jueves, 16 de junio de 2016

Amplio reportaje sobre mi vida y mi obra en el blog "Creación y talento", de Mónica Ivulich

LOLA MARINÉ Licenciada en Psicología, actriz y escritora, de Barcelona.

“El caparazón de la tortuga” no solo es un nombre sugestivo, sino que nos invita a ir entendiendo la novela desde la portada, pues allí nos llevará su trama… una trama que me resultó por demás interesante.

Desde ya un thriller psicológico agudo que, como tal, enfrenta a dos personalidades, ambas con una familia muy diferente, una situación económica muy distinta pero la misma soledad y rechazo a y de la sociedad, la necesidad de afecto y un estímulo intelectual en común: la literatura.

¿Qué hacen dos seres, masculinos, inteligentes, que no son homosexuales, aislados en una casa? ¿Cómo se las ingenia la autora para atraparnos desde el principio al fin con solo dos personajes?


Una idea al margen me surge: ¿Existe el thriller sociológico? Porque a mí me gustaría plantear esa posibilidad en la categorización de algunas novelas como “El caparazón de la tortuga”.
(Es que, en esta trama, cada uno de los dos protagonistas centrales son imágenes fractales de una sociedad aislante y aislada por el desamor, por la falta de comunicación, por la manipulación familiar que crea personalidades escindidas, personalidades tóxicas, psicópatas, etc… y toda clase de desviaciones mentales perversiones, adicciones, ocultas o no.)

Dejando esta digresión personal atrás, he de comentar que me fascinó la descripción tan gráfica, casi pictórica, de cada escenario donde transcurre la novela, así como las historias de los personajes centrales y colaterales de la misma. Lola Mariné no ha dejado de dar detalles que nos sitúan frente al protagonista como si lo viéramos moverse:

"Víctor siempre se ponía tres cubitos, después, el líquido derramándose sobre las piezas congeladas, ahogándolas, deshaciéndolas, variando su sonoridad a medida que el vaso se iba llenando. De pronto, aquellos eran los sonidos del mundo: un vaso llenándose y el suave y acompasado zumbido de una impresora vomitando páginas, perezosa."

En síntesis, casi 300 páginas de una historia bien contada, con un final inteligente y una trama digna de ser leída. Altamente recomendable.

SINOPSIS

Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años después reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos.
Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas.
Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece.

Sobre la autora

Le pedí a Lola Mariné me contestara sobre algunos temas y lo hizo gentilmente, he aquí el resultado:


Escribo desde que era una niña, a los 8 años empecé a escribir poesías y cuentos cortos, y a los 13 me atreví con una novela que plasmé en varios cuadernos de cuadrícula que no sé dónde fueron a parar.

Mi primera vocación  fue ser actriz, y a ella dediqué 20 años de mi vida, aunque nunca dejé de leer ni de escribir, pero lo hacía como entretenimiento, como desahogo.

Al mismo tiempo estudié y me licencié en psicología lo que, junto con mi experiencia como actriz,  me ha sido muy útil a la hora de escribir y componer personajes que siempre tienen un profundo trasfondo psicológico.


La crisis económica me empujó a dedicarme a la literatura a tiempo completo, ya que perdí mi trabajo cuando se acababa de publicar mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú y ni siquiera me plateé buscar otro, tenía claro que solo quería dedicarme a escribir, lo que he ido compaginando con trabajos relacionados como lectora y correctora y dando cursos de escritura creativa.

En mi familia siempre entendieron que yo era un poco especial y no me adaptaba a las normas, y si aceptaron que fuera actriz no supuso ningún trauma que decidiera ser escritora. Mi hijo ha convivido con ambas profesiones desde que nació, así que lo asume con naturalidad.

¿Cuándo decidiste que eras escritora?

No sé muy bien cuándo ni cómo decide uno que es escritor puesto que no hay nada tangible que lo respalde. Yo me sentí escritora cuando vi mi primera novela en las librerías y decidí que ese sería mi trabajo a partir de entonces.

