lunes, 17 de junio de 2019

¿Por qué son importantes las reseñas de los lectores?


Tiempo ha, leías un libro y como mucho lo podías comentarlo con tus amigos, pero difícilmente podrías acercarte al autor para darle tu opinión ni hacérsela llegar a más gente. Ahora, con Internet podemos compartir con todo el mundo lo que pensamos de un libro, de un restaurante, de un hotel... Lo que resulta muy útil para otros usuarios a la hora de adquirir un producto.


Cuando yo decido contratar cualquier tipo de servicio siempre reviso las opiniones de otros que lo han hecho antes. Me fío mucho más de lo que dicen las personas de a pie que de las propagandas siempre triunfalistas y llenas de elogios para sí mismos de los que venden dicho producto.



En alguna ocasión he rastreado los motivos por los que un lector se decide a comprar un libro y he
podido comprobar que muchos lo hacen por lo las opiniones que han dejado otros lectores.


Por eso es tan importante que cuando acabamos de leer un libro dejemos en la página que corresponda nuestras impresiones sobre él. Eso servirá para que otros lectores se animen a leerlo o lo descarten y también es muy útil para los autores.

Cuando publicamos un libro es como arrojar al mar un mensaje en una botella, no sabemos a qué manos llegará ni que impresión causará. Y ya que la tecnología pone a nuestra disposición esta posibilidad es interesante recibir ese feedback, sea positivo o negativo. En el primer caso porque escribir es un trabajo solitario y los escritores, como todos los creadores estamos llenos de inseguridades y de dudas y de vez en cuando necesitamos una palmadita en la espalda, que alguien nos diga si lo que hacemos está bien o mal. En el segundo caso, porque una crítica constructiva nos ayuda a mejorar, a corregir nuestros errores o, simplemente a tener otra visión de nuestra obra.



Me consta que desde hace algún tiempo Amazon no facilita que los lectores puedan opinar sobre sus lecturas (y si hablo de Amazon es porque se trata de la plataforma que mejor conozco),  aún así, os animo a que, si os es posible, dejéis vuestras reseñas porque es un gesto que ayuda mucho a lectores y escritores.

¡Felices lecturas!

viernes, 24 de mayo de 2019

Mis últimas lecturas



Los confines, de Andrés Trapiello. 
Sinopsis: Claudia, la joven protagonista de esta novela, nos cuenta la historia de un amor absoluto, el que ella y Max van a tener el coraje de vivir. El deseo les hará enteramente fuertes y enteramente libres. Ellos ni siquiera son conscientes de su audacia: la de aquellos que han decidido ir más allá del bien y del mal. Una novela radical y feliz que conmoverá y hará pensar a todos.

Una novela original y magníficamente escrita que, en otras manos, podría haber caído en el romanticismo más rancio y que sin embargo, Andrés Trapiello sabe tratar con maestría.










Tumbuctú, de Paul Auster. 
Sinopsis: Míster Bones, el perro protagonista de esta sorprendente novela es el compañero y confidente de Willy G. Christmas, un poeta vagabundo de Brooklyn. Willy presiente que su muerte está cercana, y antes de partir a ese otro mundo al que él llama Tumbuctú, quiere encontrar un nuevo hogar para su fiel amigo. Así, como si de Don Quijote y Sancho Panza se tratara, emprenden un viaje a Baltimore en busca de la profesora de literatura de Willy, a quien éste planea confiar a Míster Bones. A través de la voz de Míster Bones, entramos en la mente de estos dos inolvidables personajes, un hombre y un perro en búsqueda del amor y la amistad.

Me confieso fan incondicional de Paul Auster y creo que he leído la mayoría de sus obras. Tumbuctú no me ha decepcionado. Es una historia entrañable contada desde el punto de vista de un inteligente, a la vez que inocente perro, que demuestra que los animales son muchas veces mejores que las personas.




Contra el viento, de Ángeles Caso. 
Sinopsis: Sao nace en Cabo Verde, y su destino parece estar escrito, pero ella decide construirse una vida mejor en Europa. No le será fácil, sufrirá desengaños, racismo, menosprecio,  pero encontrará apoyo en una mujer española llena de, inseguridades y aprenderán la una de la otra. Una conmovedora historia de amistad entre dos mujeres que viven en mundos muy distintos.

