miércoles, 14 de febrero de 2018

Los premios literarios

Los escritores, sobre todo los noveles y/o desconocidos, confiamos poco en los grandes premios literarios (la verdad es que personalmente no confío ni en los pequeños, ¿quién no tiene un hijo, un primo o un cuñado?). Y creo que no nos falta razón. No hay más que echar un vistazo a los ganadores de los galardones más importantes. No recuerdo haber descubierto nunca entre ellos a un/a autor/a completamente desconocidos (corregidme si me equivoco). O son ya famosos o tienen una larga trayectoria tras de sí.

No quiero decir con esto que muchos de ellos no sean merecedores del premio, aunque solo sea por eso: porque se han ganado el prestigio a pulso o porque tienen una larga trayectoria lograda a golpe de tecla. Pero, en teoría, el premio no se le otorga a un autor sino a una obra. Y aquí es donde surge la sospecha ya que no siempre la novela ganadora es la mejor del autor en cuestión, a veces es incluso mala.

Entonces nos preguntamos: ¿es un premio pactado? ¿es una novela escrita por encargo?

No voy a responder a estas preguntas porque no tengo la absoluta certeza ni prueba alguna de ello, pero sí albergo ciertas dudas.

Yo nunca me he presentado a un concurso literario, precisamente por todo lo que comento. Pero sí he leído muchos. En especial cuando empezaba a escribir, para saber por dónde iban los tiros, ya me entendéis. En mi ingenuidad, creía que las novelas ganadoras tenían que ser, forzosamente, lo mejor de lo mejor.

Pero el tiempo y las lecturas me han demostrado que no siempre es así.

Recientemente he leído una novela que ganó el Planeta. No voy a dar el título ni el/la autor/a porque no quiero molestar a nadie. Pero debo decir que me he pasado toda la novela cabreada: desde las primeras páginas he encontrado errores gramaticales y de sintaxis, frases ininteligibles, un argumento anodino que no me ha enganchado en ningún momento y una protagonista con la que resultaba imposible empatizar, por más que se empeñara en demostrarnos lo buena y sufrida que era. En fin, que no me ha gustado nada.

Y eso me lleva a la reflexión de que las grandes editoriales (las que otorgan los premios más importantes), no buscan la calidad ni descubrir nuevos talentos, que sería lo suyo, sino solo la seguridad de vender sus publicaciones respaldadas por un nombre y el marketing que proporciona el mismo premio.

Me diréis, "eso ya lo sabía yo", "esta se acaba de caer de un guindo", y tendréis toda la razón. Pero es soy una inocentona y todavía me creo lo que me cuentan.

Pues nada, es solo una reflexión, espero que nadie se ofenda.


martes, 6 de febrero de 2018

¿Se puede escribir dos novelas a la vez y no estar loca?

Siempre he leído más de un libro a la vez. Empiezo con uno, pero otro me tienta y no soy capaz de resistirme.
Para no liarme intento que sean muy diferentes el uno del otro; por ejemplo, una novela y un libro de viajes, o un ensayo.
También trato de leerlos en horarios distintos, así asocio cada uno de ellos con un momento determinado del día, aunque no siempre cumplo con estos requisitos. A veces cierro uno y abro el otro como si no hubiera un mañana.
En fin, vicios lectoriles.

Pero lo que no me había ocurrido nunca es que me pusiera a escribir dos novelas a la vez.
A veces he sabido de algunos colegas que lo hacían, y me resultaba incomprensible.

Cuando me pongo a escribir una novela me meto en ella en cuerpo y alma; los personajes y las situaciones me dominan de la mañana a la noche, vivo completamente inmersa en la historia durante los meses que me lleve su creación hasta llegar al punto final. Por eso me parece inconcebible repartir esa energía en dos historias distintas.

Sin embargo he descubierto que es posible.

