domingo, 25 de septiembre de 2016

Los escritores y las críticas

De todos es sabido que a un escritor, y más aún si es independiente, le gusta más un comentario en Amazon que a un tonto un lápiz. Sin embargo, los lectores son remisos a volver a la página del libro y dejar su opinión. No sé si sea por falta de hábito o porque una vez leído el libro, a otra cosa mariposa, y si te he visto no me acuerdo.

Nosotros nos sentimos decepcionados. Vemos los libros que se han vendido, las páginas que se han leído y... la escasez de comentarios. Nos gusta ese feedback con los lectores, saber qué les ha parecido nuestra novela, si hemos logrado transmitir lo que queríamos, si la han disfrutado, si nos valoran como escritores. Y aunque lo pueda parecer, no es una cuestión de EGO, es más bien todo lo contrario: el arte, la creación, son muy subjetivos, y el escritor siempre se siente inseguro, necesita esa palmadita en la espalda de vez en cuando.

Eso, sin olvidar que los comentarios ayudan a vender libros. Los lectores se fían más de la opinión de otro lector que de la publicidad o el marketing. A veces, ni siquiera importa que esos comentarios sean buenos o malos, de hecho, a menudo la discrepancia en las valoraciones aumenta la curiosidad y produce más ventas.

Pero hay autores que no soportan una mala crítica y se sienten ofendidos, maltratados, incomprendidos, lloriquean en las redes sociales, buscan el apoyo de sus incondicionales y vilipendian entre todos al osado comentarista que siempre será tachado de autor frustrado, envidioso o un malvado sin más.

En ocasiones todo eso es cierto: hay gente mala, envidiosa, frustrada, etc. Pero también debemos aceptar que no podemos gustar a todo el mundo, y a veces, incluso que quien nos critica tenga razón, y debemos respetar su opinión igual que aceptamos las que nos ensalzan y adulan.

Yo creo que a veces es más valiosa una crítica constructiva que muchas alabanzas que no aportan nada. Y tanto el lector como el escritor son lo bastante inteligentes como para saber distinguir lo que es honesto y válido de lo que no lo es.

Ahora no me vayáis a poner todos a parir porque os creéis que me gusta. No me gusta, como no le gusta a nadie, me encanta que os gusten mis libros y que me lo digáis, pero cuando recibo una crítica negativa la acepto humildemente y tomo nota para mejorar, porque se aprende más de los errores que de los aciertos.

Ahí dejo esta pequeña reflexión dominguera. ¡Feliz semana!


domingo, 11 de septiembre de 2016

Nueva reseña de EL CAPARAZÓN DE LA TORTUGA en el blog "Los manuscritos del caos"

El Caparazón de la Tortuga, por Lola Mariné






El Caparazón de la Tortuga de Lola Mariné resultó finalista en el 2ª Concurso Indie de Amazon. Era uno de mis varios libros pendientes, pero ya lo he podido sacar de la lista. Aquí va mi opinión:


Sinopsis:


 Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años después reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos.  
Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas. 
Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece.




El Caparazón de la tortuga es una novela en la que prima el duelo entre dos protagonistas masculinos, un adolescente y un hombre maduro, ambos escritores (uno en ciernes, otro consagrado), por lo que ya desde el principio vemos claro que el germen de la historia va a ir centrado en el mundo de la escritura, ese mundo que muchos idealizan, que otros no entienden. Los que escribimos vamos a vernos reflejados en esos dos protagonistas, tanto en el joven que empieza vacilante y tiene los típicos sueños de grandeza, como en el hombre maduro que ya ha alcanzado cierta cota de fama y el mundo ya ha dejado de ser importante para él.


Sus nicks en internet son Mephisto y Maquiavelo, Mephisto el escritor joven, y Maquiavelo el escritor consagrado de vuelta de todo con una historia por descubrir, una suerte de J.D.Salinger. El autor de El guardían entre el centeno puso en boca de su protagonista  Holden Caufield estas palabras: "Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente". Esto os dará una idea del tipo de persona que es Maquiavelo, encuadrada en el escritor que prefiere vivir ajeno al mundo.


Hay aspectos que la autora describe que sólo un escritor y amante de la lectura entiende de verdad: Las tardes solía pasarlas en la biblioteca devorando la fantástica colección de libros de su anfitrión y comentando con él sus lecturas.... / ...No podía concentrarse en otra cosa que no fuera el relato que estaba escribiendo, vivía inmerso en el mundo de ficción que había creado...,  pero de todos modos cualquier lector entra en el tema fácilmente.