Esta novela fue ganadora del premio Planeta 2009. Está narrada con la fluidez y la sensibilidad que son habituales en esta autora, gran defensora de los derechos de las mujeres, sin dejar por ello de denunciar con toda su crudeza los abusos de las que algunas son víctimas.










La sangre de los inocentes  de Julia Navarro. 
Sinopsis: "Soy espía y tengo miedo". Así empieza la crónica que escribe Fray Julián, notario de la Inquisición, cuando recibe la misión de relatar los enfrentamientos acaecidos en Montsegur (Francia) a mediados del siglo XIII.Las luchas de poder entre los cátaros y el control que, en nombre de la fe, lleva la Inquisición, propiciarán que la crónica del fraile sea un valioso tesoro a descubrir. Su última frase - "algún día, alguien vengará la sangre de los inocentes"- se convertirá en un enigma a descifrar de generación en generación.Siglos después, poco antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el conde d'Amis, descendiente de una de las grandes familias cátaras, recibirá como legado la crónica de Fray Julián.

En mi opinión, la novela empieza bien y resulta interesante, pero quiere abarcar demasiado (desde los cátaros hasta los más actuales atentados islamistas) y mezcla acontecimientos históricos que podrían dar para varias novelas que resultarían más digeribles  que un libraco de 1.000 páginas.


¡Felices lecturas!


jueves, 25 de abril de 2019

Crónica de Sant Jordi 2019


Este año no tenía un libro nuevo que presentar, así que no podía estar en primera línea como el año pasado (Rambla Catalunya) ya que hay que dar preferencia a las novedades. Pero siempre hay amigos que te invitan a compartir espacio y disfrutar de la fiesta con ellos.


Todos los años Sant Jordi despeja nubes y lluvias con el fuego de las fauces del dragón, pero en esta ocasión la mañana se presentaba algo fría y oscura y amenazaba lluvia. Sin embargo, no llovió y pude departir con lectores y dedicar todos los ejemplares que llevaba de TRAS LAS BAMBALINAS en el stad de la Associació Transformadors, en el  Paseo Sant Joan.

En el stad del Paseo Sant Joan




Por la tarde había salido el sol, estuve en la rambla del Poblenou, en el stad de la Associació Cultural Roc Boronat, compartiendo mesa y risas con mi buen amigo Sergio Dantí, que presentaba su novela Requiem para el tercer suicida. Por allí pasaron varios amigos y mi hijo Álvaro que tuvo el detalle de traerme una rosa.

Volví a quedarme sin ejemplares y regresé a casa agotada pero feliz como todos los años, tras vivir una jornada tan especial como es el Día del Libro, que en Catalunya coincide con San Jordi y a los libros se unen las rosas, en una bonita tradición que convierte la ciudad en una fiesta sin serlo, ya que es un día laborable. Pero todo el mundo encuentra un momento para disfrutar del espectáculo de las calles rebosantes de libros y rosas.

Con mi hijo y su chica




Este año, además, decidí ofrecer gratis todos mis libros en formato ebook en Amazon para compartir este día tan bonito con los lectores que están lejos, y hubo más de 300 descargas de todos ellos. El más descargado fue CON LA MUERTE EN LOS TACONES, lo que me hizo especial ilusión porque es una novela que ha pasado bastante desapercibida al haberse publicado muy poco tiempo antes de Tras las bambalinas, por lo que apenas tuvo recorrido y lo siento, porque a mí me gusta mucho y también a los que la han leído. Por lo que os animo a leerla en KindleUnlimited, en Amazon Prime o  pagando 2€ que tampoco es tanto, ¿no?




En la rambla del Poblenou






Y ahora, a volver al trabajo, que estoy con la última revisión de mi nuevo libro antes de pasárselo a mi lectora 0.

domingo, 24 de marzo de 2019

Kosmopolis Barcelona


Kosmopolis es un festival literario bienal que se celebra en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y durante cuatro días ofrece un amplio programa  de actividades, de la mañana a la noche, en el que caben coloquios con escritores de talla internacional y patrios, conferencias, talleres, cine, teatro, etc.

