viernes, 30 de julio de 2021

to write or not to write, that is the question


Disculpad el título en inglés, pero es que mola más que en español y me apetecía parafrasear a Shakespeare.

Hace mucho que no escribo en el blog, hace mucho que no escribo en ninguna parte, la verdad; hace un año exactamente que abandoné una novela con 150 páginas escritas y no he sido capaz de abrir el Word ni mucho menos ponerme a escribir hasta hace unos días.

El año largo de pandemia y otros temas personales me han pasado factura provocándome un bloqueo creativo que no me veía capaz de superar.  Desde que empecé a escribir hace diez años no había parado, era como el leer: una adicción, una necesidad vital, lo que daba sentido a mi vida, lo que yo era: escritora. ¿Si un escritor no escribe sigue siendo escritor?

Me consta que a otros escritores les ocurrió lo mismo, cuando menos, al principio de la pandemia. Pero muchos se sobrepusieron una vez adaptados a la "nueva normalidad" y empezaron a crear de nuevo, quizá incluso más que antes, ya que tiempo nos sobraba y  la vida se nos había quedado tan pequeña que parecía incluso necesario escapar a otros mundos.


Yo no podía. Durante un tiempo ni siquiera podía leer, luego sí, pero escribir me daba miedo. Ya no me
interesaba la historia que había interrumpido en julio de 2020, en mi mente bullían  historias reales que absorbían toda mi energía y me dejaban sin fuerza, sin confianza en mi misma ni en mis capacidades como escritora.

El escritor es un ser sensible, delicado, inseguro como todo creador, como todo artista; su material de creación está en su mente, en su imaginación, en sus propios sentimientos.

La noticia (grande para mí) es que he retomado mi novela, he empezado desde cero y cada día me siento más atrapada por los personajes y sus avatares. Me despierto con ellos y me duermo con ellos, y eso, como bien sabéis todos los que escribís es lo mejor que nos puede pasar.



Pero este año de bloqueo no ha sido un tiempo perdido; he reflexionado mucho, he aprendido mucho, y espero que todo ello se refleje en mis próximas obras. 

De momento, work in progress.

Feliz verano.



jueves, 24 de junio de 2021

Añorando las viejas verbenas de Sant Joan


 "Verbena" es una de mis palabras favoritas, me parece preciosa, evocadora, me trae recuerdos de ilusión infantil, como canta Joan Manel Serrat en "Per Sant Joan", de nostalgia por las ilusiones perdidas, de fiesta, fuego, magia.

Recuerdo las verbenas de cuando era niña, la excitación de estar en la calle hasta altas horas de la noche acompañada de la familia, claro está, contemplando, extasiada, la hoguera en la que se quemaban muebles viejos. Aquella noche los mayores también se volvían un poco niños, reían, charlaban, bailaban, tenían la mirada brillante y se olvidaban de las preocupaciones por unas horas.


En la adolescencia se añadía la excitación de ponerme guapa, ver al chico que me gustaba, tal vez bailar con él, o conocer a alguien que me llenara el corazón de ilusión. Sí, entonces en las verbenas se bailaba. En esa época el fuego cobraba un valor mágico, le pedíamos deseos (casi siempre de amor), podíamos probar el cava.

En la juventud las fiestas eran de azotea con farolillos o de recorrer calles en busca de la fiesta más divertida. Música, baile, coca y cava, ya podíamos beber y lo hacíamos con vehemencia con los consiguientes estragos mañaneros, en ocasiones, contemplando la salida del sol, antes de rendirnos al sueño.

Y en la edad adulta llegaron los petardos... Tal vez ya estaban antes, pero no los recuerdo, o no me molestaban, o no eran tan excesivos como ahora (se nota que me hago mayor), ciudades bombardeadas durante toda la noche, niños que no pueden dormir, gatos asustados que no saben dónde meterse.

Recuerdo la novela de Juan Marsé, "Últimas tardes con Teresa". Los protagonistas se conocen en una verbena en la parte alta de Barcelona, una verbena tradicional con música y baile en la que todo puede suceder, los corazones están abiertos a la magia y a dejarse sorprender. Una novela maravillosa que os recomiendo si no la habéis leído.


Ahora ya no hay magia, solo ruido, a ver quien hace más. Cuando mi hijo era pequeño ya no era lo mismo, claro, él quería tirar petardos y yo que se terminaran y poder volver a casa, hasta le escondía algunos para que se acabaran antes.

