lunes, 20 de abril de 2020

Reflexiones en tiempos de pandemia: Peor es una guerra


Acabo de leer una novela preciosa: La ladrona de libros, de Markus Suzak. Narra las peripecias de una niña que es dada en adopción al inicio de la II Guerra Mundial y con su nueva familia descubre su pasión por los libros, su padre adoptivo le enseña a leer y la lectura le sirve para abstraerse de la cruda realidad que la rodea.

Pero, en realidad, no quería hablaros de la novela sino de la reflexión a la que me llevó cuando acabé de leerla.

Pensé que verse inmerso en una guerra, rodeado de muerte y a merced de las bombas, sin escapatoria posible, como ocurre actualmente en países como  Siria, Yemen, Irak y algunos más, es mucho peor que estar confinados en casa por una pandemia rodeados de comodidades, todos los alimentos que queramos a nuestra disposición, Internet para comunicarnos con los demás, entretenernos, divertirnos, y sobre todo, teniendo la certeza de que entre las cuatro paredes de nuestro hogar estamos a salvo y no nos caerá encima una bomba que nos mate, incluso podemos salir a la calle sin miedo, tomando las debidas precauciones, claro está.


Siria

Habrá quien me diga que también hay quien muere, quien sufre, quien no encuentra refugio en su hogar sino un infierno, soy consciente de todo eso, pero a lo que voy es a que la mayor parte de la población vivimos en una cárcel de oro y no tenemos derecho a quejarnos.

Es molesto este confinamiento, estar separados de las personas que queremos, no poder disfrutar del ritmo de vida al que estamos habituados, pero esto acabará pronto y ojalá hayamos aprendido algo.


Confinamiento dorado


Llevamos más de un mes encerrados y eso está haciendo mella en el ánimo de muchas personas, en particular las que están solas, posiblemente también las que no están en la mejor compañía, pero como cantamos cada tarde: RESISTIREMOS. Y seguiremos aplaudiendo a los que nos están ayudando a salir de esto, y no me refiero solo a los sanitarios sino también a los transportistas, los dependientes del supermercado y todos los trabajadores y trabajadoras que siguen al pie del cañón.


Momentos felices que pronto volverán






Salud y fuerza para todos. Y recordad: un día
más es un día menos.
Pronto volveremos a encontrarnos.

miércoles, 1 de abril de 2020

Mis rutinas de confinamiento

Todo saldrá bien. Juntos podemos

Cuando leo por ahí que hay quien se aburre en casa no lo puedo entender. A mí me sigue faltando tiempo, igual que antes. Claro que a lo mejor tengo ventaja porque mi trabajo de escritora me obliga a pasar mucho tiempo encerrada en casa sola  y ya estoy habituada.

Pero como a todo el mundo, también me gusta salir, estar con mis amigos, compartir momentos con las personas que quiero y disfrutar de la vida ahí afuera, y eso, lo confieso, lo encuentro a faltar como todos.

De cualquier manera, el ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y hasta un largo e inesperado encierro acaba teniendo su propia rutina. Os cuento la mía por si os sirve de algo.

-Me levanto más temprano de lo quisiera, teniendo en cuenta que no me espera nadie en ningún sitio.
Pero imagino que eso nos pasa un poco a todos, es la ansiedad, el inusual momento que estamos viviendo.

-Mi gata Lluna y yo desayunamos con tranquilidad, miro whatsapps, echo un vistazo rápido a las redes, recojo un poco la casa y llega el momento de hacer ejercicio.

Acabaremos con él
-Algunos días me hago cuatro kilómetros de pasillo arriba y abajo mientras escucho audios de inglés (así mato dos pájaros de un tiro); otros días hago Body Balace con un video de youtube, después duchita y dos veces por semana bajo la basura y hago la compra. El resto de los días me dedico a navegar por Internet, charlar con amigos y promocionar mis libros (perdón por la paliza).

-Llega la hora de comer: me preparo algo, como, veo las noticias (que me deprimen bastante, pero hay que estar informado), después una siesta cortita, me tomo un café y me pongo a escribir, ¡sí! ¡he conseguido volver a escribir!

