miércoles, 12 de enero de 2022

Reflexiones sobre el 2021: Un año de aprendizaje y recuperación


Después del nefasto 2020 que nos sorprendió a todos con una pandemia que no se le habría ocurrido ni al mejor escritor de Ciencia Ficción, esperábamos el 2021 con ilusión, con esperanzas renovadas, como si por arte de mágia el cambio de año pudiera borrarlo todo y el 1 de enero nuestra vida pudiera volver a ser la misma de antes de semejante descalabro. 

Pero no, el tiempo del calendario no es más que una convención artificial creada por el Hombre para organizar nuestra vida de alguna manera. El tiempo, en realidad, es un continuum que puede ir cambiando las circunstancias de nuestra existencia progresivamente, pero no por el simple paso de hoja en un calendario.

Y el 2021 ha sido eso: una continuación del 2020. Quizá más tranquilo, una vez superado el shock
inicial; nos hemos acostumbrado a convivir con la pandemia, hemos tomado medidas, las seguimos tomando, y aprendemos a vivir con un nuevo virus que tal vez se quede para siempre. No hay una "Nueva Normalidad" que esperar, la normalidad ya está aquí, es la que vivimos ahora, y tenemos que adaptarnos a ella.

Creo que todos hemos aprendido algo y lo hemos asimilado, hemos aprendido sobre la vida, sobre las personas, sobre nosotros mismos, sobre lo vulnerables que somos; hemos aprendido que hay que vivir hoy porque mañana no sabemos lo que puede pasar.

Para mí, por lo menos ha sido así. El 2020 fue el peor año de mi vida a nivel personal, empeorado por las circunstancias que vivíamos todos; el 2021 no empezó mejor,obviamente Pero me centré en trabajar en mí, en buscar más en mi interior que en el exterior; reflexioné mucho (antes tenía la sensación de que no me quedaba tiempo ni para pensar), encontré el camino de la espiritualidad (no de la religión), me reconcilié conmigo misma y poco a poco me fui levantando y abriéndome de nuevo a la vida.


A día de hoy me siento bien, en paz. Y es que cuando tú cambias todo cambia.

Por eso pienso que este año, como el anterior,  no han sido los peores de mi vida, quizás han sido los mejores, porque me han "obligado" a enfrentarme conmigo misma, a contarme muchas verdades, a aceptar la realidad y cambiar mi actitud ante ella. Y eso me ha hecho más fuerte y más sabia.

Ojalá para los que me leéis, lo peor también se haya convertido en lo mejor.

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