En los últimos años he huido del ruido y los petardos escapando de la ciudad para refugiarme en algún pueblo, en alguna casa tranquila en la que también hubiera música, coca y cava, viendo los fuegos artificiales con el sonido de los petardos de fondo, pero lejos de mí. El año pasado fue estupendo gracias a la pandemia (sí, también tuvo cosas buenas). No había fiestas en la playa, no había aglomeraciones ni casi petardos, solo el mar como paisaje y los fuegos artificiales llenando la noche de color.

Sea como sea, espero que lo hayáis disfrutado.

domingo, 13 de junio de 2021

"Come, reza, ama" (la novela) Elizabeth Gilbert


Hace tiempo que no comento mis lecturas... Bueno, en realidad no lo he hecho desde que empezó el año,
prácticamente. Pero leer, leo, eso sí, y lo último que he leído es la novela que os traigo hoy porque me ha impactado de manera especial. 

Seguro que a todos os suena la película del mismo título, interpretada por Julia Roberts hace unos años. Yo la vi en su momento sin  demasiado interés, pero de pronto hace poco me vino a la cabeza y me apetecía volver a verla. Al final opté por el libro en el que está basada y no hay color... La novela, pese a tener un cierto tono humorístico es mucho más rica y profunda que la película (que también he visto al final).

Para quien no la conozca, se trata de una historia en la que la protagonista, tras un doloroso divorcio y una relación posterior fallida, decide tomarse un año sabático para encontrarse a sí misma. Se va primero a Italia (donde se dedica a comer), esa es la parte menos interesante para mi gusto; después a un ashram de la India donde reza y medita y finalmente  a Bali para acabar de encontrar el equilibrio y lo que encuentra es el amor (Javier Bardem en la peli).


La verdad es que con el "mono" que tengo de viajar me han entrado unas ganas locas de hacer lo mismo
que la protagonista; al fin y al cabo yo también estoy buscando el equilibrio y creo que un año sabático lejos de mi ambiente habitual me vendría muy bien (aunque sin Javier Bardem para rematar).


En la novela hay algunas frases que son perlas de sabiduría: 

"Somos lo que pensamos. Los sentimientos son esclavos de los pensamientos y uno es esclavo de sus sentimientos".

"Hay almas que son un espejo, te sacan todo lo que tienes reprimido, te hacen volver la mirada hacia adentro para que puedas cambiar tu vida, te tiran abajo todos los muros y te despiertan de un porrazo. Llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y luego se marcha".

"La felicidad es consecuencia de un esfuerzo personal. Luchas por conseguirla, te la trabajas, y cuando la encuentras tienes que seguir luchando para conservarla".



"Los yoguis dicen que toda la tristeza de la vida humana la producen las palabras, y toda la alegría también".

Todo esto no está en la película. Yo por mi parte os recomiendo la novela.


sábado, 20 de marzo de 2021

LA FELICIDAD




Leo en alguna parte que hoy es el Día Internacional de la Felicidad...  ¡Ahí es nada! LA FELICIDAD. Una palabra grandiosa, inabarcable, inaprensible, intangible, invisible. Nos pasamos la vida soñándola, buscándola, persiguiéndola y nunca logramos alcanzarla, y mientras corremos tras ella nos vamos perdiendo pequeñas felicidades que nos tropezamos a lo largo del camino, de la vida. 


Por que para mí la felicidad es eso, los pequeños momentos que nos regala la vida: una sonrisa, una caricia, el calor de una mano amiga, ese rayo de sol en una tarde de invierno, un refrescante vaso de agua cuando tenemos sed, unas risas compartidas, una melodía, un paseo junto al mar sintiendo la arena bajo nuestros pies, el murmullo de las olas... Cosas tan sencillas que casi nos pasan desapercibidas, y es después, con el tiempo, cuando de repente recuperamos el recuerdo de ese instante y comprendemos que fuimos felices, que tocamos el cielo con la punta de los dedos.

En mi opinión no hay una FELICIDAD que alcanzar, hay que llenarse de esos pequeños momentos, hay
que disfrutarlos y conservarlos en el recuerdo; y la suma de todos ellos compone una vida llena de momentos felices, por lo que podríamos decir que, cuantos más podamos concedernos, más feliz habrá sido nuestra existencia.


