses escribí Las noches de Bárbara.

Utilicé un seudónimo: Olympia Hay, para sentirme más libre y darle un aire más internacional, y también porque no era un género en el que pensase reincidir y no quería que se relacionase conmigo. Hice bien, porque más que erótica me salió pornográfica, y me moría de vergüenza solo de pensar que pudiera leerla alguien que me conociera.
Pero han pasado dos años, y ya no me acuerdo de las barbaridades que escribí.  Además, la literatura es como el teatro: el escritor se mete en su "papel" y no tiene por qué ser identificado con el personaje. Sé que mis lectores son inteligentes y lo entienden perfectamente :)
Olympia Hay

Publiqué Las noches de Bárbara en Amazon el verano de 2013. Y pese a que nadie sabía quien era Olympia Hay ni podía hacer mucha promoción (tiene un perfil en Twiter y por dos veces me bloquearon la cuenta en FB), se vendió muy bien durante varios meses, sobre todo en Amazon.es y en Amazon.com, y  desde entonces es mi novela más vendida, aunque nunca ha llegado a las cifras que alcanzó Nunca fuimos a Katmandú.

Dos editoriales se pusieron en contacto conmigo en su momento para publicarla en papel, pero yo no le veía mucho sentido a publicar con seudónimo y no estaba dispuesta a confesar mi autoría. De hecho, la novela está también en papel en Amazon y las editoriales tampoco me ofrecían un adelanto ni nada que me pudiera tentar especialmente.

Yo me moría de ganas de compartir mi  "travesura" (y sus consecuencias) con  lectores y amigos, pero, claro, no podía...

¿Por qué lo confieso ahora? Pues porque me apetece, porque no me gustan los secretos, porque no deja de ser una obra mía y quiero poder hablar de ella con libertad, y... porque quizás escriba pronto una segunda parte...

Lo cierto es que ha sido divertido y os podría contar mil anécdotas de esta experiencia; incluso tengo apuntes para otra novela, que se basaría en ellas.

¡Pues hala! ¡Ya está dicho! Yo soy Olympia Hay, la misteriosa autora de Las noches de Bárbara, y quien quiera y se atreva, que la lea :)


jueves, 4 de junio de 2015

"El caparazón de la tortuga" al concurso de Amazon

Ya he comentado en alguna ocasión que estaba preparando la publicación de mi sexto libro (tercera novela), al que me refería con las siglas ECDLT.

Bueno, ahora ya puedo revelar el título: EL CAPARAZÓN DE LA TORTUGA, que como ya comenté, es un thriller psicológico, algo muy distinto de todo lo que he publicado hasta ahora. En realidad, ésta fue la primera novela que escribí, pero por distintas circunstancias, no le ha tocado ver la luz hasta este momento.
Aunque ya os dejé la sinopsis, la copio y pego para que no tengáis que buscar ;)

"Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años más tarde reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos. Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas. Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece."

Pensaba publicarla este mes de junio. De hecho ya está todo a punto, incluida una portada estupenda que me ha diseñado el escritor y amigo Mián Ros de forma desinteresada, con mucha paciencia y dejando de lado su propio trabajo para dedicarle horas de su escaso tiempo a mi proyecto, por lo que le quiero dar las gracias una vez más desde aquí.

Pero resulta que se acaba de anunciar el Segundo Concurso de Escritores Independientes que organiza Amazon junto con la editorial La Esfera de libros y el periódico El Mundo, y el plazo de presentación de originales se inicia el 1 de julio, por lo que he decidido esperar un poco y presentar mi novela. No tengo nada que perder y quizá algo que ganar :) ¡Ojalá!

Ya os avisaré cuando esté disponible y espero que os tiréis todos en picado a comprarla para que se posicione bien enseguida :), porque una de las condiciones para ganar el concurso es que el libro sea "comercialmente viable", o sea, que se venda bien.

Seguiremos informando.
¡Sed felices!




martes, 26 de mayo de 2015

Escritores rápidos, escritores lentos


Corre por Facebook un desafío entre colegas escritores que se proponen escribir una novela en tres meses. Supongo que algo bueno puede salir de eso ya que todos  ellos son  escritores experimentados, pero me temo que el entusiasmo se contagie y les imiten otros que creen que pueden escribir un libro porque su PC se lo permite y ellos son capaces de poner una frase detrás de otra y hacerlo durante 300 páginas, aunque el resultado sea lamentable, y luego además lo publiquen, lo que no favorece mucho a los esforzados y serios autores que se dejan los dedos y la vista durante meses y meses para crear una obra digna.