Por supuesto, como en la lectura, el tema debe ser muy distinto; y desde luego, no puedo dejar una y ponerme con la otra inmediatamente. Pero sí es posible que un día me siente ante el ordenador y me apetezca más trabajar en una de las dos y me concentre en ella durante varios días. Y de repente la deje de lado y me dedique a la otra.

El caso es que ambas van avanzando. Aunque supongo que en algún momento una de las dos me absorberá por completo y ya no la dejaré hasta haberla terminado y luego me dedicaré a la otra.

No sé, es una cosa muy rara que no me había pasado nunca.

Me gustaría saber si a otros escritores les ocurre lo mismo o es que se me está yendo la olla.

Queridos compañeros de letras: ¿sois capaces de escribir dos novelas a la vez y no volveros locos?

domingo, 21 de enero de 2018

Redes sociales: ¿aliadas o enemigas de los escritores?

Con Lorenzo Silva en la librería Negra y Criminal

En estos días se está hablando de que Lorenzo Silva ha cerrado su cuenta de Twiter. Lo admiro por ello (y por algunas cosas más) y comprendo sus razones.

Esto me ha llevado a reflexionar sobre la utilidad que tienen las redes sociales para los escritores.

Para los noveles e independientes su utilidad es innegable: nos permite darnos a conocer, nos ofrece un escaparate universal para presentar nuestras obras, nos hace visibles.

En mi experiencia personal he de decir que debo mucho a las redes sociales. Las editoriales hoy en día no dedican mucho tiempo ni esfuerzo a la promoción de libros y autores, salvo que sean de reconocido prestigio, lo que me parece contradictorio puesto que los grandes se venden solos y las editoriales deberían apoyar a los que empiezan,  pero ellos sabrán... A los independientes las redes sociales les/nos permiten llegar a los lectores; hartarlos con nuestras promociones, eso también es verdad, pero siempre he pensado que lo que no se ve no existe.
Presentación de Con la muerte en los tacones

Aunque los lectores no lo crean, nosotros también nos cansamos de "dar la paliza", al menos yo. Pero, nos guste o no, es parte de nuestro trabajo. Y he comprobado que si hago promoción, vendo, y si no la hago las ventas cae en picado.

Es cierto, como dice Lorenzo Silva, que las redes sociales nos quitan mucho tiempo, y a veces nos metemos en "jardines" que no solo no nos aportan nada sino que incluso nos perjudican. Pero hoy por hoy, para mí (y creo que para muchos compañeros), son un mal necesario.

Prometo cerrar mi cuenta de Twiter cuando (como Silva) tenga 100.000 seguidores. Así que ya sabéis: seguidme, leedme y os dejaré en paz. Ánimo, solo me faltan 91.600 seguidores :) .

Momento familiar con mi hijo
Las redes sociales son armas de doble filo. Pueden ser muy útiles, pero también destructivas. En ellas todos somos jueces y jurados, todos estamos en posesión de la verdad, todos podemos crucificar a quien no piense igual que nosotros. Y los personajes públicos están más expuestos que nadie; sus opiniones se sobredimensionan, tanto a favor como en contra.

Pero en las redes también encontramos apoyo, amigos, entretenimiento, diversión.

Como todo en la vida, es saber utilizarlo en su justa medida. Yo intento marcarme unos horarios (lo que no siempre consigo), medir lo que digo (que tampoco lo logro), y utilizarlas de forma racional como escritora y como persona.

No sé si lo consigo, lo que sí sé es que hoy por hoy, no podría prescindir de ellas. Ya son parte de mi vida. La forma de relacionarse más fácil, rápida y efectiva del siglo XXI.
¿O no?

sábado, 13 de enero de 2018

¿Qué harías si te dijeran que te queda un año de vida?


Así empieza mi novela más reciente, Con la muerte en los tacones.
Va de una cuarentañera poco agraciada, infeliz, en el paro y abandonada por su marido que se pregunta a menudo si su vida podría ser peor, y un buen día obtiene la respuesta: sí.
Un desvanecimiento inoportuno la lleva a descubrir que le queda un año de vida. Y lo que en un principio casi le supone un alivio, acaba siendo un revulsivo que convierte ese año en el más  intenso y feliz de su existencia.