Este año tuve la oportunidad de asistir a la inauguración de la decimonovena edición, y de disfrutar de un interesante coloquio entre Enrique Vila-Matas y el escritor portugués Gonçalo Tavares.

Hablaron de muchas cosas, pero me llamó particularmente la atención una idea en la que ambos estaban de acuerdo: la obsesión de editores, escritores y probablemente lectores, de que al finalizar una novela queden cerrados todos los hilos argumentales, que todos los personajes que aparecen en ella tengan una razón de ser, que la novela tenga un final...

Argumentaban los dos escritores que con las novelas pretendemos ordenar y mejorar la realidad, ya que en el mundo real las historias no tienen un final preciso, muchos personajes aparecen y desaparecen de nuestra vida sin explicación alguna y muchos hilos quedan sin resolver.
Me pareció un punto de vista muy interesante.

Después del coloquio actuó el grupo británico Jocelyn Pook Ensemble. Fue todo un descubrimiento para mí: tres violines, un violoncelo, piano y unas voces impresionantes interpretando temas de películas en una fusión de estilos y melodías con aires asiáticos e irlandeses.

Al día siguiente asistí al coloquio con el escritor Julian Barnes ("el loro de Flaubert"). Un caballero muy inglés y muy simpático.
De lo que dijo, destacaría un comentario sobre nuestros recuerdos: decía que siempre están contaminados por la imaginación y acabamos por creernos lo que nos hemos inventado.
También comentó que cuando dice que es escritor, todo el mundo tiene una historia buenísima que contarle para que escriba una novela.
Me pareció muy gracioso porque también me ha pasado en alguna ocasión. Mucha gente no parece entender que un escritor necesita escribir sus propias historias, las que le nacen de dentro.



Y el viernes vi la película francesa Doubles Vies, una historia sobre el mundo literario actual en la
que se habla de todo: edición tradicional, ebook, audiolibros, Amazon, autoedición. Hablan mucho y muy deprisa y no pasa gran cosa, salvo que todos están liados con todos y al final todo vuelve a su cauce.
Aunque en principio me parecía interesante, no me convenció o acabó por aburrirme.

Ha habido mucho más en Kosmopolis, pero os cuento lo que yo viví.

jueves, 7 de marzo de 2019

Mi granito de arena en el Día Internacional de la Mujer


En la mayoría de mis novelas las protagonistas son mujeres. No es que me lo propusiera así en ningún momento, sino que, simplemente, siempre he sentido la necesidad de contar historias de mujeres auténticas, fuertes, valientes, luchadoras, inteligentes; de mostrar el mundo en el que viven, de denunciar las injusticias que sufren (que sufrimos).

Y eso no significa que ni yo ni ellas (mis personajes) menospreciemos a los hombres. Ellos son nuestros compañeros, nuestro complemento. De hecho, en mis novelas hay hombres maravillosos, de esos que todas quisiéramos en nuestras vidas (licencias poéticas de escritora): bondadosos, sinceros, honestos, respetuosos, sensibles... Pero también los hay malos, muy malos, abusadores, machistas, estúpidos, misóginos, maltratadores... de esos que tanto hombres como mujeres preferiríamos que no existieran.

Mi intención, si es que tengo alguna, es dar visibilidad a la mujer de verdad, a la que no necesita un
hombre que le baje la luna porque es capaz de subirse a una escalera y bajársela ella misma, a la que no tiene como máxima aspiración en la vida conquistar a un hombre guapo y rico que la mantenga (como parece seguir empeñada en hacernos creer la sociedad en la que vivimos) sino alcanzar sus propias metas, crecer como persona y no ponerse límites, con un hombre al lado o sin él. A la que se acepta como es, que se cuida para gustarse y no para gustar ni ser la envidia de nadie; la que se sabe una persona y no un objeto para deleite de otros.

Esa mujer existe. Solo falta que los hombres la vean y caminen junto a ella, que la sociedad la acepte y la respete, que la educación en las escuelas la muestre como es, como igual, como ser humano con todos los derechos y libertades.

