jueves, 21 de abril de 2016

Sant Jordi/Dia del Libro 2016


Un año más, y ya van seis, que tengo la suerte de vivir Sant Jordi desde el otro lado de la barrera, es decir, del lado de los escritores. Todavía recuerdo cuando  paseaba por la ciudad en este día tan especial observando con envidia (sana) a los autores que firmaban en las distintas casetas y soñando con estar algún día entre ellos. Y como los sueños se cumplen si los perseguimos con afán, ahí estoy un año tras otro y espero que siga siendo así por mucho tiempo.

2011, Nunca fuimos a Katmandú

Mi primer Sant Jordi (2011), en el que presentaba Nunca fuimos a Katmandú, cayó en plena Semana Santa, por lo que ni libreros ni escritores estaban demasiado contentos, ya que mucha gente se había ido de vacaciones y la ciudad estaba plagada de turistas que alucinaban con el despliegue floral y literario sin entender nada. Pero yo me sentía feliz, y como sucede cuando llueve en las bodas, aquello solo podía ser presagio de años mejores.

Y así fue. El año siguiente (2012) me harté de firmar Nunca fuimos a Katmandú y Gatos por los tejados, mi libro de relatos recién nacido, en la emblemática librería Les Punxes,  tristemente desaparecida, como tantas otras.

En la librería Les Punxes







En 2013, recién llegada de Nepal, le tocó el turno a Habana Jazz Club, también en Les Punxes.




En el 2014 fue la presentación oficial de Nepal cerca de las estrellas en el stand de mi editorial, Parnass Ediciones, en plena Rambla de Catalunya, y fue una auténtica locura. Ese año hice doblete y por la tarde me fui a la Plaça Joanic a firmar en el stand de la librería Espai Literari donde tuvieron cabida todos mis libros hasta ese momento.

Con mi hijo Álvaro en Rambla Catalunya

En 2015 repetí con Nepal cerca de las estrellas en Rambla de Catalunya y también hice doblete para estar un rato en la librería La Font de Mimir.



Y llegamos al 2016 en el que también me encontraréis en La Font de Mimir con El caparazón de la tortuga, mi nuevo retoño. La semana que viene os contaré qué tal ha ido. De momento esperemos que haga buen tiempo (hoy nos hemos levantado con lluvia en Barcelona) y que sean muchos los amigos que se acerquen a celebrar esta preciosa fiesta conmigo, aunque El caparazón de la tortuga ya tenga un largo y exitoso recorrido a sus espaldas desde que se publicó en Julio de 2015.








Pues eso. Feliz Sant Jordi/Día del Libro para tod@s y que lo disfrutéis mucho allá donde estéis.

jueves, 14 de abril de 2016

Simone de Beauvoir, a los 30 años de su muerte


Hoy, 14 de abril, se cumplen 30 años de la muerte de Simone de Beauvoir. Escritora, profesora y filósofa francesa, galardonada con el Premio Goncourt en 1954 y compañera durante toda su vida del también filósofo Jean-Paul Sartre (desde que se conocieran estudiando filosofía en la Universidad de la Sorbona),  aunque nunca quisieron casarse y ambos mantuvieron relaciones amorosas fuera de la pareja con el consentimiento del otro. Simone tuvo relaciones con varias mujeres a lo largo de su vida.


Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre


Quizá su obra más célebre sea El segundo sexo, un ensayo en el que, desde una perspectiva existencialista, reflexiona sobre el hecho de ser mujer: "lo que entendemos por mujer (coqueta, cariñosa, etc.) es un producto cultural construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: madre, esposa, hija, hermana... Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad desde sus propios criterios. Muchas de las características de las mujeres no son genéticas, sino consecuencia de la educación y  la socialización. No se nace mujer: se llega a serlo".



Esta obra, escrita en 1949, fue un rotundo éxito y convirtió a su autora  en precursora del feminismo, considerándose todavía hoy una de las obras más relevantes del sigo XX sobre el tema.



Cuando la descubrí, hace ya muchos años, me convertí en fan absoluta, tanto de su obra como de su persona, y me leí seguidas varias de sus novelas: La mujer rota, Una muerte muy dulce, La invitada, La sangre de los otros. Todavía conservo algunos de esos títulos en mi biblioteca y os los recomiendo.