Y lo mejor de todos es que alcanzar La Felicidad, engrosar el número de pequeñas felicidades, solo depende de nosotros, de nuestras ganas de ser felices, de nuestra actitud ante la vida, del color de nuestros pensamientos y de nuestra capacidad de aceptación y adaptación.

Podemos ser felices aun en las peores circunstancias, aunque sea en pequeñas dosis.

Sed felices. Es una orden.

(Momentos felices en las fotos: presentar un libro, viajar a Argentina y visitar el Glaciar Perito Moreno, salir a navegar con mi hijo).


jueves, 4 de febrero de 2021

Libros que alimentan el alma

 


Hace unos días comentaba a mis amigos de FB que estaba pasando una mala racha, como todos, por otra parte, ya que pronto hará un año que vivimos una situación anómala e inimaginable y todos, de un modo u otro estamos tocados... Pero si a eso además le sumas problemas personales la cosa se hace casi insostenible.

Y como yo nunca he sido de resignarme, de hundirme ni de ir de víctima por la vida tomé cartas en el asunto, en cuanto encontré la energía suficiente, y me puse a buscar soluciones. No las hay ante las circunstancias externas, pero sí en la manera como afrontamos esas circunstancias. 

Encontré refugio, como siempre, en los libros. Libros en este caso que me ayudaran a sentirme mejor, a ver la luz al final del túnel, y como a mí me han sido de utilidad, quiero compartirlos con vosotros por si también os pudieran servir.

Empecé releyendo "Tus zonas erróneas", de Wayne W. Dyer, un clásico que ya comenté en FB. Esta relectura me impactó mucho porque descubrí aspectos, tanto de la lectura como de mí misma, que antes había pasado por alto o había olvidado. Dyer hablaba ya en los años 70 de Inteligencia Emocional, de Mindfulness, de Coaching, de Autoayuda, solo que lo hacía con nombre menos rimbombantes propios de la psicología de toda la vida.

Otra lectura interesante para mí fue "Cómo mejorar su autoestima" de Nathaniel Branden, otro clásico.
En la mayoría de las ocasiones, la fuente de nuestros conflictos emocionales está en una baja autoestima o una autoestima mal entendida, creencias erróneas sobre nosotros mismos o sobre el mundo que nos rodea que adoptamos, en la mayoría de los casos, siendo niños y tomamos como verdades absolutas.

Y por último, aunque hay mucho más, os quiero hablar de un descubrimiento que he hecho recientemente en Instagram: Se trata de un joven psicólogo, Mario García, que acaba de publicar su primer libro, "El poder de comprender tu interior", personalmente me está ayudando mucho y os lo recomiendo.

También os puede ser de ayuda Walter Riso, psicólogo italo-argentino de sobra conocido y que tiene infinidad de títulos publicados.

A estas lecturas yo le añado la meditación, las afirmaciones positivas, el visionado de vídeos de diversos coaches (psicólogos de toda la vida) en Youtube y talleres y conferencias de desarrollo personal que se ofrecen por Internet, y os puedo asegurar que me siento mejor cada día. 

Este es un tiempo de recogimiento, de reflexión, de mirar a nuestro interior y salir de esta experiencia siendo mejores personas y más felices. Aunque, por supuesto, no debemos olvidarnos de relacionarnos con los demás, de distraernos, de divertirnos, de reírnos y de mantener una vida activa dentro de las posibilidades que tenemos ahora.

Sed felices.



martes, 26 de enero de 2021

La soledad del escritor


 
Hoy me he tropezado con este texto que escribí hace 10 años sin sospechar que la vida propiciaría esa soledad de la que, de algún modo, me quejaba en ese momento. Lo cierto es que hasta se ha pasado (la vida), tanto, que a muchos se nos hace difícil ponernos a la tarea. A mí, entre ellos, lamentablemente.

Hoy día, con los medios que tenemos a nuestra disposición,  todo el mundo puede escribir; y de hecho, así es: cualquier persona puede escribir una novela y publicarla a través de plataformas o editoriales que se dedican a hacer realidad lo que para algunos es un capricho.
Pero ser escritor o escritora es otra cosa.
Ser escritor requiere tiempo, dedicación, disciplina, concentrarse seriamente en el trabajo durante meses o años; requiere soledad, muchas horas de soledad diarias que tal vez un@ preferiría emplear charlando con l@s amig@s, o estando con su familia, o saliendo de fiesta por ahí.
Creo que ser escritor o escritora es el trabajo más solitario del mundo.