La trama se va entretejiendo llevándonos al enfrentamiento entre esas dos almas atormentadas que son Mephisto y Maquiavelo. Es una relación entre escritores, por cuanto esas relaciones ya de por si suelen ser complicadas -dos egos son muchos egos-, por lo que la autora va efectuando giros de trama que van construyendo ese vínculo amor-odio y un futuro que va inquietando al lector.


Hay aspectos que noto un poco fríos en esos dos personajes que han provocado que empatice poco, pues puede tenerse empatía hasta con un asesino en serie (no es el rol del personaje sino el modo de crearlo lo que te hace entrar en su terreno), pero quizás ha sido debido a la atmósfera poco cálida que refleja ese caparazón que ha retratado Lola que, después de todo, alberga como lo hacen los caparazones de las tortugas, a un reptil; y quizás, esa sangre fría de los reptiles es la misma de estos dos protagonistas obsesionados con un único fin. Quizás he echado en falta además de esa empatía necesaria algo de sentido del  humor para aligerar algunos momentos, pero lo cierto es que la lectura te llevará a inquietarte, a preguntarte qué sigue ahora, qué sucederá, y aunque la acción no es el fuerte de esta novela, los hechos paralelos van dando dinamismo a la historia, cargada de simbolismos psicológicos que irás descubriendo a medida que avanza la trama.


Una historia de suspense bien tejida, de prosa cuidada habitual en la autora y sólida en su ejecución. Ha sido una buena lectura que recomiendo.

Visita el blog: Los manuscritos del caos


miércoles, 31 de agosto de 2016

Reseña de EL CAPARAZÓN DE LA TORTUGA en el blog "En tus libros me colé"

"El caparazón de la tortuga" de Lola Mariné

Con esta reseña cierro un mes del thriller muy productivo en el que he leído 7 libros. Hoy os traigo mis impresiones de "El caparazón de la tortuga", una novela con la que la autora quedó finalista en el concurso de autores indies de Amazon 2015.

Lola Mariné nació en Barcelona. A los 18 años se trasladó a Madrid para cumplir su sueño de ser actriz y sobrevivió en el mundo del espectáculo durante veinte años. Después decidió regresar a Barcelona donde se licenció en psicología e impartió talleres de teatro en diversos colegios para los que escribió varias obras infantiles y dirigió su puesta en escena. "Nunca fuimos a Katmandú", su primera novela, salió a la venta en septiembre de 2010. En 2012 publicó un libro de relatos, "Gatos por los tejados" y con "El caparazón de la tortuga" quedó finalista del concurso de autores inides 2015 de Amazón.

Sinopsis:
Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años después reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos. 

Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas.
Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece. 


Mis Impresiones:

El año pasado compré varios libros que participaban en el concurso de autores indies de Amazón, y por cuestión de tiempo, no pude llegar a leerlos. Por eso, este mes de agosto, aprovechando que quería quitarme pendientes y mi participación en el mes del thriller, decidí leer este título.

La historia comienza con la desaparición de Ángel, un joven de un pueblo del interior alicantino. El chico dijo a sus padres que iba a pasar el fin de semana estudiando en casa de un amigo, pero el domingo, al comprobar su tardanza y hablar con el compañero, los padres descubren que no estuvo con él, que no eran amigos, todo lo contrario, y en contra de lo que el chico les había hecho creer, no tenía ni un solo amigo.

La policía encuentra en su ordenador, su asidua participación en un foro de escritores, donde Ángel se hacía llamar Mephisto, y su intención de participar ese fin de semana, en un encuentro de escritores. Sin embargo, Ángel no llegó a acudir a la cita y su rastro se pierde a su llegada a Barcelona. 

Ángel, fue un niño inquieto, inteligente, especial, poco sociable, que no sonreía, de mirada concentrada por una miopía que provocó que le pusieran gafas y que le convirtió en el centro de las burlas. Fue un hijo tardío y muy deseado, al que sus padres no le negaron nada, con tendencia a aislarse, un completo desconocido para ellos, que no conocían sus sentimientos, ni lo que pensaba, ni quiénes eran sus amigos.

