viernes, 8 de enero de 2021

El peor año de nuestra vida

Cada vez que finaliza un año a muchos nos gusta hacer balance de lo que ha sido. Este año parece que no tenemos muchas ganas, es lógico, 2020 será siempre un año de infausto recuerdo. Esperemos que el 2021 que recibimos con tanta ansía no nos decepcione y todo vaya mejorando. No ha empezado bien, y eso es normal, cambiar de calendario no opera el milagro, si fuera así, el negro 2020 habría sido el año más corto de la Historia, con gusto le habríamos dado carpetazo en el mes de marzo.

Parece que cada generación tiene una catástrofe reservada para dejar impresa su huella en la historia del Mundo. A nosotros nos ha tocado el Covid19, pero si lo pensamos bien, peor fue la época de nuestros padres y abuelos, con una Guerra Civil y la Gripe Española. El Corona Virus nos ha pillado en plena era de Internet, con avances médicos que han podido paliar sus efectos y que lograrán vencerlo, confiemos, que a corto plazo. No hemos tenido que correr a refugios al sonar las alarmas sin saber si volveríamos a casa, todo lo contrario, solo con refugiarnos en nuestro hogar, rodeados de comodidades, estamos a salvo.

Sé que no es igual para todo el mundo, que muchas personas han fallecido, que muchas familias tienen que lamentar la pérdida de alguno de los suyos, que otros han perdido sus trabajos y sufren las consecuencias económicas, que vivimos una crisis terrible de la que no será fácil salir. Pero quiero aferrarme a la parte positiva de todo esto, que aunque no lo creáis, también la tiene.

Hemos aprendido una lección: no somos invencibles, no somos todopoderosos, tenemos que vivir el momento porque nunca sabemos lo que puede ocurrir. Han cambiado nuestros valores: hemos entendido que son más importantes las personas que las cosas, los sentimientos que las posesiones; el valor de un abrazo, de un beso, la compañía de un ser querido. Hemos aprendido a estar solos, tal vez nos hemos encontrado con nosotros mismos y hemos reflexionado, y probablemente, nunca volvamos a ser los mismos de antes. Ojalá sea así.

Mi balance, al final, es positivo; tal vez, incluso más positivo que otros años. La desgracia no me ha tocado de cerca, he tenido momentos felices y los he disfrutado en los breves espacios de tiempo en que me ha estado permitido hacerlo; he sufrido como todos la soledad, el aislamiento, sobre todo en el último trimestre que por cuestiones personales me he sentido al borde del abismo, pero he sacado un gran aprendizaje de todo ello y he salido fortalecida y más sabia. 

¡Incluso he publicado una nueva novela!

En esta ocasión, suena superfluo desearos feliz año nuevo sin más. Os deseo fortaleza, salud y buen ánimo para afrontar lo que nos quede y fe en que saldremos adelante y recuperaremos nuestras vidas, por lo menos, tal como eran.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Pandemia y lectura

Estaremos todos de acuerdo en que el 2020 ha sido un año nefasto que pasará a la historia de la  humanidad y permanecerá grabado en nuestra memoria para siempre. Muchos han sido los que han perdido a seres queridos, todos hemos vivido en la incertidumbre y el temor y no saldremos de esta experiencia siendo los mismos. Ojalá sea así y hayamos aprendido algo.

Pero todo en la vida tiene diferentes lecturas según la actitud que tomemos ante hechos que no está en nuestra mano cambiar. Negar la realidad, enfadarnos, entristecernos, no cambiará las cosas, pero sí nos creará un mayor malestar y sufrimiento que si lo aceptamos y tratamos de adaptarnos.

Y la mejor forma de adaptarnos es ver la parte positiva de las circunstancias en las que nos ha tocado vivir y lo que hemos aprendido: a convivir con lo inesperado, a estar solos, a reflexionar sobre nosotros mismos y el tipo de vida que llevamos, a ocupar nuestro tiempo de una manera distinta, tal vez leyendo (je, je... ahí quería yo llegar). 

Para los lectores habituales ha supuesto tener más tiempo para disfrutar de la lectura, y para los que han
llegado a ella aunque solo sea por aburrimiento, descubrir todo un mundo de posibilidades, desde el mero entretenimiento a la oportunidad de evadirse de la dura realidad que nos rodea y sumergirse en aventuras fantásticas, viajar a lugares exóticos, aprender, reír, llorar, emocionarse, poner palabras a los propios sentimientos y meterse en la piel de los personajes para vivir con ellos sus aventuras y desventuras.

