sábado, 20 de marzo de 2021

LA FELICIDAD




Leo en alguna parte que hoy es el Día Internacional de la Felicidad...  ¡Ahí es nada! LA FELICIDAD. Una palabra grandiosa, inabarcable, inaprensible, intangible, invisible. Nos pasamos la vida soñándola, buscándola, persiguiéndola y nunca logramos alcanzarla, y mientras corremos tras ella nos vamos perdiendo pequeñas felicidades que nos tropezamos a lo largo del camino, de la vida. 


Por que para mí la felicidad es eso, los pequeños momentos que nos regala la vida: una sonrisa, una caricia, el calor de una mano amiga, ese rayo de sol en una tarde de invierno, un refrescante vaso de agua cuando tenemos sed, unas risas compartidas, una melodía, un paseo junto al mar sintiendo la arena bajo nuestros pies, el murmullo de las olas... Cosas tan sencillas que casi nos pasan desapercibidas, y es después, con el tiempo, cuando de repente recuperamos el recuerdo de ese instante y comprendemos que fuimos felices, que tocamos el cielo con la punta de los dedos.

En mi opinión no hay una FELICIDAD que alcanzar, hay que llenarse de esos pequeños momentos, hay
que disfrutarlos y conservarlos en el recuerdo; y la suma de todos ellos compone una vida llena de momentos felices, por lo que podríamos decir que, cuantos más podamos concedernos, más feliz habrá sido nuestra existencia.


Y lo mejor de todos es que alcanzar La Felicidad, engrosar el número de pequeñas felicidades, solo depende de nosotros, de nuestras ganas de ser felices, de nuestra actitud ante la vida, del color de nuestros pensamientos y de nuestra capacidad de aceptación y adaptación.

Podemos ser felices aun en las peores circunstancias, aunque sea en pequeñas dosis.

Sed felices. Es una orden.

(Momentos felices en las fotos: presentar un libro, viajar a Argentina y visitar el Glaciar Perito Moreno, salir a navegar con mi hijo).


jueves, 4 de febrero de 2021

Libros que alimentan el alma

 


Hace unos días comentaba a mis amigos de FB que estaba pasando una mala racha, como todos, por otra parte, ya que pronto hará un año que vivimos una situación anómala e inimaginable y todos, de un modo u otro estamos tocados... Pero si a eso además le sumas problemas personales la cosa se hace casi insostenible.

Y como yo nunca he sido de resignarme, de hundirme ni de ir de víctima por la vida tomé cartas en el asunto, en cuanto encontré la energía suficiente, y me puse a buscar soluciones. No las hay ante las circunstancias externas, pero sí en la manera como afrontamos esas circunstancias. 

Encontré refugio, como siempre, en los libros. Libros en este caso que me ayudaran a sentirme mejor, a ver la luz al final del túnel, y como a mí me han sido de utilidad, quiero compartirlos con vosotros por si también os pudieran servir.

Empecé releyendo "Tus zonas erróneas", de Wayne W. Dyer, un clásico que ya comenté en FB. Esta relectura me impactó mucho porque descubrí aspectos, tanto de la lectura como de mí misma, que antes había pasado por alto o había olvidado. Dyer hablaba ya en los años 70 de Inteligencia Emocional, de Mindfulness, de Coaching, de Autoayuda, solo que lo hacía con nombre menos rimbombantes propios de la psicología de toda la vida.

Otra lectura interesante para mí fue "Cómo mejorar su autoestima" de Nathaniel Branden, otro clásico.
En la mayoría de las ocasiones, la fuente de nuestros conflictos emocionales está en una baja autoestima o una autoestima mal entendida, creencias erróneas sobre nosotros mismos o sobre el mundo que nos rodea que adoptamos, en la mayoría de los casos, siendo niños y tomamos como verdades absolutas.

Y por último, aunque hay mucho más, os quiero hablar de un descubrimiento que he hecho recientemente en Instagram: Se trata de un joven psicólogo, Mario García, que acaba de publicar su primer libro, "El poder de comprender tu interior", personalmente me está ayudando mucho y os lo recomiendo.

También os puede ser de ayuda Walter Riso, psicólogo italo-argentino de sobra conocido y que tiene infinidad de títulos publicados.

A estas lecturas yo le añado la meditación, las afirmaciones positivas, el visionado de vídeos de diversos coaches (psicólogos de toda la vida) en Youtube y talleres y conferencias de desarrollo personal que se ofrecen por Internet, y os puedo asegurar que me siento mejor cada día. 