-A las 20h un vecino alerta al barrio con el Resistiré a toda pastilla. Es la hora de salir el balcón a aplaudir a los que nos están cuidando y siguen trabajando para que no nos falte de nada y llevemos el encierro lo mejor posible. Los aplausos arrecian cuando pasa algún chaval de "Glovo" en bici con su mochila a la espalda para llevarle algo a alguien. Desde aquí un gran GRACIAS a todos los que velan por nosotros.

Te extraño...
-Después de los aplausos tengo una cita con mi pareja por videollamada y nos tomamos una copa "juntos" mientras charlamos un ratito de nuestras cosas y de todo lo que vamos a hacer cuando esto acabe.

-Me hago unos cuantos pasillos más, pongo las noticias, ceno, veo alguna peli o me voy a la cama y leo un rato hasta que me vence el sueño. ¡Ah! Creíais que no leía, ¿eh? Pues sí, pero solo por la noche en la cama, durante el día no tengo tiempo.

Y esta es ahora mi vida cotidiana. Solo me faltan abrazos y besos, el contacto físico con la gente que quiero, por lo demás, todo bien.

Volver a navegar con mi hijo


Desde mi faceta de psicóloga os recomiendo que
planifiquéis vuestro día, que os levantéis de la cama con una idea clara de lo que vais a hacer. Yo los primeros días anotaba mis actividades en la agenda, ahora ya no porque ya he cogido el ritmo.

Ánimo a todos. Saldremos de esta fortalecidos. Todo saldrá bien.

Y, sobre todo: QUÉDATE EN CASA.


sábado, 21 de marzo de 2020

Lecturas para una cuarentena



Hoy os quiero recomendar algunos libros para hacer más llevadero este confinamiento en el que nos encontramos todos, como si viviéramos inmersos en una novela de Ciencia Ficción. 


Confieso que me da rabia no haberla escrito yo :) Hubiera sido el best seller de mi vida. Pero no, la ha escrito la propia vida que, como de costumbre, supera a la ficción.


Pero vamos a lo nuestro. Os voy a comentar algunos de los libros que he leído últimamente y que me han gustado:


Empezamos por el que estoy releyendo ahora: Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, que viene muy a cuento de la situación que estamos viviendo. Una ceguera blanca se expande de manera fulminante. Internados, en cuarentena o perdidos por la ciudad los ciegos deben enfrentarse a lo más primitivo de la especie humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, teje una aterradora parábola acerca del ser humano, que encierra lo más sublime y miserable de nosotros mismos.



Largo pétalo de mar, de Isabel Allende, os permitirá escapar del encierro y navegar en el Winnieg hasta Chile, huyendo de la guerra civil española. Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.





La mujer fuera del cuadro, de Nieves García Bautista. Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.







Sé lo que estás pensando, de John Verdon. Un hombre 
recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. Un thriller psicológico que te mantiene en suspenso hasta el final.



Además, para colaborar de alguna manera en vuestro entretenimiento en esta peculiar situación que vivimos, os ofrezco mi libro de relatos Gatos por los tejados, completamente gratis hasta el 25 de marzo. Lo podéis descargar en Amazon, y os recomiendo presar especial atención a un relato titulado Año 2218: Un día cualquiera, que escribí en el 2007 y que parece premonitorio de lo que está ocurriendo. Hasta a mí me pone los pelos de punta. 

Y, por descontado, en Amazon también encontraréis el resto de mis libros.


Al menos por lectura no quedará. Cuidaos, quedaos en casa leyendo y esperemos que pronto podamos volver a la normalidad.


¡Todo saldrá bien!



jueves, 30 de enero de 2020

Escribir como terapia

¿Quién no ha escrito un diario en algún momento de su vida? ¿O tal vez un poema? Es algo instintivo, una necesidad de expresarse, de comprenderse a uno mismo. No hace falta ser escritor para coger un cuaderno y un bolígrafo y plasmar sobre la hoja en blanco nuestros pensamientos y sentimientos desterrando el temor de ser juzgados, nadie va a leer lo que escribimos, incluso podemos romper el escrito una vez haya cumplido su función terapéutica. Aunque también es posible que queramos guardarlo y releerlo pasado un tiempo. Eso nos puede ayudar a comprobar si hemos evolucionado, si hemos resuelto un problema o si vamos en buena dirección.