En estos días, el Instituto  Francés de Barcelona le ha rendido homenaje a través de una exposición, conferencias, películas y representaciones teatrales en torno a su persona que finalizan hoy.

Simone de Beauvoir: "J'accepte la grande aventure d'etre moi". "Acepto la gran aventura de ser yo". Una escritora intemporal a tener en cuenta.








sábado, 2 de abril de 2016

Piratear es robar, así de simple

Oigo en las noticias que el 80% de los contenidos culturales de Internet son pirateados, o sea, que son robados a personas que trabajan con la legítima pretensión, como todo hijo de vecino, de ganarse la vida con el sudor de su frente.

¿Qué les parecería a esos ladrones, que probablemente también trabajan y cobran una nómina, que alguien les asaltara a las  puertas del banco y se apoderara sin más de los beneficios obtenidos con su esfuerzo?
¿Y si fuésemos a un restaurante y después de comer abandonásemos el local sin pagar la cuenta? ¿O pretendiéramos entrar al cine o al teatro sin pasar por taquilla?

No solo nos parecería mal sino también absurdo ¿verdad?. Todos sabemos que el trabajo y los servicios deben pagarse, que tienen un coste y que hay personas que viven de ello honradamente.

Los piratas justifican sus acciones aduciendo, entre otras razones, que:
1- Ya pagan la conexión a Internet (?), yo también la pago.
2- Piratear es fácil. (Igual de fácil que clicar en una página de pago).
3- El precio de los productos es caro. (¿Pagar 3€ por un libro es caro? ¿Cuánto cuesta una cerveza?)

Y hay infinidad de justificaciones más, a cual menos convincente, que se podrían rebatir una por una.

Lo cierto es que piratear no está mal visto, al contrario, eres listo si no pagas por lo que quieres y si lo haces eres tonto. Arrancarle el bolso en la calle a una anciana o robarle la cartera a un transeúnte ya está más feo, ¿no? Pues es lo mismo, tanto lo uno como lo otro es robar, así de simple.

Las páginas piratas roban el trabajo de otros y se lucran de él sin que el autor obtenga ningún beneficio y además pierde la oportunidad de obtenerlo con ventas legales.

Recibo a diario avisos de Google que me informan de páginas en las que se ofrecen mis libros gratis. Yo no he decidido regalar mi trabajo, no tienen mi permiso, me están robando. Y el usuario que se descarga esos libros gratis es cómplice de ese acto delictivo y un ladrón a su vez.
Soy una trabajadora como cualquier otra y tengo facturas que pagar. ¿No tengo derecho a vivir de mi trabajo como todo el mundo?

Sé que esta entrada puede ser polémica y  puedo crearme enemigos. Bueno, no me importa mucho si los lectores piratas dejan de leer mis libros; me importan mucho más los que valoran mi trabajo y mi esfuerzo y me lo demuestran pagando un precio justo para que pueda seguir escribiendo.

Lo único que pretendo es que reflexionemos un poco al respecto y esperemos que tome medidas quien deba de hacerlo para proteger la Cultura y a sus creadores.


jueves, 17 de marzo de 2016

Mis últimas lecturas


Hace tiempo que no comento los libros que voy leyendo y se me van acumulando, y a veces olvidando, mis impresiones sobre ellos.

Os hablaré, para empezar, del que más me ha gustado de los cuatro últimos: Diez veces siete, de Maruja Torres, que desde sus espléndidos setenta años, da un repaso a su vida con valentía y sin pelos en la lengua, como es habitual en ella; habla de su infancia en el barrio del Raval de Barcelona, de su familia, de sus inicios como periodista, de su querida Beirut, de sus amigos y de su salida de El País, periódico en el que trabajó durante tantos años. Todo ello narrado con la naturalidad y la humanidad que la caracterizan.


Y como ya he mencionado en alguna ocasión, cuando estoy escribiendo una novela leo libros que tengan alguna relación con el tema porque eso me ayuda a situarme y me motiva. Ya os he contado que estoy escribiendo una historia sobre una actriz ambiciosa y con pocos escrúpulos que llegará a la cumbre del éxito. Y hasta ahí puedo leer, por ahora...