Todo eso encierra entre sus páginas algo tan cotidiano y sencillo como un libro. Espero que hayamos ganado muchos lectores y que no pierdan el hábito de la lectura cuando todo esto pase.

En este mismo blog encontraréis reseñas y sugerencias de lectura y, por supuesto, también mis libros que podéis consultar en este enlace.


domingo, 20 de septiembre de 2020

EL AMOR NO ESTÁ DE MODA, mi nueva novela


Siempre supone una gran alegría sacar a la luz una nueva obra, un trabajo que has realizado a lo largo de más de un año en la soledad y el silencio para dar forma a personajes y situaciones y construir una historia que llegue al corazón de los lectores o cuando menos, les entretenga. 

Cuando escribo lo hago para mí, para mi disfrute personal, por eso no puedo escribir lo que es "más vendible", el best seller que me hará rica y famosa (aunque si conociera la fórmula quizá lo haría, ¡ja ja ja!). No, en serio. Escribo lo que me nace, lo que necesito escribir en ese momento, lo que me ayuda a crecer como persona, a aprender, lo que me entretiene, me divierte, me emociona. Y quiero creer que soy capaz de transmitir esas sensaciones a mis lectores a través de mis libros, y me consta que en ocasiones es así porque ellos mismos me lo hace saber, lo que agradezco enormemente porque las reseñas, los comentarios son un gran estímulo para seguir adelante y una fuente aprendizaje.

En esta ocasión os traigo una novela romántica, no la típica fórmula "chico-chica se conocen se enamoran, se distancian, se reencuentran y happy end", sino una novela romántica adulta con situaciones reales, conflictos actuales y personajes de carne y hueso.

Os dejo la sinopsis para que os hagáis una idea más clara:

Los amores entre alumna y maestro son algo tan antiguo como la propia Historia de la Educación. Sin embargo, que una joven universitaria se enamore del profesor más carismático de la Facultad, veinte años mayor que ella, y que esa historia de amor llegue a buen puerto parece bastante improbable; pero Natalia no es una chica como las demás, es fuerte y luchadora y no se rinde fácilmente. Tras afrontar múltiples obstáculos tanto familiares como sociales logrará conquistar al hombre de sus sueños y vivir junto a él una existencia plenamente dichosa.
El destino, no obstante, no es siempre complaciente, y un buen día, sin previo aviso, el mundo creado por Natalia y Arturo se derrumba a su alrededor dejándola desolada. De pronto nada tiene sentido, todavía es muy joven, pero siente que todo ha terminado para ella.
No podría estar más equivocada. Sin que Natalia se lo proponga su vida dará un giro impensable que le permitirá resurgir de sus cenizas y reinventarse a sí misma. ¿Será capaz de aprovechar esta nueva oportunidad?
Una historia de amor como las de antes, una novela amable para tiempos difíciles.


Por el momento solo está disponible el ebook en Amazon: El amor no está de moda y muy pronto estará 

también el libro impreso para los amantes incondicionales del papel. Ya avisaré cuando esté listo.


Y sin más que añadir, solo desear que acojáis esta nueva novela con cariño y que la disfrutéis. Como anécdota señalar que es mi libro número 10. Una cifra redonda que me hubiese gustado celebrar por todo lo alto si no fuera por la situación en la que nos encontramos...

Sed felices y no dejéis nunca de leer.

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Carta de despedida a Lluna


Querida Lluna,

hace poco más de una semana que tuvimos que despedirnos de ti para siempre y todavía espero que salgas a recibirme con tus maullidos cuando llego a casa, que exijas tu desayuno con vehemencia por las mañanas y que te acurruques junto a mí en cuanto ves que me siento con el ordenador y sabes que voy a quedarme quieta un rato y puedes dormir tranquila.

Cuando llegaste a casa, hace 14 años, eras una bolita negra que se quedaba dormida en la palma de la mano de mi hijo, pero ya mostrabas tu carácter; lo pude comprobar la primera noche que pasaste en casa: te preparé una caja de cartón con una manta para que durmieras al lado de mi cama, y tú escalabas por la colcha con tus uñas una y otra vez para acomodarte junto a mi cara, como has hecho siempre; yo te devolvía a la caja porque tenía miedo de aplastarte mientras dormía, pero al final tuve que ceder.