Los pensamientos se agolpan en nuestra mente, se pisan, se enredan, nunca se detienen. Ponerlos sobre el papel nos obliga a ordenarlos y ese simple acto nos ayuda a clarificarlos, a darnos cuenta de lo que nos ocurre. A veces, incluso encontramos la solución a un problema que se manifiesta claramente en ese dejarnos fluir. Y, cuando menos, el mero hecho de escribir, de sacar de nuestro interior lo que nos atormenta, lo que nos preocupa, nos sirve de desahogo, nos ayuda a aligerar esa carga, a lo mejor incluso a desprendernos de ella.

Al atrapar ese pensamiento volátil y plasmarlo en el papel le damos una entidad física, deja de  ser
algo abstracto y podemos trabajar con ello,  ser conscientes de lo que nos ocurre y buscar la mejor solución.

Decía Vargas Llosa que escribía para liberar sus demonios internos; muchos empezamos a escribir por eso, o porque no nos gusta la realidad que nos rodea. Dicen que los escritores somos algo neuróticos  y por eso nos dedicamos a crear otros mundos, a inventar historias en las que damos salida a nuestros "fantasmas" personales. En una novela podemos decir, por boca de un personaje, aquello que no nos atrevimos a decir nunca, podemos incluso matar sin consecuencias ni derramar  una gota de sangre, podemos hacer realidad nuestros sueños más improbables.

Cualquiera puede hacer lo mismo sin necesidad de ser escritor y obtener los mismos beneficios.

Escribid y os sentiréis mejor. Además, es una terapia muy económica.

viernes, 3 de enero de 2020

2020. Suma y sigue

El mar, serenidad y calma


Hasta ahora no he tenido mucho tiempo de pararme a reflexionar sobre cómo ha sido mi 2019 y lo que espero del 2020.


Como decía un amigo, por más que cambiemos de año, de década y que el número sea bonito (2020), no deja de tratarse de un "suma y sigue". Los años no son buenos ni malos, solo son formas de acotar, de organizar nuestro tiempo y tener una cierta noción de su devenir, que puede coincidir con etapas mejores o peores de nuestra existencia.


Perito Moreno (Argentina)




Sin embargo, también creo que el inicio y el final de cada año marcan un punto de inflexión y nos invitan a detenernos y reflexionar sobre nuestra vida, sobre cómo la estamos llevando, si debemos cambiar algo o vamos por el buen camino (balance), sobre cómo planificar nuestros pasos hacia la meta a la que deseamos llegar (los propósitos). No hay nada de mágico en un año u otro. Al final lo único que cuenta es lo que hacemos y sus consecuencias, sin dejar de lado circunstancias ajenas a nuestra voluntad, claro está, pero lo que importa es la manera en que las afrontamos.

Nuevo libro publicado





En general tengo la sensación de que mi 2019 no ha estado mal. Lo empecé viajando (Italia), lo he terminado viajando (Francia) y por medio he conseguido realizar uno de mis viajes más largamente soñados: Argentina. 
He publicado dos libros: uno colectivo, Siete, y otro de viajes, precisamente: Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas. Mis dos grandes pasiones se han visto satisfechas.


En el terreno personal ha habido alguna persona que ha salido de mi vida, probablemente porque no me aportaba nada (ni yo a ella), y ha habido quien ha entrado y espero que se quede mucho tiempo, pero eso ya se verá.

Presentación de 7Siete





Anímicamente me siento bien, tranquila, razonablemente feliz.


Por eso no hay propósitos nuevos ni tengo nada que pedirle al bonito 2020 (ya voy al gimnasio, no fumo, como sano, escribo, viajo... :) ). 


Tengo una novela terminada que se publicará este año, proyectos de viajes y ganas de seguir disfrutando de la vida. ¿Qué más puedo pedir? Solo quiero más de lo mismo. 


En Albí (Midi-Francés)





Mis mejores deseos para todos los que se pasan por aquí.
¡Feliz 2020!








martes, 10 de diciembre de 2019

Nuevo libro: "Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas"



Hace apenas una semana publiqué mi libro número nueve: Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas.

En esta ocasión se trata de una obra de no ficción que narra mis aventuras viajeras a lo largo y ancho del mundo desde los años ochenta hasta la actualidad.