Así que he echado mano de las múltiples historias de Hollywood y biografías de actrices que conservo en mi biblioteca de cuando yo misma empezaba en el mundo de la farándula. Y salvo un par de biografías que estoy leyendo en este momento, una de Audrey Hepburn y otra de Bette Davis, lo demás no me ha aportado mucho, ni cara a mi trabajo ni como placer en la lectura:




Retratos, de Truman Caponte. He leído varias obras de este autor y siempre me han gustado. En este caso, el libro parece más bien una recopilación de artículos que hacen referencia a diversos personajes célebres entre los que se encuentran actores, escritores, directores, fotógrafos, y ¡cómo no! su adorada Marilyn Monroe. El interés de los capítulos depende del personaje del que se trate.




Traficantes de sueños, de Harold Robbins. Un autor rescatado de mi biblioteca que me fascinaba de jovencita con sus historias de Hollywood. En este caso narra las vicisitudes de unos visionarios hombres de negocios que son capaces de ver el potencial de la incipiente Industria del Cine y se hacen ricos con ello. No está mal, pero tampoco me ha enganchado demasiado.





El triunfo de Katie, de Barbara T. Bradford. El título ya de por sí, muy atractivo no es, que digamos... el argumento, tampoco. Se suponía que narraba la historia de una chica que alcanza la fama como actriz, pero en realidad está más centrada en un trauma de su adolescencia que marcará toda su vida. Prescindible.




Y ahora que ya os he puesto al día, sigo con mis lecturas y con mi novela.

¡Hasta la próxima!


martes, 1 de marzo de 2016

Crónica de la presentación de "El caparazón de la tortuga" en la biblioteca Francesca Bonnemaison


El 23 de febrero se presentó oficialmente en Barcelona la edición en papel de mi última novela hasta la fecha, El caparazón de la tortuga, de la que ya  habéis oído hablar mucho porque lleva seis meses a la venta en ebook y fue finalista del Concurso de Escritores Indie de Amazon 2015.

Pero muchos lectores, entre los que me incluyo, siguen prefiriendo leer en papel, pasar páginas, tener el libro dedicado de puño y letra del autor y conservarlo en una estantería, aunque todos nos quejemos de que ya no tenemos sitio.

Y la mayoría de escritores también disfrutamos de esa especie de ceremonia festiva entre el autor y sus lectores que es la presentación de un libro.



Yo, personalmente, lo disfruto mucho. Es como una pequeña recompensa a muchas horas de soledad e incertidumbre mientras una nueva historia va tomando forma hasta convertirse en algo tangible en manos del lector.



Y el 23 de febrero fue un gran día que siempre recordaré con cariño.


Que la presentación se hiciera en la Biblioteca Francesca Bonnemaison, un lugar emblemático de la ciudad, no fue casual: hace poco más de un año hice allí una primera lectura de algunos capítulos del libro y no podía haber un sitio mejor para presentar al público el producto acabado y "recién salido del horno".

Me acompañó en la mesa mi buen amigo y magnifico escritor, Josep Capsir, y entre el público se encontraban varios amigos de ambos, por lo que la presentación perdió toda su formalidad en los primeros minutos y se convirtió en un acto lleno de complicidad y muy divertido en el que todos los asistentes se involucraron con gusto.


Pese a la informalidad del evento hablamos de todo: del libro, del oficio de escritor, de técnicas narrativas y de las impresiones de los lectores que ya habían leído la novela, algunos incluso dos veces.


Firmé un montón de ejemplares, charlé personalmente con todos y después unos cuantos nos fuimos a cenar para celebrarlo.





Una tarde-noche estupenda que tengo ganas de

repetir, por lo que el próximo 10 de marzo habrá otra presentación en Barcelona, en esta ocasión será en la librería La Font de Mimir y me acompañará en la mesa otra estupenda escritora: Pat Casalà.


Ya os contaré, pero seguro que  también será un día genial.


domingo, 21 de febrero de 2016

Dime qué lees y te diré en qué momento de tu vida te encuentras

Biblioteca del Trinity College en Dublin

No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero yo creo que con los libros pasa como con la música: nos apetece leer un libro o escuchar una determinada canción según nuestro estado de ánimo.

