sábado, 12 de enero de 2019

Primera lectura del 2019: La hija oscura, de Elena Ferrante


Empezamos el año con la lectura de La hija oscura, de Elena Ferrante.
Hace tiempo que tenía ganas de leer algo de esta misteriosa autora que se hizo mundialmente famosa con la tetralogía que se inició con Dos amigas. Esta novela la escribió justo antes y es, según ella misma, su obra favorita.

Sinopsis de La hija oscura:

Leda es una profesora de literatura inglesa, divorciada y dedicada a sus hijas y su trabajo. Cuando ellas, ya adultas, se trasladan a vivir con el padre a Canadá, se siente liberada y decide tomarse unas vacaciones en un pequeño pueblo de la costa italiana. Pero los días de calma aparente se acaban cuando entra en contacto con una extensa familia napolitana, ruidosa y desagradable y, por alguna razón que ni ella misma se explica, acaba robando la muñeca de la pequeña de la familia con el consiguiente disgusto de la niña.


Página a página, un agradable descanso a la orilla del mar se convierte en el retrato de una mujer terca y sola enfrentada a sí misma, a los fantasmas de su pasado, a la relación con sus hijas y los errores cometidos.

Es una novela breve, sórdida, algo incómoda, que no deja indiferente.

Sobre la autora:
Nadie sabe quién es en realidad Elena Ferrante. Se ha especulado mucho sobre su identidad y se cree incluso que tras su pseudónimo pueda haber un hombre. Lo único que parece ser cierto es que nació en Napoles en 1943.


Feliz año y felices lecturas.







sábado, 5 de enero de 2019

Los Reyes Magos: la primera gran mentira


Cada año, cuando llegan estas fechas, me acuerdo de que cuando nació mi hijo su padre y yo nos planteamos la disyuntiva de participar o no de la gran mentira universal con respecto a los Reyes Magos. No nos parecía bien que las personas más importantes de su vida y en las que más confiaba (sus padres)  empezaran su relación con él mintiéndole.

Al final comprendimos que era imposible mantenerse al margen. Hasta en los informativos de la televisión y en los periódicos se hablaba de la llegada de los Reyes Magos como del gran acontecimiento que cerraba las fiestas navideñas; sus majestades venían a premiar  a los niños que habían sido buenos y castigaban  a los que no lo fueron tanto con carbón azucarado.


¿Quién puede dudar de lo que digan los serios presentadores de la televisión, de los propios protagonistas "reales" entrevistados en las distintas cadenas, de la veracidad de las cabalgatas que se celebran en todas las ciudades y que podemos ver con nuestros propios ojos?

¿Quién puede quitarle la ilusión a un niño fascinado por las carrozas, las luces, los regalos?

Decidimos, sin mucho convencimiento, participar de la gran mentira, y disfrutamos de la expresión del rostro de nuestro hijo en las cabalgatas, de su excitación en la víspera y de su  ilusión ante los regalos que le habían dejado el 6 de enero.

Hasta que un día, cuando tenía 8 años,  me pidió que le mirara a los ojos y le dijera la verdad. Había oído cosas en el colegio; algunos niños decían que los Reyes eran los padres... No pude seguir mintiéndole, pensé que él lo sabía ya y solo esperaba que yo se lo confirmase.
Se quedó callado, pensativo; después, con lágrimas en los ojos, concluyó que todo era mentira, también Papá Noel, y el ratoncito Perez, y todo. Yo, su madre, la persona en la que más confiaba en el mundo, le había estado engañando durante años...

Por la tarde lo llevé al cine para que se distrajera y se le pasara el disgusto. Yo lo miraba de reojo y  parecía estar bien, no volvió a hablar de asunto, pero siempre me quedó la sensación de que le había decepcionado, de que ya nunca volvería a confiar en mi de la misma manera.

¿Vale la pena mentir a nuestros hijos desde que vienen al mundo? ¿A quién beneficia? ¿Por qué seguimos participando de este complot universal?

Yo no sé a él, pero a mí me creó un verdadero trauma. No pasa año que no piense en ello.






miércoles, 5 de diciembre de 2018

Esta Navidad regala libros



Ya sé que en este momento todos estáis pensando en el puente que se nos viene encima, pero como el tiempo vuela, antes de que nos podamos dar cuenta estaremos en Navidad y hay que ir organizando el tema de los regalos a amigos y familiares.