Debo decir que he disfrutado mucho escribiéndolo y desempolvando álbumes de fotos, diarios y recuerdos para revivir viajes que se remontan a mi  más temprana juventud, cuando no teníamos móviles ni GPS, todavía se podía viajar en auto-stop y el turismo (el viaje) no estaba tan "democratizado" como para tener que controlar el acceso de visitantes a determinados lugares.

Grecia (1990)


No están incluidos todos los viajes que he realizado en estos años, sería demasiado largo y probablemente, tedioso. He hecho una selección de los que me han parecido más interesantes y divertidos, con lo que los lectores podrán visitar conmigo países como Cuba, Turquía, Egipto, Grecia, Tailandia, Malta, Italia, Marruecos, los EEUU y ciudades como París, Londres, Bruselas, Dublín, San Petersburgo, Dubrovnik y un largo etcétera.

Dublín (2010)



Viajaremos en coche, tren, barco, avión, incluso, como he dicho antes, en auto-stop. Nos hospedaremos en tiendas de campaña, pensiones, hoteles, casas particulares, camarotes,  y dormiremos al raso bajo las estrellas.


Espero haber sabido transmitir en este libro las sensaciones que yo viví en su momento, los sentimientos que me despertaron los lugares que descubría, las experiencias más amables y las que no lo fueron tanto, pero por encima de todo, mi pasión por los viajes y la aventura, y tal vez despertar en el lector ese mismo anhelo y animarlo a emprender un viaje. De no ser eso posible, siempre nos quedará viajar a través de los libros, que no es mala forma tampoco de hacerlo .

Tailandia (2016)






Podéis encontrar el libro en Amazon, tanto en formato ebook como en edición impresa. Y no olvidéis dejar una reseña cuando lo hayáis leído, eso ayuda a otros lectores y también a la autora.

martes, 12 de noviembre de 2019

Viaje a Argentina. Un sueño siempre postergado y por fin cumplido

En el Café Tortoni, Buenos Aires


Ni siquiera puedo recordar los años que llevaba deseando conocer la Argentina, muchos, pero siempre iba quedando para más adelante. Argentina está muy lejos, es un viaje duro, largo, caro por su lejanía, un país enorme con climatologías distintas a lo largo y ancho... Había que pensarlo bien, encontrar el momento, tener los medios para hacerlo.


Ushuaia
Y por fin surgió la oportunidad. Hace un año mi amiga Bibiana y yo decidimos liarnos la manta a la cabeza y lanzarnos a la aventura. Teníamos poco tiempo, ella, que es librera, solo disponía de dos semanas de vacaciones. Sabíamos que era poco tiempo para conocer un país tan vasto como ese, por lo que decidimos limitarnos a los cuatro puntos más representativos y que más nos ilusionaban: Buenos Aires, Ushuaia, el Calafate, Iguazú... Una locura...


En apenas dos semanas hemos volado en 9 aviones, hemos viajado de punta a punta del país, hemos estado un par de días a lo sumo en cada sitio sin tan siquiera deshacer la maleta, hemos madrugado a diario y caído en la cama rendidas cada noche después de caminar lo que no está escrito.

El tren del fin del mundo, Ushuaia

Pero lo que nos hemos llevado en la retina y en el corazón vale ese esfuerzo y mucho más.

El glaciar Perito Moreno, en el Calafate

Nos asomamos al fin del mundo en Ushuaia, recorrimos la Tierra del Fuego y navegamos por el canal  de Beagle. Nos emocionamos ante la visión del glaciar Perito Moreno hasta las lágrimas contemplando sus formas, sus tonalidades azules, su majestuosidad. Nos fuimos hasta Iguazú para extasiarnos ante las cataratas más impresionantes del mundo y recorrimos el parque nacional para contemplarlas desde todos los ángulos; la caída de toneladas de agua que se precipitan por la "garganta del diablo" con un estrépito ensordecedor es algo que no se puede explicar, hay que vivirlo; sentir las salpicaduras del agua en el rostro y empaparte por completo es fundirse con la naturaleza y cargarse de toda su energía. Dan ganas de gritar de felicidad.
Aquel mismo día, por la tarde, cruzamos a Brasil para contemplar las cataratas desde allí, que no resultan menos espectaculares.