Al pobre Tito, que era ya un abuelete, lo tenías frito mordisqueándole la cola y las orejas y subiéndote encima de él que aguantaba, estoico, obligándole a jugar (o utilizándolo como juguete), pero en el fondo creo que le alegraste la vejez.

En cambio no fuiste tan simpática cuando llegó Jimmy. Para entonces Tito ya no estaba y tu eras la reina de la casa, y se lo dejaste bien claro al novato en cuanto lo viste aparecer en el salón, con un tremendo bufido y el lomo bien arqueado para impresionarle, puesto que él ya era más grande que tú. Sin embargo captó el mensaje y reculó, asustado. Pero el buenazo de Jimmy era perseverante y no cesó en sus intentos de acercarse a ti; en un par de días

pudo acomodarse en la otra punta del sofá mientras tú lo vigilabas, recelosa; a la semana estabais el uno sobre el otro y os hicisteis inseparables, y vivisteis felices por seis años, hasta que una enfermedad de corazón te arrebató a tu compañero. Recuerdo que lo buscaste por todas partes durante varios días, y te volviste más mimosa, como si quisieras que yo compensara el amor y la atención que él te daba.

Ahora eres tú quien se ha ido y me ha dejado sola. La casa parece mucho más grande sin ti, ¡y mira que eras pequeñaja! Cualquier ruido, cualquier crujido del parqué me hace pensar que vienes por el pasillo.


Fue muy duro tomar la decisión de dejarte partir, llevabas tiempo enferma y yo me sentía egoísta por  querer mantenerte a mi lado, pero tampoco me creía con el derecho de decidir sobre tu vida. Te preguntaba a ti qué querías que hiciera, pero claro, tú no podías responderme. Un día por fin llegué a la conclusión de que no tenía sentido que siguieras sufriendo, aunque no lo demostrabas, los gatos sois así; lo tuyo no tenía solución, solo podías ir a peor y no tenías porqué aguantar hasta el final.



Entonces me diste la respuesta. El día de tu despedida habías empeorado de repente, no comiste, te costaba respirar, apenas eras capaz de moverte, solo para acurrucarte a mi lado y alejarte otra vez porque te sentías incómoda, inquieta. Era como si lo supieras y te hubieses rendido, como si me dieras tu consentimiento, y eso me tranquilizó, me hizo comprender que hacía lo correcto.

Ahora descansas en paz, te habrás reencontrado con Jimmy y con Tito en el Cielo de los Gatos y correteareis felices los tres juntos.


Gracias por haberme elegido como tu mamá humana y por todo el cariño y compañía que me has dado durante estos años. No te olvidaré, no os olvidaremos a ninguno de los tres, siempre estaréis en nuestro corazón.




martes, 30 de junio de 2020

Lecturas para un verano inusual




Ahora que llega el calor y seguimos viviendo "a medias" es buen momento para recomendaros algunas libros que he leído en los últimos meses, con los que amenizaros el verano. Nada mejor para los calores veraniegos que tumbarse a la sombra con un refresco y la compañía de un buen libro, así que aquí os dejo algunas sugerencias.

Una novela que he disfrutado mucho ha sido EL PINTOR DE ALMAS, de Ildefonso Falcones, que para mí tiene un valor añadido al estar situada en la Barcelona de principios del siglo XX y centrarse en el modernismo catalán, así como en los conflictos sociales y políticos de la época.
El argumento de la novela gira en torno a una historia de amor con encuentros y desencuentros a lo largo de los años cuyos protagonistas son muy auténticos y despiertan la empatía del lector. Otro detalle interesante es el carácter fuerte y luchador de todas las mujeres que aparecen en la historia.




Ya he comentado en alguna ocasión que no soy muy de thriller (aunque incluso haya escrito alguno), REINA ROJA, de Juan Gómez-Jurado me ha encantado. No es un thriller al uso, la inevitable pareja de investigadores rompen todos los cánones del estereotipo habitual, son humanos, se equivocan, tienen debilidades; ni siquiera los asesinatos (si no los hubiera no tendríamos thriller) son corrientes. Y lo más valioso a mi entender es el tono desenfadado y divertido que ha sabido darle el autor a toda la narración, debo confesar que hubo momentos en que se me escapó una carcajada.

pero
Del argumento no os hablo porque es el propio del género: un muerto, un detective y la resolución del caso.
Solo añadir que tengo ya "en cola" Loba Negra, y estoy segura que no me defraudará.