Porque en cualquier otro trabajo se tienen compañer@s, clientes. Se puede pintar con otras personas, componer entre amig@s, bailar en un ballet. Pero para escribir un@ tiene que hurgar en su mente, darle vueltas a una idea, ir creando su forma, y después pasarlo al papel (o al ordenador, o a la libreta), y todo ese proceso sólo puede realizarse en soledad.
Yo, por lo menos, soy incapaz de escribir con ruido o gente alrededor; quizás por eso me planteé escribir en serio bastante tarde, porque antes estaba demasiado dispersa.

Y, no sé para vosotr@s, pero para mí, esa exigencia de soledad es lo más duro.

Muchas veces tengo que sacrificar otras cosas que me apetecería hacer para encerrarme sola a escribir; y al cabo de unas horas a lo peor hasta me deprimo porque llevo toda la tarde sola. Pero si salgo y estoy con gente o haciendo cualquier cosa, estoy deseando encerrarme de nuevo para seguir con mi novela...
También es verdad que después de pasarme toda una tarde escribiendo me siento bien, muy bien.
Pero es duro ¿no creéis? Ser escritor o escritora no es tan fácil ni tan bonito como pueda parecer.

viernes, 8 de enero de 2021

El peor año de nuestra vida

Cada vez que finaliza un año a muchos nos gusta hacer balance de lo que ha sido. Este año parece que no tenemos muchas ganas, es lógico, 2020 será siempre un año de infausto recuerdo. Esperemos que el 2021 que recibimos con tanta ansía no nos decepcione y todo vaya mejorando. No ha empezado bien, y eso es normal, cambiar de calendario no opera el milagro, si fuera así, el negro 2020 habría sido el año más corto de la Historia, con gusto le habríamos dado carpetazo en el mes de marzo.

Parece que cada generación tiene una catástrofe reservada para dejar impresa su huella en la historia del Mundo. A nosotros nos ha tocado el Covid19, pero si lo pensamos bien, peor fue la época de nuestros padres y abuelos, con una Guerra Civil y la Gripe Española. El Corona Virus nos ha pillado en plena era de Internet, con avances médicos que han podido paliar sus efectos y que lograrán vencerlo, confiemos, que a corto plazo. No hemos tenido que correr a refugios al sonar las alarmas sin saber si volveríamos a casa, todo lo contrario, solo con refugiarnos en nuestro hogar, rodeados de comodidades, estamos a salvo.

Sé que no es igual para todo el mundo, que muchas personas han fallecido, que muchas familias tienen que lamentar la pérdida de alguno de los suyos, que otros han perdido sus trabajos y sufren las consecuencias económicas, que vivimos una crisis terrible de la que no será fácil salir. Pero quiero aferrarme a la parte positiva de todo esto, que aunque no lo creáis, también la tiene.

Hemos aprendido una lección: no somos invencibles, no somos todopoderosos, tenemos que vivir el momento porque nunca sabemos lo que puede ocurrir. Han cambiado nuestros valores: hemos entendido que son más importantes las personas que las cosas, los sentimientos que las posesiones; el valor de un abrazo, de un beso, la compañía de un ser querido. Hemos aprendido a estar solos, tal vez nos hemos encontrado con nosotros mismos y hemos reflexionado, y probablemente, nunca volvamos a ser los mismos de antes. Ojalá sea así.

Mi balance, al final, es positivo; tal vez, incluso más positivo que otros años. La desgracia no me ha tocado de cerca, he tenido momentos felices y los he disfrutado en los breves espacios de tiempo en que me ha estado permitido hacerlo; he sufrido como todos la soledad, el aislamiento, sobre todo en el último trimestre que por cuestiones personales me he sentido al borde del abismo, pero he sacado un gran aprendizaje de todo ello y he salido fortalecida y más sabia. 

¡Incluso he publicado una nueva novela!