Este es un tiempo de recogimiento, de reflexión, de mirar a nuestro interior y salir de esta experiencia siendo mejores personas y más felices. Aunque, por supuesto, no debemos olvidarnos de relacionarnos con los demás, de distraernos, de divertirnos, de reírnos y de mantener una vida activa dentro de las posibilidades que tenemos ahora.

Sed felices.



martes, 26 de enero de 2021

La soledad del escritor


 
Hoy me he tropezado con este texto que escribí hace 10 años sin sospechar que la vida propiciaría esa soledad de la que, de algún modo, me quejaba en ese momento. Lo cierto es que hasta se ha pasado (la vida), tanto, que a muchos se nos hace difícil ponernos a la tarea. A mí, entre ellos, lamentablemente.

Hoy día, con los medios que tenemos a nuestra disposición,  todo el mundo puede escribir; y de hecho, así es: cualquier persona puede escribir una novela y publicarla a través de plataformas o editoriales que se dedican a hacer realidad lo que para algunos es un capricho.
Pero ser escritor o escritora es otra cosa.
Ser escritor requiere tiempo, dedicación, disciplina, concentrarse seriamente en el trabajo durante meses o años; requiere soledad, muchas horas de soledad diarias que tal vez un@ preferiría emplear charlando con l@s amig@s, o estando con su familia, o saliendo de fiesta por ahí.
Creo que ser escritor o escritora es el trabajo más solitario del mundo.

Porque en cualquier otro trabajo se tienen compañer@s, clientes. Se puede pintar con otras personas, componer entre amig@s, bailar en un ballet. Pero para escribir un@ tiene que hurgar en su mente, darle vueltas a una idea, ir creando su forma, y después pasarlo al papel (o al ordenador, o a la libreta), y todo ese proceso sólo puede realizarse en soledad.
Yo, por lo menos, soy incapaz de escribir con ruido o gente alrededor; quizás por eso me planteé escribir en serio bastante tarde, porque antes estaba demasiado dispersa.

Y, no sé para vosotr@s, pero para mí, esa exigencia de soledad es lo más duro.

Muchas veces tengo que sacrificar otras cosas que me apetecería hacer para encerrarme sola a escribir; y al cabo de unas horas a lo peor hasta me deprimo porque llevo toda la tarde sola. Pero si salgo y estoy con gente o haciendo cualquier cosa, estoy deseando encerrarme de nuevo para seguir con mi novela...
También es verdad que después de pasarme toda una tarde escribiendo me siento bien, muy bien.
Pero es duro ¿no creéis? Ser escritor o escritora no es tan fácil ni tan bonito como pueda parecer.

viernes, 8 de enero de 2021

El peor año de nuestra vida

Cada vez que finaliza un año a muchos nos gusta hacer balance de lo que ha sido. Este año parece que no tenemos muchas ganas, es lógico, 2020 será siempre un año de infausto recuerdo. Esperemos que el 2021 que recibimos con tanta ansía no nos decepcione y todo vaya mejorando. No ha empezado bien, y eso es normal, cambiar de calendario no opera el milagro, si fuera así, el negro 2020 habría sido el año más corto de la Historia, con gusto le habríamos dado carpetazo en el mes de marzo.

Parece que cada generación tiene una catástrofe reservada para dejar impresa su huella en la historia del Mundo. A nosotros nos ha tocado el Covid19, pero si lo pensamos bien, peor fue la época de nuestros padres y abuelos, con una Guerra Civil y la Gripe Española. El Corona Virus nos ha pillado en plena era de Internet, con avances médicos que han podido paliar sus efectos y que lograrán vencerlo, confiemos, que a corto plazo. No hemos tenido que correr a refugios al sonar las alarmas sin saber si volveríamos a casa, todo lo contrario, solo con refugiarnos en nuestro hogar, rodeados de comodidades, estamos a salvo.

Sé que no es igual para todo el mundo, que muchas personas han fallecido, que muchas familias tienen que lamentar la pérdida de alguno de los suyos, que otros han perdido sus trabajos y sufren las consecuencias económicas, que vivimos una crisis terrible de la que no será fácil salir. Pero quiero aferrarme a la parte positiva de todo esto, que aunque no lo creáis, también la tiene.

