sábado, 12 de mayo de 2012

El cuento infantil

El cuento infantil tiene un origen muy antiguo,  hunde sus raíces en la tradición popular y se transmitía de forma oral. No estaba pensado para niños sino para adultos, y tenía una intencionalidad moralista, como es el caso de las fábulas (Esopo, La Fontaine).
Fue  la sencillez y simplicidad de los relatos, enriquecida por la imaginación de los autores, lo que con el tiempo los orientó hacia el público infantil. De ahí que muchos de los cuentos clásicos resulten crueles e incluso provoquen temor en los niños, como los de Perreault (Cenicienta, Caperucita),  Los hermanos Grimm (Blancanieves o Hansel y Gretel) o Andersen (El patito feo o La Sirenita).
La vieja fórmula del "erase una vez, en un pais muy lejano..." no era una simple moda sino que tenía la clara intención de evocar, de despertar la imaginación y trasladarnos a mundos fantásticos.
Para ilustrar el tema elegimos  cuentos de Oscar Wilde, como El gigante egoísta o El famoso cohete.
Las características del cuento infantil serían, básicamente, la sencillez del lenguaje, mucha acción y pocas descripciones, una narración simple y lineal, frases cortas y un final feliz.
Los personajes suelen ser planos, muy diferenciados unos de otros y con "malos" histriónicos. Pueden ser humanos, animales, objetos o seres fantásticos.
Y los temas tantos y tan variados como los dirigidos al público adulto teniendo en cuenta la edad de los niños a los que va dirigido.
A diferencia de los antiguos, los cuentos actuales están escritos expresamente para los niños y pensados para cada franja de edad y tienen una marcada intención didáctica. Enseñar de forma amena y divertida sería la consigna.

¡Feliz semana!

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