Vivimos tiempos difíciles en los que la causa de las mujeres parece haber sufrido un retroceso en lugar  de seguir avanzando, en los que los abusos y los crímenes machistas nos escandalizan casi a diario. Es como si viviéramos un resurgimiento del machismo.

Y yo  sueño con que llegue un tiempo en el que no se celebre el Día de la Mujer porque ya no sea necesario, porque, como decía Rosa Luxemburgo: vivamos en un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.”

Mientras, seguiremos luchando todos (espero), hombres y mujeres, codo con codo.






martes, 26 de febrero de 2019

Leer, escribir, viajar



Siempre se ha dicho que leer es una forma de viajar, y no solo en un sentido figurado, sino real. Los libros evocan lugares, o los muestran de forma directa a través de la experiencia del autor, y hacen nacer en nosotros el deseo de conocerlos, de ver con nuestros propios ojos aquello que nos han contado.
Personalmente, me hace mucha ilusión  cuando alguien me escribe para decirme que ha estado en tal o cual país y se ha acordado de alguna de mis novelas que transcurría allí.

Y acabo de darme cuenta de que en la mayoría de los libros que he escrito queda patente mi pasión por los viajes. Algunos los he escrito antes de conocer el país, y como a los lectores, el escribir sobre ellos me ha impulsado a visitarlos; otros, por el contrario, han nacido de una experiencia vivida, a veces por el mero hecho de rememorarla, de revivir ese viaje.



Valga como ejemplo que escribí Nunca fuimos a Katmandú, como queda patente en el título, sin haber estado nunca allí. Lo que me animó a hacer ese viaje y a mi regreso nació  Nepal cerca de las estrellas, narrando mi experiencia.



Habana Jazz Club la escribí a base de documentación, películas y libros. Al final, sabía tanto de esa ciudad que solo me quedaba constatarlo y no me pude resistir. Cuando estuve en La Habana me emocionaba comprobar que era tal y como yo la había descrito sin conocerla y se me saltaban las lágrimas frente al malecón.


En El caparazón de la tortuga se narra un viaje del protagonista que para mi es todavía un deseo por cumplir: recorrer el Sudeste Asiático. Y espero hacerlo pronto.


Con la muerte en los tacones encierra entre sus páginas el
recuerdo de un maravilloso viaje por Sicilia.



En Tras las bambalinas aparece otro lugar que vive en mi recuerdo: Hollywood. Además de Madrid, pero eso ya es más de andar por casa, jeje.





Y en mi nueva novela (en la que todavía estoy trabajando) no me he podido resistir a dar un gran protagonismo a París, ciudad de la que me declaro absolutamente enamorada.

Habrá más libros y más viajes (espero). Siempre soñé con ser una escritora viajera, o una viajera escritora, no lo sé y tampoco importa. Me hace tan feliz lo uno como lo otro y espero seguir compartiendo mis dos pasiones con muchos lectores.




martes, 19 de febrero de 2019

La influencia de Internet en nuestras vidas



Hoy os quiero comentar una conferencia a la que asistí ayer, impartida por Franco Berardi e Ingrid Guardiola, que me impactó  y me dio qué pensar.
Y aunque no se trate de un tema estrictamente literario, hay que reconocer que Internet ha influido mucho en los escritores de hoy, tanto a nivel de promoción como de la facilidad que nos ofrece para publicar nuestras obras.

Pero no vamos a hablar de escritores sino de la influencia que tiene Internet en la vida de todos los que lo utilizamos.

Voy a comentar de forma muy resumida (para no aburriros), algunos puntos que se tocaron en la conferencia y ahí lo dejaré, para que cada uno le dé al "coco" y saque sus propias conclusiones.

Capitalismo psíquico: se refiere a la acumulación de datos personales por parte de los gigantes de Internet que les permiten manipularnos en todos los sentidos, ya sea político, social, económico, incluso moldear nuestro pensamiento y sentimientos (tremendo, ¿no?).

La soledad del ermitaño hiperconectado: el título ya lo dice todo...


Performance: es la "película" que nos montamos para "vender" a los demás, que muchas veces, poco tiene que ver con nuestra propia realidad.

