lunes, 1 de junio de 2009

Al sur de la frontera, al oeste del sol (Haruki Murakami)


Últimamente oía hablar mucho de Murakami. Al parecer, un escritor de culto en Japón que atravesó fronteras y llegó hasta nuestros lares con gran éxito.
Tras leer una entrevista en "Qué leer" (y valga la redundancia) y una reseña en "Literata", decidí buscar algún libro suyo.
En la biblioteca encontré Al sur de la frontera, al oeste del sol. El título prometía. Las primeras páginas de la novela, también: una narrativa sencilla, sembrada, no obstante, de hermosas imágenes y un tono melancólico y poético que me convencieron.
Sin embargo, mi entusiasmo empezó a decaer según avanzaba la historia que, en realidad, no avanzaba; y su gris protagonista, dedicado a la autoreflexión, básicamente en lo relativo a sus amores y una cierta fijación por las mujeres cojas, empezaba a resultar cansino.
Hajime, el narrador, se autocomplace contándonos su vida (nada interesante por cierto) desde su infancia y su obsesión por una compañera de colegio que desaparece y reaparece cuando es un hombre adulto, exitoso empresario, casado y padre de dos niñas.
El tema, como veis, no es nada del otro mundo pero puede dar de sí. El machismo que desprende el protagonista lo asumo (aunque me irrita) teniendo en cuenta que nos situamos en una cultura oriental. A cambio espero cierto exotismo, conocer las costumbres del país, sumergirme en su mundo...Pero no, porque Hajime se pasa las 268 páginas del libro contemplándose el ombligo.
La novela deja una sensación de estar incompleta, los personajes están poco definidos, te preguntas por qué actúan como lo hacen, qué fue de ellos antes y que ha sido de ellos al final. A lo largo de la narración se abren interrogantes que no se llegan a cerrar nunca y te sientes un poco estafad@.
Seguramente me he equivocado de lectura para iniciarme con Marukami, creo que Tokio Blues es mucho mejor y pienso leerla más adelante.
Si alguien ha leido ésta última o la que es objeto de ésta entrada, me gustaría que nos diera su opinión.
La mía, como de costumbre, es personal y subjetiva y no trata de sentar cátedra ni ser una crítica literaria seria. Así que pese a mi opinión, actuad en conciencia, jejeje.

Feliz semana. Aquí hoy es festivo, por lo que será algo más cortita.

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