¿Qué autores te ha influido en tu vida literaria?

Supongo que me han influido todos los escritores a los que he leído, aunque no sea consciente de ello. Pero cuando empecé a escribir tenía muy presente a Isabel Allende, a la que siempre admiré y leía con interés.

¿Qué temas son tus preferidos? Y ¿cuáles géneros has incursionado?

Empecé escribiendo historias de mujeres, no románticas sino realistas, siempre me ha interesado el mundo de la mujer y me temo que tengo cierta vena feminista. Pero después de siete libros publicados he tocado otros géneros, como el libro de viajes tras mi experiencia de voluntariado en Nepal, con Nepal, cerca de las estrellas; el cuento infantil con Aburrilandia, el país sin libros; el relato breve, con Gatos por los tejados, e incluso el thriller, al que debo confesar que no soy muy aficionada, pero ahí está El caparazón de la tortuga que fue finalista del Concurso de Escritores Indie de 2015.

¿Cómo convocas a tus musas?

Opino, como Picasso, que las musas tienen que encontrarte trabajando. Cuando estoy escribiendo una novela me marco unos horarios, una rutina diaria. Aparte de eso solo necesito silencio para sumergirme por completo en el mundo de ficción que estoy creando y olvidarme de lo que hay fuera.

¿Qué es lo próximo que te gustaría escribir?

Estoy escribiendo una novela sobre el mundo del espectáculo (ya tocaba) y me lo estoy pasando genial recordando anécdotas de mi época de actriz.

¿Te sentiste diferente, bien, o como, después de publicar por primera vez?

Cuando vi mi primer libro en las librerías me sentí maravillosamente. Fue uno de los días más felices de mi vida, mi sueño hecho realidad.

¿Qué le dirías a alguien que quiere publicar su primer libro?


Que sea humilde y objetivo y se asegure muy bien de que ha hecho un buen trabajo antes de publicarlo. Cuando esté convencido de ello, ¡adelante y mucho éxito!

¡Muchas gracias Lola!
                                  Mónica Ivulich

Biografía suscinta:

Lola Mariné es escritora, licenciada en psicología y actriz. Nacida en Barcelona, vivió durante veinte años en Madrid donde se dedicó al mundo del espectáculo. Regresó a su ciudad natal, se licenció en psicología e impartió talleres de teatro en diversos colegios para los que escribió varias obras infantiles y dirigió su puesta en escena.

En sus primeras incursiones literarias participó en cuatro libros recopilatorios de relatos: Tiempo de Recreo (2008), Dejad que os cuenta algo (2009), Atmósferas (2009), en beneficio de la Fundación Vicente Ferrer, y Tardes del Laberinto (2011).

Nunca fuimos a Katmandú, su primera novela, fue publicada por la editorial Viceversa en septiembre de 2010.

Gatos por los tejados, un libro de relatos de temática variada, fue publicado en junio de 2012.

Habana Jazz Club, su segunda novela, se publicó en 2013 y ha sido traducida al inglés y al alemán.

Nepal, cerca de las estrellas (Parnass Ediciones, 2014) es la crónica de un viaje de voluntariado a ese país y ha sido traducida al inglés.

Aburrilandia, el país sin libros, es un cuento infantil que trata de fomentar en los más pequeños el amor a los libros. Fue publicado en 2014.

El caparazón de la tortuga, un thriller psicológico y última novela de la autora hasta el momentofue finalista del Concurso de Escritores Indie 2015.

Todas sus obras están disponibles en Amazon en ebook y papel.

Su actividad actual se reparte entre escribir una nueva obra, dar cursos de Escritura Creativa, realizar informes y corrección de manuscritos y ofrecer charlas y conferencias.

Es la creadora de un blog de carácter cultural:Gatos por los tejadosdonde comparte inquietudes y vivencias con otros autores, y tiene una presencia destacada y activa en redes sociales como Facebook o Twiter.