Hay un regalo que nunca falla: un libro.


Yo os ofrezco ocho para todos los gustos, podéis elegir entre viajes, novelas, thriller, relatos e incluso un cuento infantil para que los niños vayan comprendiendo lo importantes que pueden ser los libros en su vida.


He creado un bonito vídeo, que me ha costado lo mío porque soy bastante torpe para estas cosas, que espero que os guste y os anime a decantaros por esta opción.


Podéis encontrar todos mis libros en Amazon pulsando este enlace, tanto en ebook como en papel. Si lo queréis en papel no os durmáis en los laureles porque tardarán tres o cuatro días en llegar.


Pues eso que, felices fiestas y felices lecturas.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La gente feliz no escribe novelas


La gente feliz no escribe novelas, y probablemente, tampoco las lee.

Si nos fijamos en la respuesta de la mayoría de escritores ante la pregunta de ¿por qué escribes?  suelen ser de carácter dramático, trascendental, de insatisfacción, de mucho comerse el coco, ¡vaya!

Dice Vargas Llosa: "para exorcizar mis demonios"; Paul Auster:" intentamos sacarle partido a nuestras heridas"; Antonio Tabucchi; "porque estamos aquí y querríamos estar allí"; Andrés Newman: "escribo porque el dolor agradece que lo nombren".

Hay  respuestas más alegres y despreocupadas, claro está. Hay quien dice que escribe para ganar dinero (?), otros que porque no saben hacer nada más, y también los hay que dicen hacerlo porque les divierte.

De lo que no cabe duda es de que tiene que existir dentro del escritor un componente de melancolía, de cubrir una necesidad, de crear para satisfacerla, de exteriorizar sentimientos, ansias, anhelos; quizá de escapar, de inventar mundos mejores. Y todo eso, si no encuentra salida, crea ansiedad. Y la ansiedad es  desasosiego, incomodidad.

¿Por qué si no íbamos a encerrarnos a solas en una habitación durante horas y horas? No me imagino yo a un niño bien, con su coche deportivo, la música a toda máquina, dinero en el bolsillo y amigos con los que salir de farra cada noche haciendo semejante "locura".

Los locos somos los inconformes, los que pensamos, los que sufrimos, los soñadores...

¿O no es así?


Reflexiones de una escritora en un lunes lluvioso.
¡Feliz semana a tod@s!



jueves, 1 de noviembre de 2018

Los 65 errores más frecuentes del escritor (Silvia Adela Kohan)

Silvia Adela Kohan es filóloga y autora de numerosos manuales de técnica literaria, publicados por la editorial Alba, e imparte habitualmente talleres de escritura creativa.

Yo la descubrí hace unos diez años, cuando me planteé empezar a escribir "en serio", a través de una revista que se llamaba Escribir y Publicar que devoraba en la biblioteca de mi barrio. Al mismo tiempo empecé a leer sus libros, todos muy didácticos y sencillos de comprender y con muchas claves interesantes para el escritor novel, además de motivadores.

Hace un par de semanas, en alguna de mis tardes de biblioteca, me fijé en un título: Los 65 errores más frecuentes del escritor, y como siempre  viene bien refrescar conocimientos y aprender cosas nuevas, me lo llevé a casa.

El libro analiza los errores más habituales que cometemos los escritores  y nos explica cómo evitarlos (para saber más pulsad en el título). Y la verdad es que cuando lees este tipo de manuales te parece imposible ser capaz de escribir una novela algún día (incluso después de haber escrito varias te da un ataque de pánico), hay un montón de factores a tener en cuenta y te parece que nunca podrás controlarlos todos, por lo que quizá te plantees olvidar el asunto y dedicarte a la jardinería.

Pero lo cierto es que cuando escribes, cumples esas pautas de manera intuitiva. Es como aprender a conducir: al principio parece muy complicado, pero luego lo haces de forma automática. Sin embargo, considero que es bueno conocer todas esas técnicas y archivarlas en nuestro disco duro (el cerebro) para que cuando nos pongamos a escribir afloren de manera natural y nos guíen por el camino correcto.

Si os gusta escribir o sois escritores os invito a consultar la bibliografía de Silvia Adela Kohan, seguro que encontraréis títulos muy útiles e interesantes.

viernes, 26 de octubre de 2018

Mis últimas lecturas

Aunque no tan últimas. Se me acumulan los libros leídos y no encuentro el momento de reseñarlos. Prometo enmendarme.