Obviamente esta no es una afirmación categórica; podemos elegir una lectura por mil razones o por ninguna en particular. Pero no deja de ser  cierto que la mayoría preferimos un género literario a otros o nos decantamos por unos autores concretos.

Pasando el rato con James Joyce en Dublin

También pasamos por diferentes etapas a lo largo de nuestra vida. Yo de niña tuve una temporada que me leía todo lo que pillaba de Zane Grey (novelas del oeste), en la temprana adolescencia me dio por Corin Tellado (y no me avergüenza confesarlo); después llegó la época rebelde y leía a Sartre, Camus, Simone de Beauvoir, Nietzsche... Y cuando me empecé a interesar por el teatro y el mundo del espectáculo en general todo eran biografías de actores y actrices de Hollywood, obras teatrales nacionales y extranjeras (sí, leía teatro, además de ir a verlo), los libros del "método" de Stanislavski, Groucho Marx, Woddy Allen...
Cuando estudiaba psicología, además de los "tochos" de la Universidad, me metía pa'l cuerpo a Jung, Freud, Dyer, Fromm y todos los libros de autoayuda que pillaba, que en realidad eran la psicología de toda la vida pero con otros nombres. Igual que ahora, que todo es coaching. 
En esa época me negaba a leer novela, me parecía que leer ficción era una pérdida de tiempo, ¡jajaja!

Leer es un placer

Superada esa etapa (y licenciada en psicología) me desdije y me puse a leer narrativa, y de ahí a querer escribirla... libros de escritura creativa, biografías de escritores, novelas, novelas, novelas...

¿Y en cuanto a géneros? Prefiero la novela actual, contemporánea, realista, muchas veces escrita y protagonizada por mujeres. No me gusta la novela negra, aunque haya escrito un thriller (pero es psicológico), ni la ciencia ficción, ni me atrae el terror. En cambio, me encanta el humor; nada mejor que echarse unas carcajadas con un libro; lo cuál, por otra parte, me parece francamente difícil de escribir.

Y también leo un poco en la línea de lo que estoy escribiendo porque me sirve para meterme en situación. Así que ahora he vuelto a las historias de Hollywood y del teatro... ¿Qué estaré escribiendo? ¡Ah! No lo sabréis por lo menos hasta dentro de un año :)

Bueno, ahora confesad: ¿en que momento vital-literario os encontráis?


martes, 9 de febrero de 2016

Julio Verne cumple 188 años


Ayer, 8 de febrero, Julio Verne cumplió 188 años, y por lo que se ve, sigue gozando de una "salud" excelente ;)
La ventaja de los GRANDES, en el ámbito que sea, es que nunca mueren. De hecho, cuando yo lo descubrí, siendo muy niña, él ya no estaba físicamente entre nosotros, pero sí en la maravillosa biblioteca de mi casa en forma de grandes tomos de tapa dura, con el título y el nombre del autor impresos en relieve y preciosas ilustraciones interiores que yo copiaba en mis cuadernos de dibujo (porque por aquel entonces quería ser dibujante).

Julio Verne probablemente es el "culpable" de mi pasión por la lectura y los viajes. Leía sus libros apoyados sobre una mesa porque eran muy grandes y pesados, y me sumergía durante horas en su mundo fantástico,  viviendo aventuras extraordinarias, viajando de la luna al centro de la tierra o sumergiéndome en el fondo del mar. Descubría lugares que, aun siendo reales, yo desconocía, y despertaban mi interés por visitarlos algún día: islas exóticas, países lejanos...

De vez en cuando alguien de la familia se asomaba a mi habitación para ver lo que hacía tan quieta y
callada, y hasta se preocupaban por si estaba enferma; no les parecía normal que una niña se pasase horas leyendo encerrada en una habitación en vez de estar jugando. Pero en realidad, yo acababa de descubrir el mejor de los juguetes y ya nunca lo abandonaría.

Ahora, desde la edad adulta, lo admiro y lo valoro todavía más porque me doy cuenta que además de poseer una imaginación sin límites era un visionario: nos llevó a la luna cuando era impensable poder alcanzarla algún día, creó naves espaciales, ascensores, helicópteros, submarinos, y hasta se adelantó a las armas de destrucción masiva.