Voyerismo: es un instinto que tenemos todos. ¿A quién no le gusta meter las narices en la vida de otros? Y eso nos produce una satisfacción, claro.

la opacidad de la transparencia: parece una incongruencia, pero es cierto que cuanto más  nos abrimos (aparentemente), más opacos resultamos porque no ofrecemos una imagen real sino la que queremos transmitir.

Gratificación: los likes son el opio de los internautas. Y está demostrado que recibirlos o no tiene uno efecto en nuestros neurotransmisores (dopamina, serotonina, etc), y por tanto, en nuestra felicidad o desdicha.

Autogratificación y ser cuantificado: a todos nos gusta ser reconocidos y valorados por los demás. Todos y cada uno de nosotros nos sentimos el ombligo del mundo en las redes sociales.

El cuerpo postproducido: damos una imagen tan ficticia en Internet que nos disgregamos de nosotros mismos y luego nos esforzamos por convertirnos en ese "yo" que hemos creado. (¡Alucinante!)

La soledad: nos aislamos del mundo precisamente para estar conectados a él. Nos creamos nuestra propia prisión. Es una soledad autoimpuesta.

La cultura del odio: tras la pantalla parece que todos somos jueces, lo sabemos todo, dominamos todas las materias y estamos en posesión de la verdad absoluta. Por eso nos permitimos criticar sin piedad, juzgar, castigar, incluso unirnos en masa para hundir a otro. Creo que de ese modo (y esto es de mi cosecha) damos rienda suelta a nuestras frustraciones, nuestros fracasos y nuestros miedos.

En definitiva, la gratificación que nos produce Internet, y en particular las redes sociales, nos ha convertido en adictos y seres altamente manipulables.

Es para pensar en ello ¿no?



miércoles, 6 de febrero de 2019

¿Qué fue antes, el lector o el escritor?


En las redes sociales existe la creencia (absurda, pienso yo) de que los escritores no leen...

Y eso ocurre porque las redes son un gran escaparate en el todos intentamos darnos a conocer y, si es posible, vender nuestros libros.

Por otra parte, la gran mayoría de nuestros seguidores son también escritores, sea porque tenemos intereses comunes, porque nos ayudamos mutuamente o por el puro egoísmo de algunos (que también los hay) que solo ven a los demás como un tablón de anuncios o como potenciales lectores.

Esto produce la sensación de que todo el mundo escribe y que nadie lee, y cuando tenemos un seguidor que se confiesa solo lector nos dan ganas de ponerle un altar.


Yo creo, sin embargo, que el escritor nace del lector.


Una empieza a leer un buen día, descubre todo el mundo de sensaciones que la lectura ofrece, se apasiona por los libros, y, poco a poco va surgiendo ese gusanillo, ese deseo de emular a sus ídolos literarios, esa necesidad de contar su propia historia a su manera. Y entonces, tímidamente, empieza a escribir, y le muestra sus creaciones a su círculo más íntimo, y como todos le dicen que lo hace muy bien, empieza a soñar con mostrárselo a otros, con llegar a convertirse en escritor/a.


Y de pronto un buen día ha entrado en el círculo y quiere que todo el mundo lo sepa, y quiere que le lean, y quiere vender...



Y entonces parece que se olvida de leer, que lo único que le importa es hablar de su libro. Pero yo no lo creo así. Yo creo que el escritor sigue leyendo, quizá incluso con más afán, porque quiere aprender de otros, pero se olvida de hablar de lo que lee, solo tiene en mente su propio libro.

Cierto que también hay algún osado/a que se atreve a publicar un libro sin haber leído en su vida, y encima presume de ello. Sabe juntar palabras e incluso construir una frase porque se lo enseñaron en el colegio, y de repente se le ocurre que escribir un libro puede ser el camino para alcanzar la fama y hacerse rico (a la ignorancia añadimos la ingenuidad).



Pero dudo que ese tipo de "escritor" llegue muy lejos. El escritor se hace leyendo. Esa es la mejor
escuela y de ella es de donde salen los escritores.