Todo eso ya lo sabéis, porque lo repito hasta la saciedad en las redes sociales con la noble intención de captar vuestro interés y que os animéis a leer el libro.

Presentación de Con la muerte en los tacones
en la Biblioteca Francesca Bonnemaison

Pero lo novedoso de esta novela es que crea un interesante debate cada vez que la presento en público. Como ocurrió en la última presentación que hice en diciembre de 2017 en la Biblioteca Francesca Bonnemaison.

En las presentaciones de Con la muerte en los tacones no necesitamos llegar a ese punto en que el maestro de ceremonias dice aquello de "si queréis comentar algo o tenéis alguna pregunta...", momento tras el cual se crea un incómodo silencio porque nadie se anima a decir nada. Con esta novela, cuando invitamos a los asistentes a hablar son varias manos las que se levantan para dar su opinión. Y no es de extrañar. Al fin y al cabo hablamos de la Muerte, algo que tarde o temprano nos llegará a todos, pero normalmente no nos gusta pensar en ello.

Con mi hijo Álvaro
en la presentación de la novela
Quiero aclarar que aun tratando de un tema tan serio, esta novela es tierna, divertida y optimista. Si algo pretende, es invitarnos a la reflexión, a tomar conciencia de que debemos vivir cada minuto de nuestra vida como si fuese el último, porque cualquier momento puede serlo.

Yo no sé cómo reaccionaría si me dijeran que me queda un año de vida. Quizás me paralizaría el pánico, quizás querría dejarlo todo atado y bien atado, quizás me gustaría exprimirlo hasta la última gota.

Como la mayor parte de la humanidad, prefiero no saberlo. Pero lo que sí me gustaría es que me pillara contenta, satisfecha de mi vida y de lo que he hecho con ella.

Espero que a vosotros os ocurra lo mismo. Amén.

PD: Aprovecho para comentaros que me quedan algunos ejemplares y estamos de liquidación. Si alguien está interesado en adquirir el libro no tiene más que decirlo :)


martes, 2 de enero de 2018

Toca resumen y propósitos

Con mi hijo Álvaro

El 2017 me deja un buen sabor de boca a nivel personal, que no en lo general, ya que ha sido un año muy difícil particularmente para Catalunya, tierra en la que nací, en la que vivo y a la que amo sin dejar de ser ciudadana del mundo.

Tampoco ha sido nada fácil para ese Mundo, con mayúscula, del que todos formamos parte. Y no voy a enumerar todo lo malo que nos ha entristecido y sobresaltado porque es de sobra conocido.

París



Centrándome en mi 2017 particular debo decir
que lo despido con cariño y agradecimiento. He escrito nuevas historias, he publicado otro libro, he viajado y he intentado disfrutar del día a día, a veces a lo grande y más a menudo de manera íntima y sencilla, saboreando las pequeñas cosas.

Por lo tanto el balance es positivo, y al 2018 solo puedo pedirle más de lo mismo: seguir escribiendo, publicar un nuevo libro (que será para abril), disfrutar de más viajes (no sé dónde ni cuándo pero los habrá), y continuar llenando mis días de vida, de alegría y de pequeños y grandes momentos.

Acrópolis de Atenas




Aunque a decir verdad, no es al año a quien tengo que pedirle ni agradecerle nada; al fin y al cabo, no es más que el transcurrir del tiempo que hemos decidido compartimentar de una manera determinada, sino a mí misma, a mi esfuerzo y mi actitud ante la vida, y a las personas que me rodean, que me quieren y apoyan.

Los años no son buenos ni malos per se, somos nosotros quienes vamos llenando esas hojas en blanco del calendario con nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestros deseos.