Por todo ello, feliz cumpleaños, monsieur Verne, y que cumpla muchos más.

martes, 2 de febrero de 2016

Primeras lecturas del año


Este año he cogido carrerilla con la lectura, y no sé cómo, solo en enero me he cepillado cuatro libros. Bueno, uno a medias... enseguida sabréis cuál.

Empecé con El arte de conducir bajo la lluvia, de Garth Stein. No conocía al autor, pero leí una reseña en un blog y me gustó, así que fui a por él.
Cuenta la historia de Enzo, un perro adoptado por Danny cuando era un cachorro y que formará parte de la familia hasta el fin de sus días. Danny es corredor de coches y lucha por hacerse un hueco en el mundo de las carreras; se casa con Eve y tienen una niña, Zoe. Pero la desgracia se cierne sobre la familia y Danny deberá afrontar muchos problemas para no perder a su hija, mientras Enzo es testigo de las peripecias familiares. y es quien nos narra la historia.
Las historias contadas por perros resultan por fuerza entrañables, pero es un truco bastante gastado. Sin embargo, Enzo cae simpático enseguida; es un perro muy listo y "culto", y con una gran sensibilidad humana ¿o perruna?






Mi siguiente lectura fue Las leyes de Hermógenes, de mi amigo Josep Capsir. Lo tenía pendiente
desde hacía tiempo, pero ya sabemos lo que pasa: los libros se nos acumulan y a veces no encontramos el momento.
Narra el despertar a la adolescencia de Toni, un chaval de 14 años que empieza a enfrentarse a la vida y encontrarse con nuevas experiencias, y su especial relación con un personaje del pueblo, Hermógenes, que dejará huella en él de por vida.
A mí me pareció una novela emotiva y valiente, porque creo que el autor ha puesto en ella mucho de sí mismo.








Y aquí llega la que no pude terminar: Nudos, de Nuriddin Farah. Cuenta la historia de Cambara, una joven somalí que regresa a su país para escapar de un tragedia familiar y una madre dominante.
Tanto la portada del libro como la trama me parecieron atractivas, pero pronto me desencanté; Cambara siempre parece estar enfadada, y el coprotagonista es bastante repulsivo, de
hecho, todos los personajes resultan antipáticos, y el objetivo que lleva a la joven a su país, en medio de disturbios políticos tampoco me parece muy convincente.
No sé, a lo mejor no era el momento de leerla, no me gusta dejar libros a medias. Quizá fuera la traducción, me pareció espantosa y llena de laismos, y eso sí que me mata.









Y por último he leído La virgen del sol, de Jordi Díez, otro amigo escritor. Es una novela que combina historia y ficción narrando una época turbulenta del Imperio Inca al tiempo que las vicisitudes de una familia de campesinos cuya hija ha sido designada por un sacerdote como la virgen del sol y debe cumplir su destino.
Ha sido una lectura interesante y amena.

Podéis encontrarlas todas en Amazon y en el enlace de la derecha de la página, bajo el epígrafe "Lecturas 2016".

domingo, 24 de enero de 2016

Entrevista en "Making Of E-Zine"

