sábado, 2 de abril de 2016

Piratear es robar, así de simple

Oigo en las noticias que el 80% de los contenidos culturales de Internet son pirateados, o sea, que son robados a personas que trabajan con la legítima pretensión, como todo hijo de vecino, de ganarse la vida con el sudor de su frente.

¿Qué les parecería a esos ladrones, que probablemente también trabajan y cobran una nómina, que alguien les asaltara a las  puertas del banco y se apoderara sin más de los beneficios obtenidos con su esfuerzo?
¿Y si fuésemos a un restaurante y después de comer abandonásemos el local sin pagar la cuenta? ¿O pretendiéramos entrar al cine o al teatro sin pasar por taquilla?

No solo nos parecería mal sino también absurdo ¿verdad?. Todos sabemos que el trabajo y los servicios deben pagarse, que tienen un coste y que hay personas que viven de ello honradamente.

Los piratas justifican sus acciones aduciendo, entre otras razones, que:
1- Ya pagan la conexión a Internet (?), yo también la pago.
2- Piratear es fácil. (Igual de fácil que clicar en una página de pago).
3- El precio de los productos es caro. (¿Pagar 3€ por un libro es caro? ¿Cuánto cuesta una cerveza?)

Y hay infinidad de justificaciones más, a cual menos convincente, que se podrían rebatir una por una.

Lo cierto es que piratear no está mal visto, al contrario, eres listo si no pagas por lo que quieres y si lo haces eres tonto. Arrancarle el bolso en la calle a una anciana o robarle la cartera a un transeúnte ya está más feo, ¿no? Pues es lo mismo, tanto lo uno como lo otro es robar, así de simple.

Las páginas piratas roban el trabajo de otros y se lucran de él sin que el autor obtenga ningún beneficio y además pierde la oportunidad de obtenerlo con ventas legales.

Recibo a diario avisos de Google que me informan de páginas en las que se ofrecen mis libros gratis. Yo no he decidido regalar mi trabajo, no tienen mi permiso, me están robando. Y el usuario que se descarga esos libros gratis es cómplice de ese acto delictivo y un ladrón a su vez.
Soy una trabajadora como cualquier otra y tengo facturas que pagar. ¿No tengo derecho a vivir de mi trabajo como todo el mundo?

Sé que esta entrada puede ser polémica y  puedo crearme enemigos. Bueno, no me importa mucho si los lectores piratas dejan de leer mis libros; me importan mucho más los que valoran mi trabajo y mi esfuerzo y me lo demuestran pagando un precio justo para que pueda seguir escribiendo.

Lo único que pretendo es que reflexionemos un poco al respecto y esperemos que tome medidas quien deba de hacerlo para proteger la Cultura y a sus creadores.


LinkWithin

Related Posts with Thumbnails