Y justo ayer terminé de leer SUICIDIOS EJEMPLARES, de Enrique Vila-Matas, un libro de relatos cuyo nexo de unión es el suicidio en todas sus formas imaginables. No es un libro deprimente ni que invite a quitarse de en medio, ni mucho menos, tiene el tono irónico y ameno usual en este autor y que me encanta como escribe este hombre, y ya está.





Y como última recomendación, ya sabéis que tenéis todos mis libros en Amazon: novelas, thriller, viajes, relatos... Y si leéis alguno, hacédmelo saber y dejad un reseña, que siempre hace ilusión.


¡Feliz verano!


lunes, 20 de abril de 2020

Reflexiones en tiempos de pandemia: Peor es una guerra


Acabo de leer una novela preciosa: La ladrona de libros, de Markus Suzak. Narra las peripecias de una niña que es dada en adopción al inicio de la II Guerra Mundial y con su nueva familia descubre su pasión por los libros, su padre adoptivo le enseña a leer y la lectura le sirve para abstraerse de la cruda realidad que la rodea.

Pero, en realidad, no quería hablaros de la novela sino de la reflexión a la que me llevó cuando acabé de leerla.

Pensé que verse inmerso en una guerra, rodeado de muerte y a merced de las bombas, sin escapatoria posible, como ocurre actualmente en países como  Siria, Yemen, Irak y algunos más, es mucho peor que estar confinados en casa por una pandemia rodeados de comodidades, todos los alimentos que queramos a nuestra disposición, Internet para comunicarnos con los demás, entretenernos, divertirnos, y sobre todo, teniendo la certeza de que entre las cuatro paredes de nuestro hogar estamos a salvo y no nos caerá encima una bomba que nos mate, incluso podemos salir a la calle sin miedo, tomando las debidas precauciones, claro está.


Siria

Habrá quien me diga que también hay quien muere, quien sufre, quien no encuentra refugio en su hogar sino un infierno, soy consciente de todo eso, pero a lo que voy es a que la mayor parte de la población vivimos en una cárcel de oro y no tenemos derecho a quejarnos.

Es molesto este confinamiento, estar separados de las personas que queremos, no poder disfrutar del ritmo de vida al que estamos habituados, pero esto acabará pronto y ojalá hayamos aprendido algo.


Confinamiento dorado


Llevamos más de un mes encerrados y eso está haciendo mella en el ánimo de muchas personas, en particular las que están solas, posiblemente también las que no están en la mejor compañía, pero como cantamos cada tarde: RESISTIREMOS. Y seguiremos aplaudiendo a los que nos están ayudando a salir de esto, y no me refiero solo a los sanitarios sino también a los transportistas, los dependientes del supermercado y todos los trabajadores y trabajadoras que siguen al pie del cañón.


Momentos felices que pronto volverán






Salud y fuerza para todos. Y recordad: un día
más es un día menos.
Pronto volveremos a encontrarnos.

miércoles, 1 de abril de 2020

Mis rutinas de confinamiento

Todo saldrá bien. Juntos podemos

Cuando leo por ahí que hay quien se aburre en casa no lo puedo entender. A mí me sigue faltando tiempo, igual que antes. Claro que a lo mejor tengo ventaja porque mi trabajo de escritora me obliga a pasar mucho tiempo encerrada en casa sola  y ya estoy habituada.

Pero como a todo el mundo, también me gusta salir, estar con mis amigos, compartir momentos con las personas que quiero y disfrutar de la vida ahí afuera, y eso, lo confieso, lo encuentro a faltar como todos.

De cualquier manera, el ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y hasta un largo e inesperado encierro acaba teniendo su propia rutina. Os cuento la mía por si os sirve de algo.

-Me levanto más temprano de lo quisiera, teniendo en cuenta que no me espera nadie en ningún sitio.
Pero imagino que eso nos pasa un poco a todos, es la ansiedad, el inusual momento que estamos viviendo.

-Mi gata Lluna y yo desayunamos con tranquilidad, miro whatsapps, echo un vistazo rápido a las redes, recojo un poco la casa y llega el momento de hacer ejercicio.