En esta ocasión, suena superfluo desearos feliz año nuevo sin más. Os deseo fortaleza, salud y buen ánimo para afrontar lo que nos quede y fe en que saldremos adelante y recuperaremos nuestras vidas, por lo menos, tal como eran.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Pandemia y lectura

Estaremos todos de acuerdo en que el 2020 ha sido un año nefasto que pasará a la historia de la  humanidad y permanecerá grabado en nuestra memoria para siempre. Muchos han sido los que han perdido a seres queridos, todos hemos vivido en la incertidumbre y el temor y no saldremos de esta experiencia siendo los mismos. Ojalá sea así y hayamos aprendido algo.

Pero todo en la vida tiene diferentes lecturas según la actitud que tomemos ante hechos que no está en nuestra mano cambiar. Negar la realidad, enfadarnos, entristecernos, no cambiará las cosas, pero sí nos creará un mayor malestar y sufrimiento que si lo aceptamos y tratamos de adaptarnos.

Y la mejor forma de adaptarnos es ver la parte positiva de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir y lo que hemos aprendido: a convivir con lo inesperado, a estar solos, a reflexionar sobre nosotros mismos y el tipo de vida que llevamos, a ocupar nuestro tiempo de una manera distinta, tal vez leyendo (je, je... ahí quería yo llegar). 

Para los lectores habituales ha supuesto tener más tiempo para disfrutar de la lectura, y para los que han
llegado a ella aunque solo sea por aburrimiento, descubrir todo un mundo de posibilidades, desde el mero entretenimiento a la oportunidad de evadirse de la dura realidad que nos rodea y sumergirse en aventuras fantásticas, viajar a lugares exóticos, aprender, reír, llorar, emocionarse, poner palabras a los propios sentimientos y meterse en la piel de los personajes para vivir con ellos sus aventuras y desventuras.

Todo eso encierra entre sus páginas algo tan cotidiano y sencillo como un libro. Espero que hayamos ganado muchos lectores y que no pierdan el hábito de la lectura cuando todo esto pase.

En este mismo blog encontraréis reseñas y sugerencias de lectura y, por supuesto, también mis libros que podéis consultar en este enlace.


domingo, 20 de septiembre de 2020

EL AMOR NO ESTÁ DE MODA, mi nueva novela


Siempre supone una gran alegría sacar a la luz una nueva obra, un trabajo que has realizado a lo largo de más de un año en la soledad y el silencio para dar forma a personajes y situaciones y construir una historia que llegue al corazón de los lectores o cuando menos, les entretenga. 

Cuando escribo lo hago para mí, para mi disfrute personal, por eso no puedo escribir lo que es "más vendible", el best seller que me hará rica y famosa (aunque si conociera la fórmula quizá lo haría, ¡ja ja ja!). No, en serio. Escribo lo que me nace, lo que necesito escribir en ese momento, lo que me ayuda a crecer como persona, a aprender, lo que me entretiene, me divierte, me emociona. Y quiero creer que soy capaz de transmitir esas sensaciones a mis lectores a través de mis libros, y me consta que en ocasiones es así porque ellos mismos me lo hace saber, lo que agradezco enormemente porque las reseñas, los comentarios son un gran estímulo para seguir adelante y una fuente aprendizaje.

En esta ocasión os traigo una novela romántica, no la típica fórmula "chico-chica se conocen se enamoran, se distancian, se reencuentran y happy end", sino una novela romántica adulta con situaciones reales, conflictos actuales y personajes de carne y hueso.

Os dejo la sinopsis para que os hagáis una idea más clara:

Los amores entre alumna y maestro son algo tan antiguo como la propia Historia de la Educación. Sin embargo, que una joven universitaria se enamore del profesor más carismático de la Facultad, veinte años mayor que ella, y que esa historia de amor llegue a buen puerto parece bastante improbable; pero Natalia no es una chica como las demás, es fuerte y luchadora y no se rinde fácilmente. Tras afrontar múltiples obstáculos tanto familiares como sociales logrará conquistar al hombre de sus sueños y vivir junto a él una existencia plenamente dichosa.
El destino, no obstante, no es siempre complaciente, y un buen día, sin previo aviso, el mundo creado por Natalia y Arturo se derrumba a su alrededor dejándola desolada. De pronto nada tiene sentido, todavía es muy joven, pero siente que todo ha terminado para ella.
No podría estar más equivocada. Sin que Natalia se lo proponga su vida dará un giro impensable que le permitirá resurgir de sus cenizas y reinventarse a sí misma. ¿Será capaz de aprovechar esta nueva oportunidad?
Una historia de amor como las de antes, una novela amable para tiempos difíciles.