Un tío suyo le regaló “Las Narraciones Extraordinarias” de Edgar Allan Poe cuando era muy pequeñó, un libro que le impactó y le convirtió en un lector insaciable y voraz, descubriendo así a autores como Lovecraf, Bequer, Stoker, King… que le llevaban del relato fantástico al de terror, y del cuento gótico a las narraciones más macabras. Así nació el deseo de emular a sus ídolos y con 10 años escribió su primera novela. Ángel soñaba con ser algún día un célebre escritor. 

Un salto en el tiempo, nos lleva 10 años después, al momento en que sus padres descubren en los informativos, que se acaba de anunciar el fallo del certamen literario más prestigioso del país. La obra premiada es “El caparazón de la tortuga”, obra de un joven que quiere permanecer en el anonimato y que firma con el seudónimo deMephisto, y descubren que el joven de la pantalla es su hijo. Al mismo tiempo, en su habitación de hotel, Ángel celebra su triunfo, rememorando lo que ocurrió 10 años atrás.

A partir de ese momento la historia lleva un orden cronológico lineal, para conocer lo que ocurrió desde que Ángel desapareció hasta el momento actual, cuando al llegar a esa estación de tren, su destino cambió para siempre al conocer a“Maquiavelo”, pseudónimo tras el que se esconde un afamado escritor: Víctor del Valle, un hombre culto, de distinguidos modales, que le lleva mediante engaños, a su mansión con forma de caparazón de tortuga, con un firme propósito que cambiará el destino de ambos.

A través de un narrador omnisciente, iremos conociendo lo ocurrido, los sentimientos de Ángel ante su nueva situación, como van evolucionando, como surge una complicidad entre ellos, y a partir de la mitad del libro, mediante la técnica del flash back, profundizaremos en la historia y el pasado de Víctor, como llegó a ser el anacoreta en el que se ha convertido.

El estilo de la autora es sencillo pero muy cuidado, y a pesar de su ritmo pausado, por un predominio de la narración sobre el diálogo, mantiene la intriga a través del desarrollo de los personajes y de su compleja relación y de esa ambientación claustrofóbica dentro del caparazón.

Los personajes están perfectamente perfilados y detallados, unos personajes complejos, fríos, perversos, que nos mostrarán el lado más oscuro del alma humana, y en mi caso, no he empatizado ni conectado con ninguno de los dos, entiendo el deseo de Ángel de ser escritor, pero no su frialdad o su desapego familiar, y comprendo la historia de Víctor, pero no comparto la forma de conseguir su propósito, ni el sentido de conseguirlo de esa manera.

En definitiva“El caparazón de la tortuga” es un thriller psicológico sobre las motivaciones del escritor, una novela de ritmo pausado donde los personajes y su evolución, junto con la ambientación claustrofóbica, crean un clima de tensión e incluso de terror psicológico que se mantiene hasta el final del libro, una historia compleja, diferente, arriesgada, con un alto contenido metaliterario, y que si bien por cuestión de gustos no he disfrutado tanto como esperaba, tengo que reconocer que la autora la cierra con un final coherente y redondo.


Esta reseña participa en el mes temático del thriller organizada por Laky del blog: "Libros que hay que leer" 



lunes, 15 de agosto de 2016

"Nunca fuimos a Katmandú" sigue vivita y coleando

Segunda edición

Rastreando Google en un rato tonto, me encuentro con una reseña reciente de Nunca fuimos a Katmandú, que no había visto, en el blog Desván de palabras y pensamientos, firmado por M.A.G a quien no sé si conozco.

Transcribo la reseña porque me ha encantado y me sirve, además, para daros una noticia sobre la novela: muchos lectores me han preguntado cómo podían conseguir el libro en edición impresa, y a todos he tenido que decirles que estaba  agotado y la editorial, propietaria de los derechos, no había tenido a bien sacar una segunda edición.
Ahora, a punto de vencer el contrato de exclusividad y ante la desaparición de la editorial de marras, he decidido subirlo a Amazon (Create Space) en papel a un precio "de bolsillo" de 10€.
Lo podéis comprar allí y en tres días lo tenéis en casa.

Nunca fuimos a Katmandú, para quien no lo sepa, lleva publicada en ebook desde 2012, fue número uno en Amazon ese mismo año y a día de hoy sigue siendo uno de mis libros más vendidos.