Y conste que con esto no quiero criticar a los  compañeros que se han unido al desafío, solo me sirve de introducción al tema de escritores rápidos, escritores lentos, ya que, curiosamente, también se habló de ello en el último programa de Pagina 2.

Parece ser que la culpa de todo la tiene Stephen King que en su libro, Mientras escribo, dice que en tres meses se puede escribir el BORRADOR de una novela, lo que a mi entender significa que luego te puedes pasar otros tantos meses o más corrigiendo.


Sé que otros escritores lo han hecho y lo hacen, incluso en menos tiempo. Dostoyevski escribió El jugador en una semana para pagar deudas. Y Jhon Boyne dice que escribió El niño con el pijama de rayas en un fin de semana febril. Hay muchos autores más, pero quede claro que siempre hablamos del primer BORRADOR.

En el otro extremo están los autores que se toman su tiempo para concluir una novela: A Víctor Hugo le llevó unos quince años terminar Los miserables, casi lo mismo que a Tolkien poner el punto final a El señor de los anillos; diez años tuvo Margaret Mitchell entre manos Lo que el viento se llevó, que además fue su única novela; y cinco estuvo Flaubert enredado con su Madame Bovary.


Los resultados, en ambos casos, demuestran que ni lo uno ni lo otro es mejor ni peor. Supongo que es más cuestión de habilidad, dedicación, disciplina y otras contingencias que se puedan presentar en el proceso.

Por mi parte, debo decir que soy más bien lenta; tardo un año más o menos en tener lista una novela. Los motivos son varios: le doy muchas vueltas en la cabeza antes de decidirme a empezar; no soy muy disciplinada :/ me tienta más una juerga que pasarme horas en casa encerrada escribiendo... y reviso hasta la saciedad, nunca sé cuando debo parar, siempre me parece que se puede mejorar algo.
Además, me ocurre como con la lectura: quiero disfrutar con la historia, recrearme, no deseo ir deprisa, nadie me persigue.

Y esto es todo, amigos. Hasta la semana que viene.

lunes, 18 de mayo de 2015

Últimas lecturas

Cada vez leo menos, pero cada vez leo mejor.
Quiero decir que me entretengo mucho más con cada libro, me recreo en su lectura, me fijo en cada frase, enriquezco mi vocabulario, aprendo.

También es verdad que le dedico menos tiempo, y eso tampoco es malo, porque el que le quito lo empleo en escribir, revisar, hacer nuevos planes y llevarlos a cabo, en resumen: en vivir, para tener historias que contar.
No puedo leer en cualquier parte ni en cualquier momento, necesito concentración, por eso leo casi exclusivamente de noche, en la cama, cuando estoy tranquila y relajada. Me he convertido en una sibarita de la lectura :)

Y los últimos libros que he leído son:

Palmeras en la nieve, de Luz Gabás. Una novela que descubrí en Amazon y que ha obtenido un gran éxito, tanto en papel como en ebook, por lo que sentía curiosidad por leerla.
Me pareció interesante el tema colonial visto desde la perspectiva de los colonizadores y los colonizados. Creo que no sabemos mucho de la presencia de España en Guinea.
La novela tiene todos los ingredientes para resultar atractiva: exotismo, aventura, amor, cierto misterio...
Al principio se me hizo algo pesada y me costó entrar en la historia. Tiene partes interesantes, pero se me ha hecho un poco larga.


La dama del perrito, de Anton Chejov. Narra la relación amorosa y adúltera de un banquero ruso y una misteriosa dama. La leí hace un par de meses y no la recuerdo muy bien, pero creo que me supo a poco y me dio la impresión de historia inacabada. No sé, cuando entras en situación, se termina.



Escullida pel Déus, de Mª Carme Roca. Una escritora catalana con cincuenta libros publicados, amiga y vecina, por más señas.
La novela nos sitúa en la Ampurias griega y se centra en la lucha de varias mujeres por sobrevivir en una sociedad que no se lo ponía nada fácil. A pesar de ser novela histórica está escrita de forma sencilla y amena. Recomendable para los amantes del género, así como otros libros de la misma autora.


Pequeñas infamias, de Carmen Posadas. Debo confesar que con esta autora me han podido los prejuicios, ya sabéis, la beautiful people y esas cosas... y hasta ahora no me había animado a leer nada de ella. Pero lo cierto es que me ha sorprendido gratamente. Escribe muy bien, con un lenguaje cuidado, humor y suspense, además de tratar la narración de un modo original. La he disfrutado.