Cataratas de Iguazú, Argentina
Nos quedaba Buenos Aires, ciudad mítica, grandiosa; nos dejamos las suelas de los zapatos caminándola toda; el Obelisco, el barrio de la Boca, la calle Corrientes, Florida, el café Tortoni frecuentado antaño por intelectuales y artistas no podía faltar en el recorrido de una escritora y una librera; tampoco la librería Ateneo que había sido un teatro y ahora es una espléndida librería donde residió por un tiempo mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú.

Cataratas de Iguazú, Brasil


Pero no nos pasó desapercibida la parte más dura de esta maravillosa ciudad: las crisis políticas y económicas que se han ido sucediendo han llenado las calles de personas sin hogar mientras otros, los más jóvenes, intentan vender lo que sea para subsistir día a día. Lamentable. Es una pena que un país tan hermoso, con tanto que ofrecer tenga que vivir esta situación. Sin embargo, los argentinos no pierden nunca su simpatía, ese especial encanto y ese afecto por nuestro país en el que todos tienen algún pariente.



Un banco dedicado a Mafalda, Buenos Aires



Los días pasaron volando y el viaje tocaba a su fin. Nos fuimos con ganas de volver y lo haremos algún día. Queda mucho por descubrir todavía y ojalá podamos hacerlo en un futuro con más calma. De ese segundo viaje nacerá probablemente un libro en el que pueda narrar mis vivencias con más detalle, porque Argentina su naturaleza exuberante y sus gentes se lo merecen.





miércoles, 9 de octubre de 2019

Editorial o autoedición. El eterno dilema de los escritores de hoy

 

A punto de terminar la revisión de mi libro de viajes, se me plantea el mismo dilema de siempre: ¿busco editorial o lo publico yo misma? Intento analizar los pros y los contras de hacerlo de una manera o de otra y no se acaban de disipar mis dudas.

Veamos, según mi experiencia personal publicar con editorial tiene la ventaja de que puedes estar en ferias del libro (quizás), puedes ver tus libros en las estanterías de las librerías (Mmm...), puedes presentar tu libro en una librería, y se supone que eres más fiable como escritor/a porque una editorial ha aceptado tu manuscrito, y si te autopublicas es porque nadie se ha fiado de tu valía... Aquí habría mucho que discutir, pero nos alargaríamos demasiado.




Los inconvenientes son que pierdes el control de tu obra por x años (mi primera novela estuvo
"secuestrada" siete años), y que, a no ser que hayas dado en la diana y creado un best seller, apenas verás un euro, porque a día de hoy muy pocas editoriales ofrecen un adelanto (¿lo hace alguna?). Además, las ventas en ebook se convierten en un misterio insondable. ¡Ah! Y desde que contactas con la editorial hasta que ves tu libro publicado puede pasar ¿un año, dos?


Veamos ahora la opción de la autopublicación: es inmediata, en cuanto tú lo decidas tu libro estará en el escaparate; tú pones el precio y cobras cada mes la parte que te corresponde; controlas todo el proceso incluidas las ventas diarias; tu libro no será retirado nunca.


Inconvenientes: las plataformas de publicación digital son pozos sin fondo y puedes hundirte hasta las orejas; no hay control de calidad, por lo que todo cabe y de ahí la falta de prestigio de la autopublicación; no estarás en las librerías convencionales ni en las ferias del libro.

Así las cosas, para mí lo ideal sería publicar con una editorial en papel y el ebook por mi cuenta. Pero ninguna editorial acepta estas condiciones. Por tanto creo que en el caso concreto de este libro de viajes optaré por la autoedición para que esté disponible en Navidad  y ya veremos lo que hago con mi próxima novela.

Pues eso, deseadme suerte.

jueves, 8 de agosto de 2019

Mis últimas lecturas


No tengo tiempo de comentar todos los libros que voy leyendo, pero dejaré unos pequeños apuntes de los que me han resultado más interesantes en los últimos meses.