Por el momento solo está disponible el ebook en Amazon: El amor no está de moda y muy pronto estará 

también el libro impreso para los amantes incondicionales del papel. Ya avisaré cuando esté listo.


Y sin más que añadir, solo desear que acojáis esta nueva novela con cariño y que la disfrutéis. Como anécdota señalar que es mi libro número 10. Una cifra redonda que me hubiese gustado celebrar por todo lo alto si no fuera por la situación en la que nos encontramos...

Sed felices y no dejéis nunca de leer.

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Carta de despedida a Lluna


Querida Lluna,

hace poco más de una semana que tuvimos que despedirnos de ti para siempre y todavía espero que salgas a recibirme con tus maullidos cuando llego a casa, que exijas tu desayuno con vehemencia por las mañanas y que te acurruques junto a mí en cuanto ves que me siento con el ordenador y sabes que voy a quedarme quieta un rato y puedes dormir tranquila.

Cuando llegaste a casa, hace 14 años, eras una bolita negra que se quedaba dormida en la palma de la mano de mi hijo, pero ya mostrabas tu carácter; lo pude comprobar la primera noche que pasaste en casa: te preparé una caja de cartón con una manta para que durmieras al lado de mi cama, y tú escalabas por la colcha con tus uñas una y otra vez para acomodarte junto a mi cara, como has hecho siempre; yo te devolvía a la caja porque tenía miedo de aplastarte mientras dormía, pero al final tuve que ceder.


Al pobre Tito, que era ya un abuelete, lo tenías frito mordisqueándole la cola y las orejas y subiéndote encima de él que aguantaba, estoico, obligándole a jugar (o utilizándolo como juguete), pero en el fondo creo que le alegraste la vejez.

En cambio no fuiste tan simpática cuando llegó Jimmy. Para entonces Tito ya no estaba y tu eras la reina de la casa, y se lo dejaste bien claro al novato en cuanto lo viste aparecer en el salón, con un tremendo bufido y el lomo bien arqueado para impresionarle, puesto que él ya era más grande que tú. Sin embargo captó el mensaje y reculó, asustado. Pero el buenazo de Jimmy era perseverante y no cesó en sus intentos de acercarse a ti; en un par de días

pudo acomodarse en la otra punta del sofá mientras tú lo vigilabas, recelosa; a la semana estabais el uno sobre el otro y os hicisteis inseparables, y vivisteis felices por seis años, hasta que una enfermedad de corazón te arrebató a tu compañero. Recuerdo que lo buscaste por todas partes durante varios días, y te volviste más mimosa, como si quisieras que yo compensara el amor y la atención que él te daba.

Ahora eres tú quien se ha ido y me ha dejado sola. La casa parece mucho más grande sin ti, ¡y mira que eras pequeñaja! Cualquier ruido, cualquier crujido del parqué me hace pensar que vienes por el pasillo.


Fue muy duro tomar la decisión de dejarte partir, llevabas tiempo enferma y yo me sentía egoísta por  querer mantenerte a mi lado, pero tampoco me creía con el derecho de decidir sobre tu vida. Te preguntaba a ti qué querías que hiciera, pero claro, tú no podías responderme. Un día por fin llegué a la conclusión de que no tenía sentido que siguieras sufriendo, aunque no lo demostrabas, los gatos sois así; lo tuyo no tenía solución, solo podías ir a peor y no tenías porqué aguantar hasta el final.



Entonces me diste la respuesta. El día de tu despedida habías empeorado de repente, no comiste, te costaba respirar, apenas eras capaz de moverte, solo para acurrucarte a mi lado y alejarte otra vez porque te sentías incómoda, inquieta. Era como si lo supieras y te hubieses rendido, como si me dieras tu consentimiento, y eso me tranquilizó, me hizo comprender que hacía lo correcto.

Ahora descansas en paz, te habrás reencontrado con Jimmy y con Tito en el Cielo de los Gatos y correteareis felices los tres juntos.


Gracias por haberme elegido como tu mamá humana y por todo el cariño y compañía que me has dado durante estos años. No te olvidaré, no os olvidaremos a ninguno de los tres, siempre estaréis en nuestro corazón.




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