Presentación de "Con la muerte en los tacones"




Así que mis deseos para el año que empieza son en realidad mis propósitos.

En este momento tenemos ante nosotros un cuaderno en blanco (siempre me ha encantado estrenar cuadernos). Espero y deseo que los vuestros, al igual que el mío, se llenen de todo cuanto deseáis.


Otra presentación de "Con la muerte en los tacones"







¡FELIZ 2018!

domingo, 24 de diciembre de 2017

Ya nadie envía tarjetas de Navidad


Recuerdo que cuando era niña se amontonaban en casa las felicitaciones de Navidad, las íbamos colocando donde podíamos de tantas que llegaban: en los estantes, junto al belén, colgadas del árbol; formaban parte de la decoración navideña.
También era divertido escribirlas, escoger cuál era para quién, ir a comprar los sellos y echarlas en el buzón.
A veces las enviábamos muy lejos y ni siquiera teníamos la certeza de que llegaran a su destino.
Los carteros eran como Papá Noel: nos traían ilusión y alegría.

Con el tiempo las llamadas telefónicas empezaron a sustituir a los denominados Christmas, así, en extranjero, que sonaba más glamouroso. Ya no era lo mismo, pero siempre resultaba agradable escuchar una voz amiga, conversar un rato y desearnos todo tipo de venturas.




Y con el siglo XXI llegaron las tarjetas virtuales. Prácticas,
rápidas, divertidas, y además gratuitas. Pero impersonales y frías. De hecho, enviando la misma a todos tus contactos solventabas la papeleta.

Ahora nos enviamos vídeos por watsapp... Es el "más fácil todavía". Este año he recibido una cantidad que no soy capaz ni de calcular. Los hay humorísticos, sentimentales, reivindicativos, clásicos... Todos prefabricados, con una bonita canción navideña como música de fondo y llenos de frases cursilonas que probablemente no ha leído ni quien lo envía. Y se pierde la oportunidad de preguntarle al otro cómo está, de interesarnos de verdad, de mostrar nuestro afecto de una manera personal.

Tengo la sensación de que estamos perdiendo algo fundamental: ese contacto humano, directo, el abrazo, la voz, buscar el momento de encontrarnos para desearnos en persona todo lo mejor.
Esos buenos deseos que alguien escribió por nosotros se me antojan falsos, manidos, por más que quien lo envía lo haga con su mejor voluntad.


Supongo que es el signo de los tiempos, y que yo, como muchos, me pongo nostálgica y tontorrona en estas fechas.

Como quiera que sea,

FELIZ NAVIDAD




viernes, 8 de diciembre de 2017

A vueltas con la autopublicación

Hace ya algunos años que llegó a nuestras vidas la revolución editorial gracias a Internet. Y con ella la posibilidad, para muchos escritores, de ver publicada su obra sin depender de editoriales, de modas o de un golpe de suerte.

Muchos de esos autores a los que las editoriales rechazaron en su momento por diversas razones, y no necesariamente porque su obra no fuese lo bastante buena, triunfaron en las plataformas digitales y luego fueron esas mismas editoriales las que les ofrecieron contratos para publicarlos en el formato tradicional.

Jane Austen autopublicó su novela
  Sentido y sensibilidad
Aun así, la autopublicación siempre ha tenido cierta mala prensa.  Muchos pensaban que el escritor que se autoeditaba lo hacía porque no tenía la suficiente calidad como para que una editorial lo aceptara. Quiero creer que ese prejuicio ha pasado a la historia y que a día de hoy todo el mundo entiende que un escritor pueda encontrar en la autopublicación la manera de dar a conocer su obra en lugar de pasarse años coleccionando rechazos de editorial en editorial, o, simplemente, que prefiera esa opción y tener un control total sobre su trabajo.

Estamos en el siglo XXI y el mundo literario, como todo, ha cambiado mucho. La tecnología nos brinda nuevas posibilidades tanto a escritores como a lectores. Y no nos hace mejores ni peores publicar de una forma o de otra, igual que un libro publicado por una editorial no es bueno por definición.