Hemos aprendido una lección: no somos invencibles, no somos todopoderosos, tenemos que vivir el momento porque nunca sabemos lo que puede ocurrir. Han cambiado nuestros valores: hemos entendido que son más importantes las personas que las cosas, los sentimientos que las posesiones; el valor de un abrazo, de un beso, la compañía de un ser querido. Hemos aprendido a estar solos, tal vez nos hemos encontrado con nosotros mismos y hemos reflexionado, y probablemente, nunca volvamos a ser los mismos de antes. Ojalá sea así.

Mi balance, al final, es positivo; tal vez, incluso más positivo que otros años. La desgracia no me ha tocado de cerca, he tenido momentos felices y los he disfrutado en los breves espacios de tiempo en que me ha estado permitido hacerlo; he sufrido como todos la soledad, el aislamiento, sobre todo en el último trimestre que por cuestiones personales me he sentido al borde del abismo, pero he sacado un gran aprendizaje de todo ello y he salido fortalecida y más sabia. 

¡Incluso he publicado una nueva novela!

En esta ocasión, suena superfluo desearos feliz año nuevo sin más. Os deseo fortaleza, salud y buen ánimo para afrontar lo que nos quede y fe en que saldremos adelante y recuperaremos nuestras vidas, por lo menos, tal como eran.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Pandemia y lectura

Estaremos todos de acuerdo en que el 2020 ha sido un año nefasto que pasará a la historia de la  humanidad y permanecerá grabado en nuestra memoria para siempre. Muchos han sido los que han perdido a seres queridos, todos hemos vivido en la incertidumbre y el temor y no saldremos de esta experiencia siendo los mismos. Ojalá sea así y hayamos aprendido algo.

Pero todo en la vida tiene diferentes lecturas según la actitud que tomemos ante hechos que no está en nuestra mano cambiar. Negar la realidad, enfadarnos, entristecernos, no cambiará las cosas, pero sí nos creará un mayor malestar y sufrimiento que si lo aceptamos y tratamos de adaptarnos.

Y la mejor forma de adaptarnos es ver la parte positiva de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir y lo que hemos aprendido: a convivir con lo inesperado, a estar solos, a reflexionar sobre nosotros mismos y el tipo de vida que llevamos, a ocupar nuestro tiempo de una manera distinta, tal vez leyendo (je, je... ahí quería yo llegar). 

Para los lectores habituales ha supuesto tener más tiempo para disfrutar de la lectura, y para los que han
llegado a ella aunque solo sea por aburrimiento, descubrir todo un mundo de posibilidades, desde el mero entretenimiento a la oportunidad de evadirse de la dura realidad que nos rodea y sumergirse en aventuras fantásticas, viajar a lugares exóticos, aprender, reír, llorar, emocionarse, poner palabras a los propios sentimientos y meterse en la piel de los personajes para vivir con ellos sus aventuras y desventuras.

Todo eso encierra entre sus páginas algo tan cotidiano y sencillo como un libro. Espero que hayamos ganado muchos lectores y que no pierdan el hábito de la lectura cuando todo esto pase.

En este mismo blog encontraréis reseñas y sugerencias de lectura y, por supuesto, también mis libros que podéis consultar en este enlace.


domingo, 20 de septiembre de 2020

EL AMOR NO ESTÁ DE MODA, mi nueva novela


Siempre supone una gran alegría sacar a la luz una nueva obra, un trabajo que has realizado a lo largo de más de un año en la soledad y el silencio para dar forma a personajes y situaciones y construir una historia que llegue al corazón de los lectores o cuando menos, les entretenga. 

Cuando escribo lo hago para mí, para mi disfrute personal, por eso no puedo escribir lo que es "más vendible", el best seller que me hará rica y famosa (aunque si conociera la fórmula quizá lo haría, ¡ja ja ja!). No, en serio. Escribo lo que me nace, lo que necesito escribir en ese momento, lo que me ayuda a crecer como persona, a aprender, lo que me entretiene, me divierte, me emociona. Y quiero creer que soy capaz de transmitir esas sensaciones a mis lectores a través de mis libros, y me consta que en ocasiones es así porque ellos mismos me lo hace saber, lo que agradezco enormemente porque las reseñas, los comentarios son un gran estímulo para seguir adelante y una fuente aprendizaje.

En esta ocasión os traigo una novela romántica, no la típica fórmula "chico-chica se conocen se enamoran, se distancian, se reencuentran y happy end", sino una novela romántica adulta con situaciones reales, conflictos actuales y personajes de carne y hueso.