El ladrón de tiempo, de John Boyne, autor de la celebérrima El niño con el pijama de rayas.

Sinopsis: En 1758 el joven Matthieu Zéla abandona París acompañado por su hermano menor, Tomas, y por Dominique Sauvet, la única mujer a quien amará de verdad. Además de haber sido testigo de un brutal asesinato, aunque aún no lo sabe, Matthieu lleva consigo otro terrible secreto, una característica insólita y perturbadora: su cuerpo dejará de envejecer. Así, su prolongada existencia nos llevará desde la Revolución francesa hasta el Hollywood de los años veinte, de la Gran Exposición Universal de 1851 a la crisis del 29, y cuando el siglo XX llegue a su fin, la mente de Matthieu albergará un cúmulo de experiencias que harán de él un hombre sabio, aunque no necesariamente más feliz.

Mi opinión: La novela está bien narrada, con un lenguaje sencillo y cierto sentido del humor, lo que la hace ligera. Pero deja muchos cabos sueltos: no  sabemos la razón por la que Matthieu no envejece ni cómo es posible que a nadie le sorprenda, a lo largo del tiempo,  y que siempre tenga un sobrino que se llama Tomas (lo que  crea una cierta confusión en el lector) no constando que tenga familia ni hermanos, lo que hace la narración poco creíble. Es interesante, sin embargo, la parte histórica y el libro se lee con gusto. Entretenida.



Cosmética del enemigo, de Amelie Nothomb,.

Sinopsis: El vuelo de Jérôme Angust sufre un retraso sin determinar. Un desconocido, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo de su relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor, y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una desagradable aventura.

Mi opinión: Es una novela corta que se lee, prácticamente, de una sentada. Más que nada, porque no puedes parar de leer. Te engancha desde el primer instante con un diálogo ágil, ocurrente y un final inesperado. Era la primera novela que leía de la autora y me sorprendió muy gratamente.







Petronille, de Amelie Nothomb.

Sinopsis: Novela de inspiración autobiográfica en la que Amelie traba amistad con Petronille en una librería en la que la primera ha sido invitada a firmar ejemplares de su obra. Pétronille Fanto, aspirante a escritora, un ser andrógino y extraño de veintidós años que  con el tiempo se convertirá en una escritora prolífica y neurótica.Las une  a ambas el amor a la bebida y a la literatura y crean una curiosa amistad en la que no falta el duelo dialéctico y las situaciones surrealistas. 

Mi opinión: Tras leer Cosmética del enemigo no pude resistirme a seguir con Amelie Nothomb y no me decepcionó. También esta es una novela breve y de fácil lectura, con un humor ácido, ironía y situaciones rocambolescas. Con el aliciente, además, de conocer un poco más a la autora y sus opìniones sobre literatura.

martes, 2 de octubre de 2018

8º aniversario de la publicación de mi primera novela: Nunca fuimos a Katmandú

Primera edición de la novela

A finales de septiembre se cumplieron ocho años desde la publicación de Nunca fuimos a Katmandú, mi primera novela. La familia literaria ha crecido considerablemente desde entonces y ya le acompañan siete libros más.

Pero Nunca fuimos a Katmandú siempre será especial para mí (y me consta que para muchos de mis lectores). Quizá no sea mi mejor novela, ni la mejor escrita, ni la mejor estructurada, pero seguro que es la más fresca, la más espontánea, y tal vez por eso, la que llegó más a los lectores y sigue llegándoles, porque después de ocho años continua vendiéndose en Amazon de manera continuada.

Escribí Nunca fuimos a Katmandú sin encomendarme a Dios ni al Diablo, sin apenas preparación, desde las tripas. Yo escribía y la historia fluía. Ni siquiera estaba en mi mente la idea de publicarla, escribía porque me apetecía, sin más.

El ebook




Sin embargo, cuando la terminé pensé que tal vez esa historia podría  gustar a otras personas, y de nuevo, sin pensármelo dos veces, envié una propuesta a una agencia literaria. Y para mi sorpresa, al día siguiente recibí una respuesta: les interesaba mi novela.

Leí el e-mail infinidad de veces, me dieron ganas de imprimirlo, enmarcarlo y colgarlo de la pared, pero me contuve.