UN PASEO POR MADRID CON LOLA MARINÉ
15 ENERO, 2016ENTREVISTAS DE LITERATURA / LITERATURA Y CÓMICS / MAKING OF E-ZINE /PORTADA
Lola-Mariné-6Lola Mariné nació en Barcelona. A los 18 años se trasladó a Madrid para cumplir su sueño de ser actriz y sobrevivió en el mundo del espectáculo durante veinte años. Después decidió regresar a Barcelona donde se licenció en psicología e impartió talleres de teatro en diversos colegios para los que escribió varias obras infantiles y dirigió su puesta en escena.
Ha participado en cuatro libros recopilatorios de relatos: Tiempo de recreo (2008), Dejad que os cuenta algo (2009), Atmósferas (2009), en beneficio de la Fundación Vicente Ferrer, y Tardes del laberinto (2011).
Nunca fuimos a Katmandú, su primera novela, salió a la venta en septiembre de 2010. En 2012 publicó un libro de relatos, Gatos por los tejados. En 2014 publicó su segunda novela Habana Jazz Club y el libro de viajes Nepal cerca de las estrellas y en 2015 fue finalista con su tercera novela, El caparazón de la tortuga, del Segundo Concurso Amazon-El mundo para autores independientes.
Conocí a Lola de manera virtual a través de las redes sociales y personalmente en Madrid en un acto que organizó Amazon en el año 2013 en El Matadero, volví a verla en 2015 en la presentación en Madrid de su libro Nepal cerca de las estrellas, y una tercera vez en octubre de 2015 en el Primer Encuentro de Autores Independientes organizado por Amazon Academy. Después de terminado acto de Amazon paseamos por la zona hasta la plaza de Santa Bárbara y la plaza de Iglesia, charlamos de proyectos de escritura y de lo que había significado para ella ser finalista del Segundo Concurso de Amazon mientras tomábamos un café.
Lola es una persona muy agradable, de verbo fácil y escritura fluida. He aquí un resumen de aquella charla y algunas otras preguntas.
—Lola, dejaste el mundo del espectáculo y Madrid para volver a Barcelona, tu ciudad natal. ¿Qué supuso para ti esa etapa de tu vida como actriz? ¿Cuándo decidiste dejar el teatro para dedicarte de lleno a la literatura y por qué?
Ser actriz fue mi gran vocación desde niña. Me venía de familia: mi madre era actriz y mi hermano, actor; crecer entre escenarios y disfraces hizo inevitable que yo quisiera seguir sus pasos. Pero escribir, inventar historias, también estaba dentro de mí. De pequeña escribía poesía, a los trece años me atreví con una novela (espantosa, por cierto, ¡jajaja!) Después vino la etapa “diario íntimo”, y a día de hoy sigo llenando libretas con mis pensamientos y sentimientos, y debo decir que de esas reflexiones personales han salido relatos y novelas a lo largo de los años.
Pero de jovencita lo que más me atraía era la farándula, los focos del escenario y todo cuanto rodeaba ese mundo. Mi hermano me invitó a visitarle en Madrid y fui cada día a ver la obra en la que actuaba; me codeaba con el famoseo de la época de tú a tú y todos me preguntaban si yo también era actriz, dije que sí y me quedé (veinte años).
Fue una etapa maravillosa de mi vida, cumpliendo sueños, alcanzando metas, aprendiendo a vivir. Pero me faltaba Barcelona. Y un día decidí volver con la intención de seguir con mi carrera de actriz (no sabía hacer otra cosa); sin embargo, veinte años fuera son muchos y las cosas en Barcelona eran muy distintas.
El ir apartándome del mundo del espectáculo y centrándome más en escribir vino de forma natural, sin pensar. Cada día me llenaba más escribir y me interesaban menos los focos. Supongo que ese sueño ya estaba cumplido y yo había madurado.
Lola-Mariné-5—Tu primera novela, Nunca fuimos a Kadmandú, un relato sobre cinco mujeres de distintas edades y ambiciones en la Barcelona de hoy, la publicaste en 2010 con Editorial Viceversa, más tarde, en 2012, en Amazon como ebook, y enseguida se convirtió en un éxito. Háblanos de esta novela, ¿es una obra dirigida especialmente a mujeres? ¿Por qué decidiste publicarla en Amazon?
Yo no escribí Nunca fuimos a Katmandú pensando solo en las mujeres, aunque lógicamente, tratándose de una obra sobre mujeres, escrita por una mujer, parece inevitable el encasillamiento.
La novela tuvo bastante aceptación en papel, pero todos sabemos lo breve que es la vida de los libros en las librerías; la edición se agotó y la editorial no parecía dispuesta a reeditarla. En 2012 Amazon empezaba en España y yo tenía varios amigos que estaban muy satisfechos con sus resultados en esta plataforma; decidí probar y Nunca fuimos a Katmandú se convirtió en un best seller; solo en 2012 y en España, se vendiero más de 12.000 ejemplares.