Acabaremos con él
-Algunos días me hago cuatro kilómetros de pasillo arriba y abajo mientras escucho audios de inglés (así mato dos pájaros de un tiro); otros días hago Body Balace con un video de youtube, después duchita y dos veces por semana bajo la basura y hago la compra. El resto de los días me dedico a navegar por Internet, charlar con amigos y promocionar mis libros (perdón por la paliza).

-Llega la hora de comer: me preparo algo, como, veo las noticias (que me deprimen bastante, pero hay que estar informado), después una siesta cortita, me tomo un café y me pongo a escribir, ¡sí! ¡he conseguido volver a escribir!

-A las 20h un vecino alerta al barrio con el Resistiré a toda pastilla. Es la hora de salir el balcón a aplaudir a los que nos están cuidando y siguen trabajando para que no nos falte de nada y llevemos el encierro lo mejor posible. Los aplausos arrecian cuando pasa algún chaval de "Glovo" en bici con su mochila a la espalda para llevarle algo a alguien. Desde aquí un gran GRACIAS a todos los que velan por nosotros.

Te extraño...
-Después de los aplausos tengo una cita con mi pareja por videollamada y nos tomamos una copa "juntos" mientras charlamos un ratito de nuestras cosas y de todo lo que vamos a hacer cuando esto acabe.

-Me hago unos cuantos pasillos más, pongo las noticias, ceno, veo alguna peli o me voy a la cama y leo un rato hasta que me vence el sueño. ¡Ah! Creíais que no leía, ¿eh? Pues sí, pero solo por la noche en la cama, durante el día no tengo tiempo.

Y esta es ahora mi vida cotidiana. Solo me faltan abrazos y besos, el contacto físico con la gente que quiero, por lo demás, todo bien.

Volver a navegar con mi hijo


Desde mi faceta de psicóloga os recomiendo que
planifiquéis vuestro día, que os levantéis de la cama con una idea clara de lo que vais a hacer. Yo los primeros días anotaba mis actividades en la agenda, ahora ya no porque ya he cogido el ritmo.

Ánimo a todos. Saldremos de esta fortalecidos. Todo saldrá bien.

Y, sobre todo: QUÉDATE EN CASA.


sábado, 21 de marzo de 2020

Lecturas para una cuarentena



Hoy os quiero recomendar algunos libros para hacer más llevadero este confinamiento en el que nos encontramos todos, como si viviéramos inmersos en una novela de Ciencia Ficción. 


Confieso que me da rabia no haberla escrito yo :) Hubiera sido el best seller de mi vida. Pero no, la ha escrito la propia vida que, como de costumbre, supera a la ficción.


Pero vamos a lo nuestro. Os voy a comentar algunos de los libros que he leído últimamente y que me han gustado:


Empezamos por el que estoy releyendo ahora: Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, que viene muy a cuento de la situación que estamos viviendo. Una ceguera blanca se expande de manera fulminante. Internados, en cuarentena o perdidos por la ciudad los ciegos deben enfrentarse a lo más primitivo de la especie humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, teje una aterradora parábola acerca del ser humano, que encierra lo más sublime y miserable de nosotros mismos.



Largo pétalo de mar, de Isabel Allende, os permitirá escapar del encierro y navegar en el Winnieg hasta Chile, huyendo de la guerra civil española. Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.





La mujer fuera del cuadro, de Nieves García Bautista. Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.







Sé lo que estás pensando, de John Verdon. Un hombre 
recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. Un thriller psicológico que te mantiene en suspenso hasta el final.



Además, para colaborar de alguna manera en vuestro entretenimiento en esta peculiar situación que vivimos, os ofrezco mi libro de relatos Gatos por los tejados, completamente gratis hasta el 25 de marzo. Lo podéis descargar en Amazon, y os recomiendo presar especial atención a un relato titulado Año 2218: Un día cualquiera, que escribí en el 2007 y que parece premonitorio de lo que está ocurriendo. Hasta a mí me pone los pelos de punta. 

Y, por descontado, en Amazon también encontraréis el resto de mis libros.


Al menos por lectura no quedará. Cuidaos, quedaos en casa leyendo y esperemos que pronto podamos volver a la normalidad.