Un año más tarde el libro estaba en las librerías de toda España y de América Latina por obra y gracia de la Editorial Viceversa (lamentablemente, desaparecida a día de hoy). El día de su publicación lo celebramos a lo grande y recorrimos varias librerías de Barcelona para contemplarlo en los estantes. De repente, estaba viviendo un sueño.

Celebrando la publicación del libro



Algún tiempo después yo misma publiqué el ebook en Amazon y, poco a poco, fue escalando posiciones hasta colocarse en el número 1 de ventas en España, Italia y Alemania.

No he logrado repetir esa hazaña, aunque no puedo quejarme, todos mis libros gozan de una buena aceptación por parte de los lectores. Pero Nunca fuimos a Katmandú siempre será especial porque  fue el principio de todo, el inicio de una nueva vida para mí: mi etapa de escritora a la que me dedico de lleno desde entonces.




Escritora novata recorriendo librerías







He aprendido mucho desde que escribí aquella primera
novela, sigo aprendiendo con cada libro que escribo y cada vez siento una mayor responsabilidad y me embargan más miedos: no puedo defraudar a mis lectores.. ¿les interesará mi nueva historia?
Sin embargo, disfruto de mi trabajo y no puedo imaginar una vida mejor.

martes, 11 de septiembre de 2018

Descubriendo Catalunya: cementerio modernista e iglesia románica de Olius

Entrada del cementerio modernista de Olius


Y seguimos viajando, que también es una manera de hacer cultura, pero en esta ocasión por Catalunya, sin ir más lejos.


Olius es una población de la comarca del Solsonés (Lleida), y lo que más destaca en ella es su iglesia románica, Sant Esteve de Olius, y frente a ella, a escasos metros, se encuentra el cementerio modernista construido en  1916  por el arquitecto Bernardí Martorell, discípulo de Antonio Gaudí, cuya influencia es evidente en todo el recinto.

Vista del cementerio





Lo que hace más original  a este cementerio es que está construido adaptándose al terreno y respetando los recursos naturales, ya que era una zona rocosa y las tumbas están encajadas entre las rocas creando un paisaje único.





Cripta de Sant Esteve de Olius





La iglesia de Sant Esteve de Olius data de el siglo X y fue construida por la gente del pueblo; su consagración tuvo lugar en el año 1079 y en ella merece una mención especial la belleza de la cripta.
Exterior de la iglesia de Olius










Más imágenes en Facebook.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Navegando por el Báltico: Tallinn (Estonia)

Tallinn

Con cierto retraso, después de problemas varios incluido el tener que comprar un ordenador nuevo, retomamos la crónica del crucero por el Báltico que dejamos en San Petersburgo.

La siguiente escala de nuestro crucero era el puerto de Tallinn, una preciosa ciudad medieval de Estonia.

Catedral ortodoxa de Alexander Nevski


La verdad es que está absolutamente volcada en
el turismo y era difícil moverse por sus estrechas calles sin toparse con grupos de turistas, y del todo imposible hacer alguna foto sin "extras", lo que le resta parte de su encanto. Aunque quizás fuera  porque coincidió que era el día de mercado y supongo que una buena oportunidad de negocio para los... ¿tallinneses?

Una de las puertas de entrada a la ciudad








El caso es que los puestos del mercado estaban montados según la usanza medieval y todos los vendedores iban vestidos de la época. Incluso hicieron un pequeño espectáculo con bailes medievales en medio de la plaza del mercado. En fin, imagino que en invierno esa ciudad debe ser una delicia, pero lamentablemente no hay cruceros porque el mar está helado y el frío debe ser de antología. No hay nada perfecto.


Farmacia Raeapteek






Tallinn cuenta además con una de las farmacias en activo más antiguas del mundo, la de  Raeapteek,  en la misma plaza del mercado; se abrió en el siglo XVI y ha permanecido en activo de manera ininterrumpida desde entonces. Las dependientas despachan estóicamente Ibupropheno o tiritas mientras los turistas entran y salen, curiosean y hacen fotos (y compran Ibupropheno o tiritas).


Y ahí terminó el crucero para mí, puesto que esa misma noche sufrí una indisposición en el barco que me impidió visitar Estocolmo, origen y final del viaje. ¡Qué se le va a hacer!


Murallas y puerta de entrada a la ciudad



Empecé esta crónica en julio y la termino a primeros de septiembre, con el verano despidiéndose y el deber llamando a mi puerta: hay que ponerse a trabajar, que los libros no se escriben solos. 