—Tu segundo libro, Gatos por los tejados, que da nombre a tu blog literario, es una recopilación de relatos. ¿Por qué crees que los lectores aprecian menos los cuentos que la novela? ¿Qué diferencia ves entre ambos géneros literarios aparte de la extensión?
Publicar el libro de relatos fue un capricho mío: tenía relatos publicados en revistas, en Internet, en mi propio blog, y decidí reunirlos todos en un libro.
¿El porqué de la preferencia de los lectores por obras de mayor extensión? Yo diría, aunque parezca contradictorio, que es por pereza. Cuando empezamos un libro vamos conociendo a los personajes, entramos en sus vidas y se convierten en parte de la nuestra por un tiempo determinado, se nos hacen familiares y eso nos procura cierta satisfacción. Con el relato ese ejercicio debe reanudarse continuamente, y eso da pereza. Al menos, es lo que me pasa a mí. Aunque desde el punto de vista técnico creo que es más difícil escribir un relato que una novela de 400 páginas.
Lola-Mariné-4—Tu segunda novela, Habana Jazz Club, es un canto al amor y la amistad. La publicaste en Amazon tanto en ebook como en papel. Ha sido también traducida al inglés y al alemán. ¿Es quizás tu mejor novela? ¿Qué piensas de la autopublicación y por qué elegiste Amazon? ¿Las versiones en inglés y alemán las has hecho también a través de Amazon?
La verdad es que publiqué Habana Jazz Club en Amazon porque se acercaba Sant Jordi y quería estar presente. Acababa de regresar de un viaje a Nepal y no tenía tiempo de andar buscando editoriales, y mis experiencias anteriores con Amazon me llevaron a pensar que era la mejor opción en ese momento. No me equivoqué. La novela funcionó bien y fue el propio equipo de Amazon quien me ofreció traducirla al inglés y al alemán.
Es una novela a la que le tengo un cariño muy especial. Estoy convencida de que es mucho mejor que Nunca fuimos a Katmandú (la experiencia es un grado); mucho más redonda, técnicamente mejor escrita, y con una mayor profundidad en la historia.
Creo que la autopublicación ha liberado a los escritores de la tiranía de las editoriales. Ahora no dependemos de nadie para publicar nuestras obras y eso evita muchos suicidios y depresiones (no es broma). Los lectores, además, ya no hacen distinción entre un libro publicado por editorial o autoeditado y los escritores cada vez son más conscientes de la resposablidad que adquieren y su obligación de presentar un trabajo digno.
El único problema con que nos encontramos es la distribución.
Lola-Mariné-3—Nepal cerca de las estrellas es una crónica de tu viaje a Nepal con tu hijo, un libro precioso. ¿Cuéntanos el motivo de tu viaje y por qué escribiste el libro?
Como cuento en el libro, el viaje surgió por invitación directa del director de una escuela de Nepal al que yo daba clases de español en Barcelona en un trabajo de voluntariado.
Escribir el libro era inevitable y necesario. Pasé dos meses en un pueblecito de Nepal, conviviendo con aquellas gentes, y fue una experiencia tan rica que tenía que contarla.
El libro tambien se tradujo al inglés para que ellos pudieran leerlo y les envié varios ejemplares. Todavía mantengo contacto con algunas de las personas maravillosas que conocí.
—Recientemente has estado en Tailandia. ¿Piensas escribir un libro sobre este viaje?
La verdad es que en principio no tengo intención. Este ha sido un viaje turístico, y aunque no han faltado las anécdotas, creo que ya hay bastantes guías y libros de viajes de este tipo. Lo que no descarto es escribir algún día un libro de relatos en el que recopile algunos de mis viajes
Lola-Mariné-2—Con El caparazón de la tortuga, un thriller sobre el proceso de escritura, con dos personajes Ángel y Víctor de perfil psicológico complejo y una trama interesante que va de menos a más, conseguiste quedar finalista del Segundo Concurso para Autores Independientes de Amazon. ¿Escribiste esta novela para el concurso? ¿Pensaste que podías llegar a estar entre los cinco finalistas? ¿Qué ha supuesto para ti este éxito?