(Fragmento de El caparazón de la tortuga):

“Aquella era una noche apacible, no se percibía ni la más leve brisa, sin embargo, un repentino golpe de aire agitó las ramas del roble y un desagradable escalofrío recorrió el cuerpo del joven.”

domingo, 5 de junio de 2016

¡Acabada mi cuarta novela!


La semana pasada terminé otra novela, la cuarta, porque si bien tengo seis libros publicados, no todos son novelas; hay un libro de viajes: Nepal, cerca de las estrellas; uno de relatos: Gatos por los tejados; y un cuento infantil: Aburrilandia, el país sin libros.
Así que con Nunca fuimos a Katmandú, Habana Jazz Club y El caparazón de la tortuga, TLB será mi cuarta novela.
A veces tengo que enumerarlos porque ya me lío...
Pero centrémonos en la recién salida del horno, TLB, de la que solo puedo adelantar que va del mundo del espectáculo y que me lo he pasado pipa rememorando mis años de actriz.



Muchos escritores comentan que cuando terminan de escribir una novela se sienten vacíos, deprimidos y no sé cuántas cosas tremendas más. Yo, por el contrario, me siento liberada, eufórica. Quizás sea porque mientras escribo me obsesiono con la novela y la vivo las veinticuatro horas del día. Al principio me lo tomo con más calma porque sé que me queda mucho trabajo por delante, pero cuando se acerca el final me pasa como a los perros cuando vuelven de paseo y ven la puerta de su casa: que empiezan a tirar de la correa como locos para meterse en el portal, ¿no lo habéis observado? Bueno, pues a mí me pasa lo mismo: que quiero terminar y me ataco. Y cuando la termino, me entra el ansia por revisarla y dejarla estupenda; así que la reposo menos de lo que sería conveniente y me lanzo al ataque; pero tras una revisión viene otra, siempre retocas algo y se impone otro repaso para que no se escape nada. 
¿Cuando se termina de revisar una novela? Nunca. Y como eso no puede ser yo considero que está lista cuando soy capaz de leerla con las manos atadas a la espalda, es decir, sin tocar ni una coma.



Ni que decir tiene que eso es del todo imposible, por lo que llega un momento que estoy tan harta de la historia y de los personajes que decido que ya está bien. Pero para cuando llego a ese punto ya estoy tan histérica que ni salgo de casa ni veo a nadie, solo quiero terminar el trabajo. Por eso, cuando por fin la doy por acabada me siento liberada y feliz y no quiero volver a pensar en ella hasta que se publique.

Y ahora sí, TLB duerme  el sueño de los justos hasta que se decida su destino, lo cual no creo que ocurra hasta pasado el verano. Entretanto yo me declaro de vacaciones, pero no sé... la verdad es que hay un par de cosillas que me están dando vueltas por la cabeza...

miércoles, 18 de mayo de 2016

Reflexiones y desvaríos: escritores y lectores en la era de Internet


Antes de que Internet se impusiera en nuestras vidas un escritor era un ser inaccesible, admirado en la distancia, como las estrellas de Hollywood. Vivía en su mundo, escribiendo para lectores sin rostro ni nombre, y solo abandonaba su retiro y se acercaba a los humildes mortales en contadas ocasiones como el Día del Libro; a lo sumo se "humanizaba" ligeramente a través de alguna entrevista en prensa o televisión que lo mantenía igual de inaccesible y alejado de  su público.

Ni siquiera necesitaba tener don de gentes porque no debía convencer más que por sus obras, es más, si era raro, solitario y escurridizo, mejor que mejor, eso alimentaba la imagen fascinante del escritor maldito. Y las únicas críticas que llegaba a conocer (y que podían preocuparle) eran las de los gurús literarios o críticos profesionales.


Internet trajo muchos cambios a nuestra sociedad, entre ellos, los que afectaron y afectan a escritores y lectores, lo que en general es bueno, pero a veces no tanto.

Ser escritor ya no es mágico ni misterioso, ni siquiera es elitista. Hoy cualquiera puede escribir un libro y publicarlo, incluso venderlo y hacerse con una legión de fieles lectores. De hecho, es una de las  tres consignas vitales (que a saber quién se inventó porque se le atribuye a distintos personajes): "plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro", y parece que la inmensa mayoría de la humanidad está dispuesta a cumplir con las tres.