Marcel Proust financió la primera parte de
En busca del tiempo perdido


Yo misma publico tanto con editoriales como por mi cuenta. Mi última novela, Con la muerte en los tacones, la he publicado en Amazon, y la próxima la publicará una editorial. ¿Soy buena escritora cuando me publica una editorial y soy mala cuando me autoedito? Supongo que nadie pensará semejante tontería...

Sin embargo, no podemos dejar de reconocer que en la autoedición no hay filtros, nadie nos dice si lo que hemos escrito merece la pena o es una bazofia, y hay actitudes irresponsables que no nos ayudan. Como por ejemplo que una escritora comente en una red social que está ayudando a su hijo de nueve años para que publique en Amazon "algo" que ha escrito... O que alguien declare sin pudor que no le gusta leer, pero que eso no le impide escribir y publicar sus libros. También hay quien se autopromociona  en las redes sociales sin el menor respeto por la ortografía ni la sintaxis, lo que ya da una idea de lo que nos podemos encontrar en sus novelas...
Virginia Woolf creó una editorial para publicar sus obras

No nos queda otra que confiar en la inteligencia de los lectores que saben, y así lo demuestran, separar el trigo de la paja. Y por esa razón hay novelas que se hunden en el pozo sin fondo de Amazon (mientras sus autores se quejan por ser unos incomprendidos) y otras consiguen destacar y mantenerse, y sus autores se van consolidando y ganándose la confianza del lector.

No se es escritor porque uno pueda juntar letras y formar palabras y llenar con ellas cuatrocientos folios. Igual que no se es futbolista por darle patadas a una pelota en el parque, ni siquiera se es chef por llevar toda la vida cocinando para la familia.  Ser escritor, como cualquier profesión, exige dedicación, esfuerzo, constancia, seguir aprendiendo cada día y dudar siempre de uno mismo.

Me diréis que quien quiera escribir está en su derecho de hacerlo. Por supuesto, pero respetemos este maravilloso oficio y tengamos consideración con los lectores que, a la postre, son los destinatarios de nuestro trabajo.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mis últimas lecturas


Un brevísimo resumen de mis últimas lecturas, ya que leo más de lo que actualizo el blog. Intentaré enmendarme en el futuro.



De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami. Tenia grandes expectativas con respecto a este libro, ya que me gustó mucho De qué hablo cuando hablo de correr, y las pinceladas literarias que daba allí. Pero aparte de algunas frases que me han llamado la atención, no me ha entusiasmado. Murakami nos habla de su faceta literaria sin profundizar demasiado en su vida ni en sus inquietudes, es repetitivo y muestra un cierto desprecio hacia el mundo literario del que parece sentirse al margen. Muy japonés todo.





La gata, de Colette, narra el triángulo amoroso formado por una joven pareja de recién casados, Alain, Camille y Saha, la gata de Alain y el objeto de la discordia. Alain es un "niño de papá" muy apegado a su familia y a si gata, Saha. Y Camille es una joven caprichosa e inmadura que pronto se verá dominada por los celos que le provoca la gata, que parece ser más importante para Alain
que ella misma.
La gata es una novela breve e intensa que se lee de una sentada y  contiene la sensualidad y frescura habituales de las narraciones de Colette que siempre resulta actual, aún con el paso del tiempo.




Un perro, de Alejandro Palomas, es una historia tierna y muy personal (creo), en la que el autor nos habla, sobre todo, de amor; del amor hacia los animales y el amor hacia una familia un tanto particular, como todas, por otra parte.
El perro de Fer es atropellado, y en tanto aguarda noticias del veterinario, el protagonista nos muestra a su peculiar madre y los distintos miembros de su familia, así como su relación con los perros que han pasado por su vida y con otras personas que forman parte de su entorno.