Os dejo la sinopsis para que os hagáis una idea más clara:

Los amores entre alumna y maestro son algo tan antiguo como la propia Historia de la Educación. Sin embargo, que una joven universitaria se enamore del profesor más carismático de la Facultad, veinte años mayor que ella, y que esa historia de amor llegue a buen puerto parece bastante improbable; pero Natalia no es una chica como las demás, es fuerte y luchadora y no se rinde fácilmente. Tras afrontar múltiples obstáculos tanto familiares como sociales logrará conquistar al hombre de sus sueños y vivir junto a él una existencia plenamente dichosa.
El destino, no obstante, no es siempre complaciente, y un buen día, sin previo aviso, el mundo creado por Natalia y Arturo se derrumba a su alrededor dejándola desolada. De pronto nada tiene sentido, todavía es muy joven, pero siente que todo ha terminado para ella.
No podría estar más equivocada. Sin que Natalia se lo proponga su vida dará un giro impensable que le permitirá resurgir de sus cenizas y reinventarse a sí misma. ¿Será capaz de aprovechar esta nueva oportunidad?
Una historia de amor como las de antes, una novela amable para tiempos difíciles.


Por el momento solo está disponible el ebook en Amazon: El amor no está de moda y muy pronto estará 

también el libro impreso para los amantes incondicionales del papel. Ya avisaré cuando esté listo.


Y sin más que añadir, solo desear que acojáis esta nueva novela con cariño y que la disfrutéis. Como anécdota señalar que es mi libro número 10. Una cifra redonda que me hubiese gustado celebrar por todo lo alto si no fuera por la situación en la que nos encontramos...

Sed felices y no dejéis nunca de leer.

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Carta de despedida a Lluna


Querida Lluna,

hace poco más de una semana que tuvimos que despedirnos de ti para siempre y todavía espero que salgas a recibirme con tus maullidos cuando llego a casa, que exijas tu desayuno con vehemencia por las mañanas y que te acurruques junto a mí en cuanto ves que me siento con el ordenador y sabes que voy a quedarme quieta un rato y puedes dormir tranquila.

Cuando llegaste a casa, hace 14 años, eras una bolita negra que se quedaba dormida en la palma de la mano de mi hijo, pero ya mostrabas tu carácter; lo pude comprobar la primera noche que pasaste en casa: te preparé una caja de cartón con una manta para que durmieras al lado de mi cama, y tú escalabas por la colcha con tus uñas una y otra vez para acomodarte junto a mi cara, como has hecho siempre; yo te devolvía a la caja porque tenía miedo de aplastarte mientras dormía, pero al final tuve que ceder.


Al pobre Tito, que era ya un abuelete, lo tenías frito mordisqueándole la cola y las orejas y subiéndote encima de él que aguantaba, estoico, obligándole a jugar (o utilizándolo como juguete), pero en el fondo creo que le alegraste la vejez.

En cambio no fuiste tan simpática cuando llegó Jimmy. Para entonces Tito ya no estaba y tu eras la reina de la casa, y se lo dejaste bien claro al novato en cuanto lo viste aparecer en el salón, con un tremendo bufido y el lomo bien arqueado para impresionarle, puesto que él ya era más grande que tú. Sin embargo captó el mensaje y reculó, asustado. Pero el buenazo de Jimmy era perseverante y no cesó en sus intentos de acercarse a ti; en un par de días

pudo acomodarse en la otra punta del sofá mientras tú lo vigilabas, recelosa; a la semana estabais el uno sobre el otro y os hicisteis inseparables, y vivisteis felices por seis años, hasta que una enfermedad de corazón te arrebató a tu compañero. Recuerdo que lo buscaste por todas partes durante varios días, y te volviste más mimosa, como si quisieras que yo compensara el amor y la atención que él te daba.

Ahora eres tú quien se ha ido y me ha dejado sola. La casa parece mucho más grande sin ti, ¡y mira que eras pequeñaja! Cualquier ruido, cualquier crujido del parqué me hace pensar que vienes por el pasillo.


Fue muy duro tomar la decisión de dejarte partir, llevabas tiempo enferma y yo me sentía egoísta por  querer mantenerte a mi lado, pero tampoco me creía con el derecho de decidir sobre tu vida. Te preguntaba a ti qué querías que hiciera, pero claro, tú no podías responderme. Un día por fin llegué a la conclusión de que no tenía sentido que siguieras sufriendo, aunque no lo demostrabas, los gatos sois así; lo tuyo no tenía solución, solo podías ir a peor y no tenías porqué aguantar hasta el final.