Empezamos con El corazón de Ulises, de Javier Reverte, 
en el que el autor nos narra un viaje por Grecia, Turquía y Egipto. Tres países que yo también he visitado y me ha gustado recuperárlos a través de sus ojos y su pluma. Y me da la impresión de que el propio escritor disfrutó tanto al escribir el libro como yo al leerlo. 
Se nota su amor por Grecia y su cultura. Ha sido además una master class sobre mitología griega, la Odisea, de Homero y la figura de Ulises, y también un pequeño repaso a la Historia del Mundo a través de los distintos imperios que dominaron Europa, Asia y África.
Javier Reverte sabe combinar la anécdota, el humor y la cultura en una lectura amena y muy interesante.




La mujer del camarote 10, de Ruth Ware. 
Yo no soy muy de thriller, lo he comentado en alguna ocasión, pero leí este libro porque me lo recomendó una amiga y me enganchó en las primeras páginas. La protagonista, que ni siquiera cae demasiado bien, es una mujer un tanto neurótica que está pasando un mal momento. La invitan a un crucero de lujo y lo primero que hace es ser testigo de un asesinato. Nadie la cree, no hay cadáver y no falta ninguno de los pasajeros, por lo que su insistencia la meterá en más de un problema.
La forma de narrar de la autora te mantiene siempre en vilo y la lectura se hace muy ágil y amena.





El far (El faro), de María Carme Roca. Novela ganadora del Premio Prudenci Bertrana 2018. Secretos de familia, odios enquistados, amores frustrados, con el escenario de fondo del faro de la isla de Buda, en el Delta del Ebre (Tarragona), el más alto del mundo en el momento de su construcción en 1864 y del que ya no queda nada, devorado por el mar y la guerra. Un lugar inhóspito y muy significativo en la vida de los personajes protagonistas. 
La originalidad de la narración está en las distintas voces  que cuentan la historia, cada una desde su punto de vista.


Y esto es todo por hoy. 
Si estos títulos no os convencen, siempre os quedarán los míos ;)


jueves, 4 de julio de 2019

Reflexiones de una escritora del siglo XXI


Muchos lectores me han comentado que ya estoy tardando en publicar un nuevo libro. Os tengo mal acostumbrados, je, je... Es cierto que desde que salió mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, he ido sacando un título por año, y con la última hasta el momento, Tras las bambalinas ya van ocho. Quizá por eso ha llegado el momento de aflojar la marcha y reflexionar un poco.

Ya no siento ese ansia de publicar que me dominaba al principio, aunque sí de escribir; de hecho, tengo una novela terminada y estoy escribiendo un libro de viajes. Pero quiero meditar bien cuál va a ser mi siguiente paso.

Amazon ha sido muy útil para muchos autores noveles que han podido publicar y darse a conocer, y a algunos incluso les ha abierto las puertas a las grandes editoriales. Yo misma me he visto beneficiada por esa plataforma en la que mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, fue número 1 en ventas en su momento, Habana Jazz Club fue traducida al inglés y al alemán con el sello editorial de Amazon y El caparazón de la tortuga quedó finalista en el Premio Literario de Amazon en 2015, todo ello, con la consiguiente repercusión tanto económica como de prestigio que supone.


Pero a día de hoy Amazon es un saco sin fondo en el que cabe todo y la consecuencia más inmediata es que no se valore como merece al escritor que se autopublica , porque en realidad no todos los merecen, seamos sinceros. Otra de las consecuencias es que, entre tanto título, es difícil destacar y llamar la atención del lector, a no ser que ya se tenga un público fiel, y aún así, todos sabemos que la fidelidad del lector es veleidosa...

Por todo lo dicho, Amazon ya no me parece la mejor opción para publicar mis libros.

Nos quedan entonces las pequeñas editoriales , dirigidas con ilusión por personas honestas, que nos aceptarán con más facilidad, pero que se enfrentan a serias limitaciones a la hora de promocionar y colocar nuestras obras en las principales librerías. Y por consiguiente, nuestro trabajo puede pasar desapercibido y, por supuesto, no reportarnos el menor beneficio económico.

Con todo lo cual, nos encontramos en el mismo punto en el que estábamos antes de la irrupción de la autopublicación y el ebook en el mundo literario: ¿cómo llegar a una gran editorial y labrarse una carrera sólida como escritora?

Y en esas estamos. De ahí que esté contemplando diferentes posibilidades y no me haya lanzando a publicar mi nueva novela, pero de una manera o de otra en 2020 estará en el mercado.

¡Hasta la próxima!

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