Primera edición
Y aquí tenéis la reseña del blog Desván de palabras y pensamientos:

Últimamente tengo suerte, y escojo al azar libros que sutilmente me devuelven a aquellas lecturas que relajan, no se hacen densas ni obligan a hacer grandes esfuerzos memorizando nombres o lugares.
Nunca fuimos a Katmandú es de esos libros que van tomando importancia a medida que pasa el tiempo, porque se trata de historias sencillas, reales, en los que el protagonismo lo cobra la identificación que cualquiera hará al enfrentarse a capítulos íntimos, poblados de afectos, de añoranza en ocasiones, que no rebela en trágico desenlace.  Ahí es en donde la autora me ha dejado con ese gustillo amargo e inesperado, porque si como lectora he presentido el trasfondo de violencia, lo mismo que ocurre en la vida real, he confiado en que la protagonista seguiría a su instinto, y para mi desencanto, me equivoqué de pleno, con lo que corroboro la audacia de la escritora, que ha dejado para el último capítulo el do de pecho de esta novela, sabiendo que en esos últimos párrafos se quedaría el poso y el recuerdo de esta novela.
Espero que la persona que lo haya recuperado del asiento de autobús en el que lo dejé lo disfrute tanto como yo.

Gracias a M.A.G. y larga vida a Nunca fuimos a Katmandú.

domingo, 7 de agosto de 2016

Mis lecturas más recientes


Y con estas me pongo al día. El problema es que me acuerde de la impresión que me causaron, ya que algunos de estos libros hace varios meses que los leí.

Nexus, de Henry Miller. Creo recordar haberla leído por primera vez hace bastantes años; de hecho, forma parte de mi biblioteca en un ejemplar raído y amarillento...
Nexus concluye la trilogía que forma con Sexus y Plexus. Se centra en la relación del protagonista (Miller) con su segunda esposa, Mona, y su lucha por sobrevivir como escritor, además de contener interesantes reflexiones sobre el sexo, la literatura y la sociedad neoyorkina.
Lo mejor: el estilo del autor, sencillo y directo.








La amante imperfecta, de Alfredo Cernuda, es una novela de suspense muy interesante que se desarrolla en varios escenarios, principalmente entre Madrid y Zimbabwe,  y en la que se combinan las relaciones entre los personajes con una oscura trama de tráfico de órganos.
El estilo del autor es cuidado y preciosista, descargado de pretensiones por un cierto tono humorístico.











La rastreadora, de Antonio Lagares, un autor independiente aficionado a los temas oscuros y de intriga psicológica.
Esta es una novela compleja en la que se difuminan los límites entre realidad y ficción. Para mí su lectura no fue fácil, pero algo me impulsaba a seguir leyendo, y supongo que esto es lo interesante de cualquier libro: que te enganche y no puedas parar de leer.









La casa de piedra, de Adelfa Martín, autora independiente mexicana, es una saga familiar que se inicia con la Primera guerra mundial y narra las vicisitudes de varias generaciones de una familia hasta nuestros días, y en la que encontraréis amor, pasión, aventura.












Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell, es una novela romántico-erótica al estilo de Cincuenta sombras de Grey pero a la española y mucho mejor escrita. Me ha sorprendido su alto contenido erótico y lo explícito de las escenas de sexo, aunque tiene un cierto tono de humor que le resta crudeza.











En el país de la nube blanca, de Sarah Lark, es la aventura vital de dos mujeres inglesas del siglo
XIX que emprende un viaje por mar hacia Nueva Zelanda para casarse con dos hombres que no conocen. Una novela entretenida con personajes agradables en un marco exótico que se lee bien.

Y por ahora ya está.
¡Seguimos leyendo!


martes, 26 de julio de 2016

Entrevista en la web literaria "Érase una vez"


Lola Mariné
25/7/2016
|
  Leonor Pestano
Lola Mariné es una escritora con una larga trayectoria en el mundo de las artes y el espectáculo. A los 18 años comenzó su andadura como actriz, y hoy en día además es autora literaria y licenciada en psicología. Tras su primera novela Nunca fuimos a Katmandú, no ha podido dejar de lado su pasión por la escritura. La última, El Caparazón de la Tortuga, ha sido finalista en el Concurso de Autores Indies 2015, algo que como la propia autora nos ha contado, le sorprendió gratamente. 

-Crear un thriller psicológico siempre tiene una complicación extra, precisamente porque es un género en el que hay que mantener la intriga y la atención del lector en una historia que puede llegar a ser bastante compleja. ¿Cómo surgió la idea de su última novela, perteneciente a este género, El Caparazón de la Tortuga?