El caparazón de la tortuga fue en realidad la primera novela que escribí, hace más de seis años. Me gustaba la idea general, pero no estaba satisfecha con el resultado. Fue a parar a un cajón, llegó Nunca fuimos a Katmandú, y después todo lo demás. A lo largo de estos años la he ido retomando y puliendo. Y en 2015 pensé que era el momento de publicarla. Cuando estaba a punto de hacerlo me llegó la noticia del concurso y decidí presentarla, no tenía nada que perder y sería una buena promoción.
Lo que no esperaba, ni de lejos, era quedar finalista. De hecho la novela se vendía, tenía buenas reseñas, pero no era de las más destacadas. Fue una sorpresa cuando me llamaron de Amazon para anunciarme que era finalista.
Eso supuso que las ventas se dispararan y una promoción adicional nada desdeñable, aparte de lo que supone para un autor sentirse reconocido. No es cuestión de ego, quiero aclarar, sino de la inseguiridad que acompaña siempre a los creadores; la certeza del trabajo bien hecho debe venir de fuera, de la valoración y el aprecio de los demás.
—¿Recomendarías a los escritores independientes que participen en el próximo concurso de Amazon si lo convocaran este año?
Por supuesto, es una magnífica oportunidad, y cuando menos, un buen aprendizaje.
—¿Qué estas escribiendo en este momento?
En este momento estoy escribiendo una novela sobre el mundo del espectáculo (ya tocaba), una historia de ambición desmedida y de lo que puede significar alcanzar la fama y las miserias que se esconden tras ella. Ya tengo escrito el primer borrador, ahora toca revisarlo y pulirlo.
—¿Prefieres leer en papel o en lector electrónico? ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de ebooks frente al libro impreso?
Leo en los dos formatos, aunque me gusta más el papel. No hay nada como la sensación de tener un libro entre las manos. Pero reconozco que el ebook resulta cómodo y económico.
Cuando viajo ya no acarreo libros, ni tampoco los arrastro de un lado a otro cuando me muevo por la ciudad. Los libros en papel los leo en casa, cómodamente instalada en mi sillón de lectura.
—¿Qué opinas de las redes sociales como medio de conseguir visibilidad para un escritor? ¿Qué otras vías de promoción debería usar un escritor independiente?
Las redes sociales son fundamentales para el escritor en los tiempos que corren, aunque a nosotros se nos haga duro y pesado dedicar tiempo a la autopromoción. Pero hay que estar presente. Siempre digo que lo que no se ve no existe, y si no existe no se vende. Las redes sociales nos acercan a los lectores y nos dan a conocer, son una ventana al mundo de cuyo alcance no somos totalmente conscientes.
No sé que otras vías deberíamos usar, soy bastante mala en este tema, pero sí creo que los medios tradicionales (prensa, televisión, etc.) no deberían ignorarnos. Al fin y al cabo la autoedición es una realidad de nuestro tiempo y ha venido para quedarse.
—¿Cuáles son los errores más frecuentes que has observado en las obras de los autores independientes? ¿Crees que la calidad de estas obras ha mejorado?
Creo que en general la calidad ha mejorado y los autores se toman más en serio presentar un buen trabajo, incluso solicitando los servicios de profesionales si es necesario.
El mayor error que comenten algunos es creer que porque ahora resulta fácil, cualquiera puede escribir un libro. Ni todas las historias son del interés de los lectores ni se perdonan las faltas de ortografía, la mala sintaxis, o no tener la menor idea de cómo crear el armazón de una obra.
Yo me dedico también a la revisión y corrección de manuscritos, y de verdad que a veces me he encontrado con cosas que claman al cielo.
—Por último, dinos qué tipo de literatura prefieres y cuáles son tus autores favoritos. ¿Qué libro estás leyendo en este momento?
Me gusta la novela realista y contemporánea, pero leo de todo. Bueno, menos ciencia ficción, y novela negra que, lo siento, pero no me llegan.
Entre mis autoras favoritas se encuentran Isabel Allende y Almudena Grandes. Autores como Paul Auster, Ken Follet o Vila-Matas, aunque reconozco que este último resulta un poco pesado a veces, pero me encanta su forma preciosista de narrar.
Ahora estoy leyendo “El arte de conducir bajo la lluvia”, una novela entrañable y encantadora de Garth Stein. No conocía al autor, pero leí una reseña en un blog y la busqué.
—Muchas gracias, Lola. Ha sido un placer charlar contigo.
Gracias a ti por pensar en mí para esta entrevista. Un placer para mí también.
(Entrevista realizada  por el escritor Manuel Navarro Sebas para Making of E-Zine)

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