El talismán de los espejos, de Juanjo Díaz Tubert. Una novela con un peculiar estilo narrativo que raya con el surrealismo, lo que ya de por sí invita a seguir leyendo, puesto que las aventuras que vivirá Julián prometen ser todo menos previsibles.

La trama va tejiendo la memoria del padre de Julián, el protagonista, a través de un viaje, que tampoco estará exento de sorpresas, en el que se mezclan el presente y el pasado con el trasfondo de la guerra civil española en la que participó el padre en el bando republicano. Hay algunos pasajes duros relacionados con la guerra, aunque el autor no se regodea en ellos, y hace uso de una fina ironía, un sentido del humor que facilita la lectura y la hace más amable.



Cautiva en Arabia, de Cristina Morató. La extraordinaria biografía de una mujer única: Marga d'Andurain. Nacida en el seno de una familia de la burguesía vascofrancesa, fue una  adelantada a su tiempo, rebelde y apasionada,  viajó a ciudades legendarias como El Cairo, Beirut, Damasco o el Tánger de entreguerras, donde llevó a cabo increíbles hazañas.
Espió para los británicos, regentó junto a su marido un hotel en el desierto sirio y se propuso ser la primera occidental que entrara en la Meca. Para ello, ya divorciada, se casó con un beduino y se convirtió al islam. Su viaje al corazón de Arabia fue una auténtica pesadilla, al ser recluida en un harén y más tarde encarcelada en la terrible prisión de Yidda. Al abandonar Oriente Próximo, se dedicó al tráfico de opio en el Paris ocupado por los nazis y acabó sus días trágicamente en Tánger.
Y para no aburriros lo dejamos aquí. Otro día más.

lunes, 30 de octubre de 2017

Mi primer crucero, pero no el último

Primer día en el barco


Ha sido una semana tan intensa que no sé ni por dónde empezar.
Bueno, empezaremos por el principio y a ver si me acuerdo de todo, porque si os digo la verdad, llegó un momento en que no sabía dónde estaba ni qué día era.


Contratamos un crucero con el Costa Luminosa. El barco partía desde Venecia y recorría Bari, El Pireo (Atenas), Katakolon, Corfú, Dubrovnik y regresaba a Venecia. Apenas disponíamos de unas horas en cada puerto, pero creo que la gracia del viaje en un crucero radica en la vida dentro del barco. Hay un grupo de animadores que se deja la piel cada día para que los clientes estén siempre entretenidos y dispongan de una amplia oferta de actividades entre las que elegir.

La Acrópolis de Atenas

El primer día lo pasamos viajando. Primero el vuelo de Barcelona a Venecia y de allí en autocar a Trieste, ya que el barco no pudo entrar en la ciudad de los canales a causa de la niebla. Llegamos ya de noche y nos impresionó la magnitud de la nave, era ciertamente una ciudad flotante con restaurantes, tiendas, teatro, bares, discotecas, de todo.


Olympia
Nuestro camarote disponía de una terraza con balcón donde podíamos tomar el sol y contemplar las vistas. El tiempo ha sido magnífico, pero nos ha costado un buen catarro ya que era difícil resistirse a la tentación de contemplar el mar  y dejarse llevar por el magnetismo de las olas en tanto el Costa Luminosa surcaba las aguas.


Nuestra primera parada fue en Bari, un encantador pueblo italiano que conserva su esencia pese a la llegada de los cruceros (veremos cómo está dentro de unos años...). Por ahora se pueden recorrer sus callejuelas estrechas y adoquinadas, ver la ropa tendida en los balcones y a las mujeres haciendo pasta a la puerta de sus casas.

Descansando ante el Costa Luminosa


El día siguiente fue de navegación, pero no nos aburrimos en absoluto: tomamos el sol en la piscina, nos sumergimos en el jacuzzi, bailamos, fuimos al teatro, contemplamos las vistas y un montón de cosas más. Acabamos agotadas.