Entonces me diste la respuesta. El día de tu despedida habías empeorado de repente, no comiste, te costaba respirar, apenas eras capaz de moverte, solo para acurrucarte a mi lado y alejarte otra vez porque te sentías incómoda, inquieta. Era como si lo supieras y te hubieses rendido, como si me dieras tu consentimiento, y eso me tranquilizó, me hizo comprender que hacía lo correcto.

Ahora descansas en paz, te habrás reencontrado con Jimmy y con Tito en el Cielo de los Gatos y correteareis felices los tres juntos.


Gracias por haberme elegido como tu mamá humana y por todo el cariño y compañía que me has dado durante estos años. No te olvidaré, no os olvidaremos a ninguno de los tres, siempre estaréis en nuestro corazón.




martes, 30 de junio de 2020

Lecturas para un verano inusual




Ahora que llega el calor y seguimos viviendo "a medias" es buen momento para recomendaros algunas libros que he leído en los últimos meses, con los que amenizaros el verano. Nada mejor para los calores veraniegos que tumbarse a la sombra con un refresco y la compañía de un buen libro, así que aquí os dejo algunas sugerencias.

Una novela que he disfrutado mucho ha sido EL PINTOR DE ALMAS, de Ildefonso Falcones, que para mí tiene un valor añadido al estar situada en la Barcelona de principios del siglo XX y centrarse en el modernismo catalán, así como en los conflictos sociales y políticos de la época.
El argumento de la novela gira en torno a una historia de amor con encuentros y desencuentros a lo largo de los años cuyos protagonistas son muy auténticos y despiertan la empatía del lector. Otro detalle interesante es el carácter fuerte y luchador de todas las mujeres que aparecen en la historia.




Ya he comentado en alguna ocasión que no soy muy de thriller (aunque incluso haya escrito alguno), REINA ROJA, de Juan Gómez-Jurado me ha encantado. No es un thriller al uso, la inevitable pareja de investigadores rompen todos los cánones del estereotipo habitual, son humanos, se equivocan, tienen debilidades; ni siquiera los asesinatos (si no los hubiera no tendríamos thriller) son corrientes. Y lo más valioso a mi entender es el tono desenfadado y divertido que ha sabido darle el autor a toda la narración, debo confesar que hubo momentos en que se me escapó una carcajada.

pero
Del argumento no os hablo porque es el propio del género: un muerto, un detective y la resolución del caso.
Solo añadir que tengo ya "en cola" Loba Negra, y estoy segura que no me defraudará.




Y justo ayer terminé de leer SUICIDIOS EJEMPLARES, de Enrique Vila-Matas, un libro de relatos cuyo nexo de unión es el suicidio en todas sus formas imaginables. No es un libro deprimente ni que invite a quitarse de en medio, ni mucho menos, tiene el tono irónico y ameno usual en este autor y que me encanta como escribe este hombre, y ya está.





Y como última recomendación, ya sabéis que tenéis todos mis libros en Amazon: novelas, thriller, viajes, relatos... Y si leéis alguno, hacédmelo saber y dejad un reseña, que siempre hace ilusión.


¡Feliz verano!


lunes, 20 de abril de 2020

Reflexiones en tiempos de pandemia: Peor es una guerra


Acabo de leer una novela preciosa: La ladrona de libros, de Markus Suzak. Narra las peripecias de una niña que es dada en adopción al inicio de la II Guerra Mundial y con su nueva familia descubre su pasión por los libros, su padre adoptivo le enseña a leer y la lectura le sirve para abstraerse de la cruda realidad que la rodea.

Pero, en realidad, no quería hablaros de la novela sino de la reflexión a la que me llevó cuando acabé de leerla.

Pensé que verse inmerso en una guerra, rodeado de muerte y a merced de las bombas, sin escapatoria posible, como ocurre actualmente en países como  Siria, Yemen, Irak y algunos más, es mucho peor que estar confinados en casa por una pandemia rodeados de comodidades, todos los alimentos que queramos a nuestra disposición, Internet para comunicarnos con los demás, entretenernos, divertirnos, y sobre todo, teniendo la certeza de que entre las cuatro paredes de nuestro hogar estamos a salvo y no nos caerá encima una bomba que nos mate, incluso podemos salir a la calle sin miedo, tomando las debidas precauciones, claro está.