El invierno invita al recogimiento, a encerrarse en la cueva e inventar mundos e historias. 
Algún día escribiré una novela ambientada en un crucero, creo que puede dar mucho de sí.








lunes, 6 de agosto de 2018

Navegando por el Báltico: San Petersburgo

Palacio y jardines de Peterhof

La escala en San Petersburgo era una de las que más ilusión me hacía de todo el crucero. Llevo años queriendo visitar Rusia, ahora solo me queda pendiente Moscú, algún día caerá.

El museo del Hermitage
Todos los cruceros se detienen en San Petersburgo dos días. Es lógico, teniendo en cuenta que la ciudad es muy grande y es mucho lo que ofrece al visitante, aunque tengas que verlo a golpe de pito, como ocurrió en nuestro caso. Parecía una comedia costumbrista parodiando un viaje turístico: autocar, parada breve para hacer fotos, otra vez autocar, nueva parada, más fotos, arriba de nuevo, y así durante dos días. Pero comprendo que es la única manera de hacerse una idea de la ciudad en tan poco tiempo. Pensándolo bien, quizá cuando vuelva a Rusia para visitar Moscú vaya otra vez a San Petersburgo; merece al menos una semana para disfrutarla con calma.

En realidad yo creo que los cruceros sirven para eso, para hacer una primera toma de contacto y volver con más tranquilidad a los lugares que más te hayan gustado.

La iglesia de la Sangre Derramada
Lo primero que vimos en nuestro recorrido fue el río Neva, desde allí pudimos contemplar la fachada del museo del Hermitage, la fortaleza de Pedro y Pablo con la famosa aguja dorada de su iglesia que se destaca sobre la ciudad desde muchos puntos, y otros edificios de gran valor histórico que se alinean a las orillas del río.

Debo decir que antes, durante y después del viaje estuve leyendo un libro de la desaparecida escritora catalana Montserrat Roig que se titula precisamente La agulla daurada, (la aguja dorada), un encargo que le hizo una editorial para que escribiera sobre el sitio al que fue sometido Leningrado (hoy San Petersburgo) por parte de los nazis durante la segunda guerra mundial, tres años terribles en los que los habitantes de la ciudad sitiada morían de hambre y frío a millares, contado a través de entrevistas con algunos de los supervivientes. Montserrat Roig combina entrevistas con apuntes históricos y sus propias vivencias y sentimientos en el tiempo que pasó en San Petersburgo recopilando información. Una obra muy recomendable.
Fortaleza de Pedro y Pablo 

Para mí era un aliciente más reconocer in situ lugares mencionados en el libro y acabarlo ya en casa, con una imagen mental clara de las calles,  palacios y monumentos.

Hicimos una rápida visita a la iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, uno de los monumentos más bellos de la ciudad. Se dice que lleva ese nombre porque en ese punto murió asesinado el zar Alejandro II.

Pasamos tres horas en el Hermitage visitando algunas de sus salas (dicen que para verlo entero se necesitaría una semana); aparte de las obras expuestas, me impresionó la grandiosidad y belleza de sus salones, las suntuosas lámparas, el oro que resplandece por todos los rincones... no pude evitar pensar en la penuria en la que vivía el pueblo en tanto los zares se rodeaban de lujos. Y eso ocurre en muchos sitios en San Petersburgo.

Estación de metro

El metro es otro punto de interés que no se puede dejar de visitar: palacios subterráneos decorados con columnas de mármol, lámparas esplendorosas y obras de arte en las paredes.

Otro punto destacable es el palacio de Peterhof y sus jardines, residencia de verano que hizo construir el zar Pedro I a semejanza de los jardines de Versalles; desde el palacio se pueden contemplar hermosas fuentes, escalinatas con estatuas doradas, zonas ajardinadas,  bosquecillos y caminos hasta donde alcanza la vista.
Medianoche en San Petersburgo



La visita a San Petersburgo terminó con un paseo en barco por el río Neva para admirar la ciudad y sus puentes desde otro punto de vista.
Como colofón final pudimos contemplar desde el barco la ciudad en la que nunca anochece del todo en verano.

¡Ah! Aquí no pasamos frío, pero el tiempo es muy variable y tuvimos ratos de sol e inesperadas tormentas en un visto y no visto.

Próxima escala: Tallinn (Estonia)






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