¡Todo saldrá bien!



jueves, 30 de enero de 2020

Escribir como terapia

¿Quién no ha escrito un diario en algún momento de su vida? ¿O tal vez un poema? Es algo instintivo, una necesidad de expresarse, de comprenderse a uno mismo. No hace falta ser escritor para coger un cuaderno y un bolígrafo y plasmar sobre la hoja en blanco nuestros pensamientos y sentimientos desterrando el temor de ser juzgados, nadie va a leer lo que escribimos, incluso podemos romper el escrito una vez haya cumplido su función terapéutica. Aunque también es posible que queramos guardarlo y releerlo pasado un tiempo. Eso nos puede ayudar a comprobar si hemos evolucionado, si hemos resuelto un problema o si vamos en buena dirección.

Los pensamientos se agolpan en nuestra mente, se pisan, se enredan, nunca se detienen. Ponerlos sobre el papel nos obliga a ordenarlos y ese simple acto nos ayuda a clarificarlos, a darnos cuenta de lo que nos ocurre. A veces, incluso encontramos la solución a un problema que se manifiesta claramente en ese dejarnos fluir. Y, cuando menos, el mero hecho de escribir, de sacar de nuestro interior lo que nos atormenta, lo que nos preocupa, nos sirve de desahogo, nos ayuda a aligerar esa carga, a lo mejor incluso a desprendernos de ella.

Al atrapar ese pensamiento volátil y plasmarlo en el papel le damos una entidad física, deja de  ser
algo abstracto y podemos trabajar con ello,  ser conscientes de lo que nos ocurre y buscar la mejor solución.

Decía Vargas Llosa que escribía para liberar sus demonios internos; muchos empezamos a escribir por eso, o porque no nos gusta la realidad que nos rodea. Dicen que los escritores somos algo neuróticos  y por eso nos dedicamos a crear otros mundos, a inventar historias en las que damos salida a nuestros "fantasmas" personales. En una novela podemos decir, por boca de un personaje, aquello que no nos atrevimos a decir nunca, podemos incluso matar sin consecuencias ni derramar  una gota de sangre, podemos hacer realidad nuestros sueños más improbables.

Cualquiera puede hacer lo mismo sin necesidad de ser escritor y obtener los mismos beneficios.

Escribid y os sentiréis mejor. Además, es una terapia muy económica.

viernes, 3 de enero de 2020

2020. Suma y sigue

El mar, serenidad y calma


Hasta ahora no he tenido mucho tiempo de pararme a reflexionar sobre cómo ha sido mi 2019 y lo que espero del 2020.


Como decía un amigo, por más que cambiemos de año, de década y que el número sea bonito (2020), no deja de tratarse de un "suma y sigue". Los años no son buenos ni malos, solo son formas de acotar, de organizar nuestro tiempo y tener una cierta noción de su devenir, que puede coincidir con etapas mejores o peores de nuestra existencia.


Perito Moreno (Argentina)




Sin embargo, también creo que el inicio y el final de cada año marcan un punto de inflexión y nos invitan a detenernos y reflexionar sobre nuestra vida, sobre cómo la estamos llevando, si debemos cambiar algo o vamos por el buen camino (balance), sobre cómo planificar nuestros pasos hacia la meta a la que deseamos llegar (los propósitos). No hay nada de mágico en un año u otro. Al final lo único que cuenta es lo que hacemos y sus consecuencias, sin dejar de lado circunstancias ajenas a nuestra voluntad, claro está, pero lo que importa es la manera en que las afrontamos.

Nuevo libro publicado





En general tengo la sensación de que mi 2019 no ha estado mal. Lo empecé viajando (Italia), lo he terminado viajando (Francia) y por medio he conseguido realizar uno de mis viajes más largamente soñados: Argentina. 
He publicado dos libros: uno colectivo, Siete, y otro de viajes, precisamente: Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas. Mis dos grandes pasiones se han visto satisfechas.


En el terreno personal ha habido alguna persona que ha salido de mi vida, probablemente porque no me aportaba nada (ni yo a ella), y ha habido quien ha entrado y espero que se quede mucho tiempo, pero eso ya se verá.

Presentación de 7Siete





Anímicamente me siento bien, tranquila, razonablemente feliz.


Por eso no hay propósitos nuevos ni tengo nada que pedirle al bonito 2020 (ya voy al gimnasio, no fumo, como sano, escribo, viajo... :) ). 


Tengo una novela terminada que se publicará este año, proyectos de viajes y ganas de seguir disfrutando de la vida. ¿Qué más puedo pedir? Solo quiero más de lo mismo. 


En Albí (Midi-Francés)





Mis mejores deseos para todos los que se pasan por aquí.
¡Feliz 2020!








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