Siria

Habrá quien me diga que también hay quien muere, quien sufre, quien no encuentra refugio en su hogar sino un infierno, soy consciente de todo eso, pero a lo que voy es a que la mayor parte de la población vivimos en una cárcel de oro y no tenemos derecho a quejarnos.

Es molesto este confinamiento, estar separados de las personas que queremos, no poder disfrutar del ritmo de vida al que estamos habituados, pero esto acabará pronto y ojalá hayamos aprendido algo.


Confinamiento dorado


Llevamos más de un mes encerrados y eso está haciendo mella en el ánimo de muchas personas, en particular las que están solas, posiblemente también las que no están en la mejor compañía, pero como cantamos cada tarde: RESISTIREMOS. Y seguiremos aplaudiendo a los que nos están ayudando a salir de esto, y no me refiero solo a los sanitarios sino también a los transportistas, los dependientes del supermercado y todos los trabajadores y trabajadoras que siguen al pie del cañón.


Momentos felices que pronto volverán






Salud y fuerza para todos. Y recordad: un día
más es un día menos.
Pronto volveremos a encontrarnos.

miércoles, 1 de abril de 2020

Mis rutinas de confinamiento

Todo saldrá bien. Juntos podemos

Cuando leo por ahí que hay quien se aburre en casa no lo puedo entender. A mí me sigue faltando tiempo, igual que antes. Claro que a lo mejor tengo ventaja porque mi trabajo de escritora me obliga a pasar mucho tiempo encerrada en casa sola  y ya estoy habituada.

Pero como a todo el mundo, también me gusta salir, estar con mis amigos, compartir momentos con las personas que quiero y disfrutar de la vida ahí afuera, y eso, lo confieso, lo encuentro a faltar como todos.

De cualquier manera, el ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y hasta un largo e inesperado encierro acaba teniendo su propia rutina. Os cuento la mía por si os sirve de algo.

-Me levanto más temprano de lo quisiera, teniendo en cuenta que no me espera nadie en ningún sitio.
Pero imagino que eso nos pasa un poco a todos, es la ansiedad, el inusual momento que estamos viviendo.

-Mi gata Lluna y yo desayunamos con tranquilidad, miro whatsapps, echo un vistazo rápido a las redes, recojo un poco la casa y llega el momento de hacer ejercicio.

Acabaremos con él
-Algunos días me hago cuatro kilómetros de pasillo arriba y abajo mientras escucho audios de inglés (así mato dos pájaros de un tiro); otros días hago Body Balace con un video de youtube, después duchita y dos veces por semana bajo la basura y hago la compra. El resto de los días me dedico a navegar por Internet, charlar con amigos y promocionar mis libros (perdón por la paliza).

-Llega la hora de comer: me preparo algo, como, veo las noticias (que me deprimen bastante, pero hay que estar informado), después una siesta cortita, me tomo un café y me pongo a escribir, ¡sí! ¡he conseguido volver a escribir!

-A las 20h un vecino alerta al barrio con el Resistiré a toda pastilla. Es la hora de salir el balcón a aplaudir a los que nos están cuidando y siguen trabajando para que no nos falte de nada y llevemos el encierro lo mejor posible. Los aplausos arrecian cuando pasa algún chaval de "Glovo" en bici con su mochila a la espalda para llevarle algo a alguien. Desde aquí un gran GRACIAS a todos los que velan por nosotros.

Te extraño...
-Después de los aplausos tengo una cita con mi pareja por videollamada y nos tomamos una copa "juntos" mientras charlamos un ratito de nuestras cosas y de todo lo que vamos a hacer cuando esto acabe.

-Me hago unos cuantos pasillos más, pongo las noticias, ceno, veo alguna peli o me voy a la cama y leo un rato hasta que me vence el sueño. ¡Ah! Creíais que no leía, ¿eh? Pues sí, pero solo por la noche en la cama, durante el día no tengo tiempo.

Y esta es ahora mi vida cotidiana. Solo me faltan abrazos y besos, el contacto físico con la gente que quiero, por lo demás, todo bien.

Volver a navegar con mi hijo


Desde mi faceta de psicóloga os recomiendo que
planifiquéis vuestro día, que os levantéis de la cama con una idea clara de lo que vais a hacer. Yo los primeros días anotaba mis actividades en la agenda, ahora ya no porque ya he cogido el ritmo.

Ánimo a todos. Saldremos de esta fortalecidos. Todo saldrá bien.

Y, sobre todo: QUÉDATE EN CASA.


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