La democratización de la literatura ha beneficiado tanto a escritores como a lectores, pero también ha forzado a los primeros a abandonar su confortable retiro y no solo a acercarse a sus lectores sino también a convencerlos (la oferta es infinita y el lector caprichoso), a ser buenos relaciones públicas y mejores vendedores, a caer simpáticos y demostrar que lo del "ego" es una leyenda urbana y él/ella es una persona de lo más cercana y sencilla.

Ahora quien está en la cúspide de la pirámide es el lector, el crítico que puede convertir una novela en un éxito o relegarla  al olvido es el lector, y los escritores lo asedian, lo persiguen, lo adulan...



Los tiempos han cambiado, ¡y mucho!


De críticas y de  escritores que lloriquean, que se enfadan ante un mal comentario y que hasta llegan a retirarte el saludo hablaremos otro día...





jueves, 21 de abril de 2016

Sant Jordi/Dia del Libro 2016


Un año más, y ya van seis, que tengo la suerte de vivir Sant Jordi desde el otro lado de la barrera, es decir, del lado de los escritores. Todavía recuerdo cuando  paseaba por la ciudad en este día tan especial observando con envidia (sana) a los autores que firmaban en las distintas casetas y soñando con estar algún día entre ellos. Y como los sueños se cumplen si los perseguimos con afán, ahí estoy un año tras otro y espero que siga siendo así por mucho tiempo.

2011, Nunca fuimos a Katmandú

Mi primer Sant Jordi (2011), en el que presentaba Nunca fuimos a Katmandú, cayó en plena Semana Santa, por lo que ni libreros ni escritores estaban demasiado contentos, ya que mucha gente se había ido de vacaciones y la ciudad estaba plagada de turistas que alucinaban con el despliegue floral y literario sin entender nada. Pero yo me sentía feliz, y como sucede cuando llueve en las bodas, aquello solo podía ser presagio de años mejores.

Y así fue. El año siguiente (2012) me harté de firmar Nunca fuimos a Katmandú y Gatos por los tejados, mi libro de relatos recién nacido, en la emblemática librería Les Punxes,  tristemente desaparecida, como tantas otras.

En la librería Les Punxes







En 2013, recién llegada de Nepal, le tocó el turno a Habana Jazz Club, también en Les Punxes.




En el 2014 fue la presentación oficial de Nepal cerca de las estrellas en el stand de mi editorial, Parnass Ediciones, en plena Rambla de Catalunya, y fue una auténtica locura. Ese año hice doblete y por la tarde me fui a la Plaça Joanic a firmar en el stand de la librería Espai Literari donde tuvieron cabida todos mis libros hasta ese momento.

Con mi hijo Álvaro en Rambla Catalunya

En 2015 repetí con Nepal cerca de las estrellas en Rambla de Catalunya y también hice doblete para estar un rato en la librería La Font de Mimir.



Y llegamos al 2016 en el que también me encontraréis en La Font de Mimir con El caparazón de la tortuga, mi nuevo retoño. La semana que viene os contaré qué tal ha ido. De momento esperemos que haga buen tiempo (hoy nos hemos levantado con lluvia en Barcelona) y que sean muchos los amigos que se acerquen a celebrar esta preciosa fiesta conmigo, aunque El caparazón de la tortuga ya tenga un largo y exitoso recorrido a sus espaldas desde que se publicó en Julio de 2015.








Pues eso. Feliz Sant Jordi/Día del Libro para tod@s y que lo disfrutéis mucho allá donde estéis.

jueves, 14 de abril de 2016

Simone de Beauvoir, a los 30 años de su muerte


Hoy, 14 de abril, se cumplen 30 años de la muerte de Simone de Beauvoir. Escritora, profesora y filósofa francesa, galardonada con el Premio Goncourt en 1954 y compañera durante toda su vida del también filósofo Jean-Paul Sartre (desde que se conocieran estudiando filosofía en la Universidad de la Sorbona),  aunque nunca quisieron casarse y ambos mantuvieron relaciones amorosas fuera de la pareja con el consentimiento del otro. Simone tuvo relaciones con varias mujeres a lo largo de su vida.


Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre


Quizá su obra más célebre sea El segundo sexo, un ensayo en el que, desde una perspectiva existencialista, reflexiona sobre el hecho de ser mujer: "lo que entendemos por mujer (coqueta, cariñosa, etc.) es un producto cultural construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: madre, esposa, hija, hermana... Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad desde sus propios criterios. Muchas de las características de las mujeres no son genéticas, sino consecuencia de la educación y  la socialización. No se nace mujer: se llega a serlo".



Esta obra, escrita en 1949, fue un rotundo éxito y convirtió a su autora  en precursora del feminismo, considerándose todavía hoy una de las obras más relevantes del sigo XX sobre el tema.



Cuando la descubrí, hace ya muchos años, me convertí en fan absoluta, tanto de su obra como de su persona, y me leí seguidas varias de sus novelas: La mujer rota, Una muerte muy dulce, La invitada, La sangre de los otros. Todavía conservo algunos de esos títulos en mi biblioteca y os los recomiendo.


En estos días, el Instituto  Francés de Barcelona le ha rendido homenaje a través de una exposición, conferencias, películas y representaciones teatrales en torno a su persona que finalizan hoy.

Simone de Beauvoir: "J'accepte la grande aventure d'etre moi". "Acepto la gran aventura de ser yo". Una escritora intemporal a tener en cuenta.








sábado, 2 de abril de 2016

Piratear es robar, así de simple

Oigo en las noticias que el 80% de los contenidos culturales de Internet son pirateados, o sea, que son robados a personas que trabajan con la legítima pretensión, como todo hijo de vecino, de ganarse la vida con el sudor de su frente.

¿Qué les parecería a esos ladrones, que probablemente también trabajan y cobran una nómina, que alguien les asaltara a las  puertas del banco y se apoderara sin más de los beneficios obtenidos con su esfuerzo?
¿Y si fuésemos a un restaurante y después de comer abandonásemos el local sin pagar la cuenta? ¿O pretendiéramos entrar al cine o al teatro sin pasar por taquilla?

No solo nos parecería mal sino también absurdo ¿verdad?. Todos sabemos que el trabajo y los servicios deben pagarse, que tienen un coste y que hay personas que viven de ello honradamente.

Los piratas justifican sus acciones aduciendo, entre otras razones, que:
1- Ya pagan la conexión a Internet (?), yo también la pago.
2- Piratear es fácil. (Igual de fácil que clicar en una página de pago).
3- El precio de los productos es caro. (¿Pagar 3€ por un libro es caro? ¿Cuánto cuesta una cerveza?)

Y hay infinidad de justificaciones más, a cual menos convincente, que se podrían rebatir una por una.

Lo cierto es que piratear no está mal visto, al contrario, eres listo si no pagas por lo que quieres y si lo haces eres tonto. Arrancarle el bolso en la calle a una anciana o robarle la cartera a un transeúnte ya está más feo, ¿no? Pues es lo mismo, tanto lo uno como lo otro es robar, así de simple.

Las páginas piratas roban el trabajo de otros y se lucran de él sin que el autor obtenga ningún beneficio y además pierde la oportunidad de obtenerlo con ventas legales.

Recibo a diario avisos de Google que me informan de páginas en las que se ofrecen mis libros gratis. Yo no he decidido regalar mi trabajo, no tienen mi permiso, me están robando. Y el usuario que se descarga esos libros gratis es cómplice de ese acto delictivo y un ladrón a su vez.
Soy una trabajadora como cualquier otra y tengo facturas que pagar. ¿No tengo derecho a vivir de mi trabajo como todo el mundo?