Por eso estoy convencida de que primero fue el lector, y de ahí nace el escritor. Y el escritor sigue leyendo y aprendiendo día tras día, aunque a menudo se olvide de mencionarlo.


sábado, 12 de enero de 2019

Primera lectura del 2019: La hija oscura, de Elena Ferrante


Empezamos el año con la lectura de La hija oscura, de Elena Ferrante.
Hace tiempo que tenía ganas de leer algo de esta misteriosa autora que se hizo mundialmente famosa con la tetralogía que se inició con Dos amigas. Esta novela la escribió justo antes y es, según ella misma, su obra favorita.

Sinopsis de La hija oscura:

Leda es una profesora de literatura inglesa, divorciada y dedicada a sus hijas y su trabajo. Cuando ellas, ya adultas, se trasladan a vivir con el padre a Canadá, se siente liberada y decide tomarse unas vacaciones en un pequeño pueblo de la costa italiana. Pero los días de calma aparente se acaban cuando entra en contacto con una extensa familia napolitana, ruidosa y desagradable y, por alguna razón que ni ella misma se explica, acaba robando la muñeca de la pequeña de la familia con el consiguiente disgusto de la niña.


Página a página, un agradable descanso a la orilla del mar se convierte en el retrato de una mujer terca y sola enfrentada a sí misma, a los fantasmas de su pasado, a la relación con sus hijas y los errores cometidos.

Es una novela breve, sórdida, algo incómoda, que no deja indiferente.

Sobre la autora:
Nadie sabe quién es en realidad Elena Ferrante. Se ha especulado mucho sobre su identidad y se cree incluso que tras su pseudónimo pueda haber un hombre. Lo único que parece ser cierto es que nació en Napoles en 1943.


Feliz año y felices lecturas.







sábado, 5 de enero de 2019

Los Reyes Magos: la primera gran mentira


Cada año, cuando llegan estas fechas, me acuerdo de que cuando nació mi hijo su padre y yo nos planteamos la disyuntiva de participar o no de la gran mentira universal con respecto a los Reyes Magos. No nos parecía bien que las personas más importantes de su vida y en las que más confiaba (sus padres)  empezaran su relación con él mintiéndole.

Al final comprendimos que era imposible mantenerse al margen. Hasta en los informativos de la televisión y en los periódicos se hablaba de la llegada de los Reyes Magos como del gran acontecimiento que cerraba las fiestas navideñas; sus majestades venían a premiar  a los niños que habían sido buenos y castigaban  a los que no lo fueron tanto con carbón azucarado.


¿Quién puede dudar de lo que digan los serios presentadores de la televisión, de los propios protagonistas "reales" entrevistados en las distintas cadenas, de la veracidad de las cabalgatas que se celebran en todas las ciudades y que podemos ver con nuestros propios ojos?

¿Quién puede quitarle la ilusión a un niño fascinado por las carrozas, las luces, los regalos?

Decidimos, sin mucho convencimiento, participar de la gran mentira, y disfrutamos de la expresión del rostro de nuestro hijo en las cabalgatas, de su excitación en la víspera y de su  ilusión ante los regalos que le habían dejado el 6 de enero.

Hasta que un día, cuando tenía 8 años,  me pidió que le mirara a los ojos y le dijera la verdad. Había oído cosas en el colegio; algunos niños decían que los Reyes eran los padres... No pude seguir mintiéndole, pensé que él lo sabía ya y solo esperaba que yo se lo confirmase.
Se quedó callado, pensativo; después, con lágrimas en los ojos, concluyó que todo era mentira, también Papá Noel, y el ratoncito Perez, y todo. Yo, su madre, la persona en la que más confiaba en el mundo, le había estado engañando durante años...

Por la tarde lo llevé al cine para que se distrajera y se le pasara el disgusto. Yo lo miraba de reojo y  parecía estar bien, no volvió a hablar de asunto, pero siempre me quedó la sensación de que le había decepcionado, de que ya nunca volvería a confiar en mi de la misma manera.

¿Vale la pena mentir a nuestros hijos desde que vienen al mundo? ¿A quién beneficia? ¿Por qué seguimos participando de este complot universal?

Yo no sé a él, pero a mí me creó un verdadero trauma. No pasa año que no piense en ello.






LinkWithin

Related Posts with Thumbnails