El arte de escuchar los latidos del corazón, de Jan Philipp Sendker. Todo un descubrimiento. Lo encontré en la biblioteca por casualidad y me gustó el título, luego me gustó la sinopsis y me atraparon las primeras páginas. Todavía lo estoy leyendo.
Narra la historia de Tin Win, un birmano que reside en Nueva York con su familia americana y un buen día desaparece misteriosamente. Su hija viaja a Birmania para encontrarle y reconstruir su pasado, del que saben muy poco.
Una narrativa exquisita y llena de sensibilidad.

Y aquí lo dejamos por hoy. Hasta la próxima semana.

¡Sed felices!



viernes, 8 de mayo de 2015

El punto final

Muchos escritores dicen que cuando le ponen el punto final a una novela se sienten tristes, vacíos. Yo, por el contrario, siento una gran satisfacción; he creado una historia, unos personajes, y todo ello ha dejado de pertenecer al mundo volátil de la imaginación para convertirse en algo tangible: en un libro. Físico o virtual, leído o no, pero ahí está, y existe porque yo le he dado vida :)

Soy escritora de brújula. Cuando empiezo a escribir una novela solo sé de qué irá el tema. La novela que acabo de terminar iba sobre una actriz española que triunfaba en Hollywood, ¿cómo lo iba a conseguir? ¿cómo transcurriría su vida? hasta que no lo escribiera no lo sabría. Y eso es lo que me divierte, lo que me apasiona de escribir;  es como si yo misma estuviese leyendo una novela y no pudiera parar porque necesito saber lo que pasará después, cómo terminará la historia.

Por eso, probablemente, me siento satisfecha cuando le pongo el punto final: porque ya sé cómo
termina, y además, desaparece la ansiedad del trabajo inacabado, de las ideas en el aire o anotadas con prisa en una libreta temiendo que se pierdan.

Ahora, con más calma, toca corregir, eliminar, añadir, ver que todo concuerde. Otro trabajo denostado por muchos pero que a mí me encanta. Es como tener un primer esbozo de una escultura y empezar a pulirla hasta convertirla en algo  bello y perfecto.

Pero eso será más adelante. Ahora hay que dejarla reposar para retomar la revisión con objetividad, con los ojos críticos de un lector exigente, capaz de detectar el menor error.

Entretanto, estoy ultimando los preparativos para publicar una novela de la que ya os hablé hace un tiempo: El caparazón de la tortuga, un thriller psicológico protagonizado por dos escritores. Algunos amigos me están ayudando con la elaboración de la portada mientras yo le doy un último repaso. Y en breve estará disponible en Amazon.

Por supuesto,anunciaré su publicación a bombo y platillo y espero que sea un éxito.

¡Buen finde para todos!

(Fotos en recuerdo de Jimmy)



sábado, 2 de mayo de 2015

Nepal, siempre en mi corazón

Swayambhunath

Todos nos sentimos impactados cuando nos llegan noticias de catástrofes que han causado muertes y sufrimiento a un gran número de personas, pero si eso ocurre en un país que conoces y que amas, todavía resulta más duro.

Nepal y sus gentes no merecen lo que les ha ocurrido. Mis amigos y conocidos están bien, pero me duelen igual los miles de muertos, los seres humanos que han perdido a sus familias, sus casas, sus exiguas pertenencias. Me duelen esos templos derruidos, Patrimonio de la Humanidad, con muchos siglos de historia, entre los que paseé, que admiré, que fotografié y que hoy se ven reducidos a escombros.

Durbar square, un conglomerado de templos del siglo XII en el corazón  de Katmandú, ya no existe; tampoco los conjuntos arquitectónicos de Patan o  Bhaktapur, lugares únicos en el mundo que eran un reclamo turístico y fuente de ingresos para uno de los países más pobres del mundo.
Durbar square

Me siento en deuda con Nepal. Dicen que Asia te cambia por dentro, y es cierto. Sobre todo cuando tienes la oportunidad de convivir con su gente como lo hice yo durante dos meses; almas sencillas, acogedoras, nobles, dignas en su pobreza, y siempre con una sonrisa en los labios ofreciéndote lo poco que tiene.

De buena gana volvería allí para ayudarles en lo que pudiera, pero lo que necesitan son profesionales, medicinas, comida, agua, viviendas... Lo único que puedo hacer es ofrecerles una modesta ayuda económica, y os pido que hagáis lo mismo en la medida en que podáis. Os dejo aquí un enlace de ONGs y entidades que tienen cuentas abiertas para ayudar a Nepal, pero hay muchas más; elegid la que prefiráis pero no les olvidéis, yo no lo haré.
Ayuda a Nepal

Namaste.



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