Sé que esta entrada puede ser polémica y  puedo crearme enemigos. Bueno, no me importa mucho si los lectores piratas dejan de leer mis libros; me importan mucho más los que valoran mi trabajo y mi esfuerzo y me lo demuestran pagando un precio justo para que pueda seguir escribiendo.

Lo único que pretendo es que reflexionemos un poco al respecto y esperemos que tome medidas quien deba de hacerlo para proteger la Cultura y a sus creadores.


jueves, 17 de marzo de 2016

Mis últimas lecturas


Hace tiempo que no comento los libros que voy leyendo y se me van acumulando, y a veces olvidando, mis impresiones sobre ellos.

Os hablaré, para empezar, del que más me ha gustado de los cuatro últimos: Diez veces siete, de Maruja Torres, que desde sus espléndidos setenta años, da un repaso a su vida con valentía y sin pelos en la lengua, como es habitual en ella; habla de su infancia en el barrio del Raval de Barcelona, de su familia, de sus inicios como periodista, de su querida Beirut, de sus amigos y de su salida de El País, periódico en el que trabajó durante tantos años. Todo ello narrado con la naturalidad y la humanidad que la caracterizan.


Y como ya he mencionado en alguna ocasión, cuando estoy escribiendo una novela leo libros que tengan alguna relación con el tema porque eso me ayuda a situarme y me motiva. Ya os he contado que estoy escribiendo una historia sobre una actriz ambiciosa y con pocos escrúpulos que llegará a la cumbre del éxito. Y hasta ahí puedo leer, por ahora...

Así que he echado mano de las múltiples historias de Hollywood y biografías de actrices que conservo en mi biblioteca de cuando yo misma empezaba en el mundo de la farándula. Y salvo un par de biografías que estoy leyendo en este momento, una de Audrey Hepburn y otra de Bette Davis, lo demás no me ha aportado mucho, ni cara a mi trabajo ni como placer en la lectura:




Retratos, de Truman Caponte. He leído varias obras de este autor y siempre me han gustado. En este caso, el libro parece más bien una recopilación de artículos que hacen referencia a diversos personajes célebres entre los que se encuentran actores, escritores, directores, fotógrafos, y ¡cómo no! su adorada Marilyn Monroe. El interés de los capítulos depende del personaje del que se trate.




Traficantes de sueños, de Harold Robbins. Un autor rescatado de mi biblioteca que me fascinaba de jovencita con sus historias de Hollywood. En este caso narra las vicisitudes de unos visionarios hombres de negocios que son capaces de ver el potencial de la incipiente Industria del Cine y se hacen ricos con ello. No está mal, pero tampoco me ha enganchado demasiado.





El triunfo de Katie, de Barbara T. Bradford. El título ya de por sí, muy atractivo no es, que digamos... el argumento, tampoco. Se suponía que narraba la historia de una chica que alcanza la fama como actriz, pero en realidad está más centrada en un trauma de su adolescencia que marcará toda su vida. Prescindible.




Y ahora que ya os he puesto al día, sigo con mis lecturas y con mi novela.

¡Hasta la próxima!


martes, 1 de marzo de 2016

Crónica de la presentación de "El caparazón de la tortuga" en la biblioteca Francesca Bonnemaison


El 23 de febrero se presentó oficialmente en Barcelona la edición en papel de mi última novela hasta la fecha, El caparazón de la tortuga, de la que ya  habéis oído hablar mucho porque lleva seis meses a la venta en ebook y fue finalista del Concurso de Escritores Indie de Amazon 2015.

Pero muchos lectores, entre los que me incluyo, siguen prefiriendo leer en papel, pasar páginas, tener el libro dedicado de puño y letra del autor y conservarlo en una estantería, aunque todos nos quejemos de que ya no tenemos sitio.

Y la mayoría de escritores también disfrutamos de esa especie de ceremonia festiva entre el autor y sus lectores que es la presentación de un libro.



Yo, personalmente, lo disfruto mucho. Es como una pequeña recompensa a muchas horas de soledad e incertidumbre mientras una nueva historia va tomando forma hasta convertirse en algo tangible en manos del lector.