Al llegar al puerto de El Pireo nos apresuramos a tomar un bus para visitar la Acrópolis y dar un paseo por Atenas. Regresamos al barco y partimos para Katakolon, todavía en Grecia, para visitar Olympia, donde nacieron los juegos olímpicos y aún hoy se realiza la ceremonia de encender la llama cada cuatro años.

Corfú

La verdad es que después de ver la Acrópolis, Olympia me decepcionó bastante: apenas un montón de piedras sin casi nada en pie. Pero el museo, con esculturas  mejor o peor conservadas resultó muy interesante.


La siguiente parada fue Corfú, una bonita isla típicamente griega de la que solo pudimos visitar el centro, sembrado de bonitas iglesias ortodoxas y muchas tiendas. Creo que lo mejor son sus playas, pero el tiempo no daba para más.

Dubrovnik








Dubrovnik era la escala que más ilusión me hacía y no me decepcionó en absoluto. Es una ciudad medieval patrimonio de la humanidad con estrechas calles y empinadas cuestas y un sinfín de escaleras que nos dejaron sin aliento, pero merecía la pena. Tras callejear un par de horas nos llevaron a un montículo desde el que se divisaba toda la ciudad con sus impresionantes murallas. Una maravilla.

Canales de Venecia

Y llegamos a Venecia, punto de inicio y final de nuestro viaje. La entrada al puerto al amanecer es de una belleza indescriptible. Nuestro vuelo salía por la noche, así que disponíamos de tiempo para recorrer las calles, los puentes, la plaza de San Marcos, hacer comprar e hincharnos a tomar fotos.



La Plaza de San Marcos (Venecia)
Ahora, ya en casa, intento recuperarme del agotamiento de una semana que me ha parecido un mes por todo lo que hemos hecho (las vacaciones NO son para descansar) y del catarro, organizar fotos e ir pensando en un nuevo crucero, porque este me ha encantado y no será el último.


Después habrá que ir pensando en ponerse a trabajar, que ya acabó el verano.


Nota: He dejado un reportaje más amplio del crucero en la web Los Viajeros. Mi biblia cuando preparo un viaje.




viernes, 29 de septiembre de 2017

Crónica de la presentación de Con la Muerte en los Tacones


A los dos meses de su publicación en ebook ha llegado el momento de presentar Con la Muerte en los Tacones en su versión papel para que los amantes del libro tradicional puedan disfrutar de la novela de la manera que les gusta, y otros releerla y conservarla en su estantería, como me consta que hacen algunos :)


La primera presentación tuvo lugar en La Bibliomusicineteca, un rincón entrañable del Paral.lel dedicado a la cultura en todas sus manifestaciones. Os recomiendo visitarlo si estáis en Barcelona. Hay actividades todos los días, ya sean presentaciones del libros, tertulias, conferencias, música, cine, exposiciones de pintura... y siempre están abiertos a nuevas propuestas.



La presentación de Con la Muerte en los Tacones tuvo lugar el pasado 27 de septiembre en un
ambiente muy agradable y distendido pese a que avisé del evento un poco tarde, ya que entre las fiestas de la Mercè y otras "fiestas" que están marcando la actualidad en Catalunya, me despisté un poco.


Aun así, nos reunimos un buen número de asistentes, hablamos de esta, mi más reciente novela, y de las anteriores, de proyectos y de mil cosas más, para acabar con la consabida firma de libros y charlando un rato distendidamente mientras disfrutábamos de una copa de cava por gentileza de La Bibliomusicineteca.



Para los que no pudisteis asistir, que sepáis que habrá una nueva presentación antes de Navidad de la que ya informaré en su momento y que el libro lo podéis conseguir en la mencionada librería (C/ Vila i Vila 76), pidiéndomelo directamente o adquiriéndolo a través de Amazon y lo recibiréis en vuestro domicilio en tres días. Aparte de que sigue a vuestra disposición en versión digital.










¡Seguiremos informando!
Buen finde para todos.


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