La idea surgió de un relato corto que dediqué a un amigo como una broma. Luego le empecé a dar vueltas y me dí cuenta de que la trama daba para escribir una novela.
En realidad esta fue la primera novela que escribí, y la dejé de lado porque a pesar de que la idea central me gustaba me parecía que no estaba lo bastante bien escrita. En aquel momento era demasiado compleja para mi escasa experiencia. A lo largo del tiempo la he ido trabajando hasta que me pareció que estaba en condiciones de ser publicada.

- Para evitar spoilers, no vamos a profundizar, pero hay un personaje por el que tengo que preguntar, uno muy envuelto en misterios. ¿Fue muy complicado crear a Maquiavelo?

No resultó complicado porque mis personajes se crean solos. Es decir, yo les doy unas características básicas y ellos se van desarrollando a medida que avanza el relato y creando su propia personalidad. Yo solo procuro que no se desmanden y sean coherentes y creíbles.
Creo que el truco simplemente está en no contarlo todo desde el primer momento.

- ¿Ve posible que una historia como la de su novela suceda en la realidad?

La verdad es que me preocupaba que la historia fuera lo bastante creíble, pero viendo las cosas que pasan  en el mundo real creo que todo es posible. A menudo la realidad supera a la ficción. El ser humano es capaz de actos inverosímiles, lo comprobamos a diario.

- Este thriller llegó a ser finalista en el Concurso de Autores Indies 2015. Para una autora como usted, que tiene una larga trayectoria artística, ¿qué supuso llegar tan lejos en dicho concurso?

Para mí fue una auténtica sorpresa. Presenté la novela porque cuando estaba a punto de publicarla supe del concurso y me pareció que participar me ayudaría a promocionarla, pero nunca imaginé que pudiera llegar a ser finalista.
Esa circunstancia, desde luego, me ha servido para darla a conocer y que se venda muy bien.

- Como señalé anteriormente, usted es una persona que tiene una larga trayectoria en el mundo del arte, siendo actriz durante 20 años, y ahora con sus propias obras literarias, además de las colaboraciones en recopilatorios de relatos (sin olvidar su licenciatura en psicología). De todo este mundo, ¿qué considera más complejo? ¿Sobrevivir en el mundo del espectáculo o en el literario?

Bueno, no hay mucha diferencia. Sobrevivir en el mundo del arte siempre es difícil e inestable, pero supongo que está en mi naturaleza y lo asumo. Donde no sobreviviría sería encerrada en una oficina y sometida a un horario fijo y una vida rutinaria. Necesito retos constantes para disfrutar de la vida.

- En 2010 salió a la venta Nunca fuimos a Katmandú, su primera novela. ¿En qué momento decidió que llegó la hora de escribir su propia obra? ¿Cuál fue "el detonante"?

Siempre me gustó escribir, desde muy niña, pero el mundo del espectáculo ganó la partida y aunque nunca dejé de escribir, lo hacía para mí. Soñaba con dedicarme de lleno algún día, cuando fuese “muy mayor” y me retirase de la vida mundana, ¡jajaja!
Sin embargo, cuando decidí volver a Barcelona sentí que había llegado el momento y me puse a ello.

- De todas tus obras, ¿hay alguna por la que tengas una predilección especial? ¿Y algún personaje al que le tengas más cariño por algún motivo?

Es una pregunta muy difícil de responder. Es como si te preguntaran a cuál de tus hijos quieres más. Todas tienen un significado especial para mí, Nunca fuimos a Katmandú porque fue la primera; El caparazón de la tortuga porque es la última hasta el momento; Habana Jazz Club porque me parece una historia preciosa y me ha dado muchas satisfacciones; Nepal, cerca de las estrellas porque narro una experiencia personal que me marcó mucho… En fin, que no me puedo quedar con ninguna en particular.
Y con los personajes me pasa lo mismo: todos tienen algo de mí, al menos, todos los protagonistas.

- ¿Qué objetivos se marca a partir de ahora en la literatura? ¿Tiene alguna nueva obra en proyecto?

Acabo de terminar una novela que está siendo valorada por una agencia literaria y, pese a que me quería tomar el verano de vacaciones, no he podido resistirme a la tentación de empezar a escribir otra.
¿Objetivos? Seguir escribiendo y compartiendo mi pasión con los lectores, y que sean cada día más, a ser posible.

































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