Y el 23 de febrero fue un gran día que siempre recordaré con cariño.


Que la presentación se hiciera en la Biblioteca Francesca Bonnemaison, un lugar emblemático de la ciudad, no fue casual: hace poco más de un año hice allí una primera lectura de algunos capítulos del libro y no podía haber un sitio mejor para presentar al público el producto acabado y "recién salido del horno".

Me acompañó en la mesa mi buen amigo y magnifico escritor, Josep Capsir, y entre el público se encontraban varios amigos de ambos, por lo que la presentación perdió toda su formalidad en los primeros minutos y se convirtió en un acto lleno de complicidad y muy divertido en el que todos los asistentes se involucraron con gusto.


Pese a la informalidad del evento hablamos de todo: del libro, del oficio de escritor, de técnicas narrativas y de las impresiones de los lectores que ya habían leído la novela, algunos incluso dos veces.


Firmé un montón de ejemplares, charlé personalmente con todos y después unos cuantos nos fuimos a cenar para celebrarlo.





Una tarde-noche estupenda que tengo ganas de

repetir, por lo que el próximo 10 de marzo habrá otra presentación en Barcelona, en esta ocasión será en la librería La Font de Mimir y me acompañará en la mesa otra estupenda escritora: Pat Casalà.


Ya os contaré, pero seguro que  también será un día genial.


domingo, 21 de febrero de 2016

Dime qué lees y te diré en qué momento de tu vida te encuentras

Biblioteca del Trinity College en Dublin

No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero yo creo que con los libros pasa como con la música: nos apetece leer un libro o escuchar una determinada canción según nuestro estado de ánimo.

Obviamente esta no es una afirmación categórica; podemos elegir una lectura por mil razones o por ninguna en particular. Pero no deja de ser  cierto que la mayoría preferimos un género literario a otros o nos decantamos por unos autores concretos.

Pasando el rato con James Joyce en Dublin

También pasamos por diferentes etapas a lo largo de nuestra vida. Yo de niña tuve una temporada que me leía todo lo que pillaba de Zane Grey (novelas del oeste), en la temprana adolescencia me dio por Corin Tellado (y no me avergüenza confesarlo); después llegó la época rebelde y leía a Sartre, Camus, Simone de Beauvoir, Nietzsche... Y cuando me empecé a interesar por el teatro y el mundo del espectáculo en general todo eran biografías de actores y actrices de Hollywood, obras teatrales nacionales y extranjeras (sí, leía teatro, además de ir a verlo), los libros del "método" de Stanislavski, Groucho Marx, Woddy Allen...
Cuando estudiaba psicología, además de los "tochos" de la Universidad, me metía pa'l cuerpo a Jung, Freud, Dyer, Fromm y todos los libros de autoayuda que pillaba, que en realidad eran la psicología de toda la vida pero con otros nombres. Igual que ahora, que todo es coaching. 
En esa época me negaba a leer novela, me parecía que leer ficción era una pérdida de tiempo, ¡jajaja!

Leer es un placer

Superada esa etapa (y licenciada en psicología) me desdije y me puse a leer narrativa, y de ahí a querer escribirla... libros de escritura creativa, biografías de escritores, novelas, novelas, novelas...

¿Y en cuanto a géneros? Prefiero la novela actual, contemporánea, realista, muchas veces escrita y protagonizada por mujeres. No me gusta la novela negra, aunque haya escrito un thriller (pero es psicológico), ni la ciencia ficción, ni me atrae el terror. En cambio, me encanta el humor; nada mejor que echarse unas carcajadas con un libro; lo cuál, por otra parte, me parece francamente difícil de escribir.

Y también leo un poco en la línea de lo que estoy escribiendo porque me sirve para meterme en situación. Así que ahora he vuelto a las historias de Hollywood y del teatro... ¿Qué estaré escribiendo? ¡Ah! No lo sabréis por lo menos hasta dentro de un año :)

Bueno, ahora confesad: ¿en que momento vital-literario os encontráis?


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