jueves, 7 de mayo de 2009

Una promesa, un libro y un cotilleo

Os prometo que por un tiempo voy a dejar de daros la paliza con mi novela, porque lo que toca ahora es trabajar en ella, y no quiero que la aburráis antes de verla publicada, jeje... pero os agradezco mucho a tod@s vuestro apoyo y vuestra confianza en mis posibilidades.

Acabo de terminar la celebérrima "Los hombres que no amaban a las mujeres". Vaya por delante que el género negro nunca me ha interesado demasiado, pero la curiosidad me puede cuando se habla tanto de algo, y quiero comprobar por mi misma el porqué.
No voy a comentar el argumento porque a estas alturas creo que es de sobra conocido, pero no acabo de entender la razón de tanto barullo (y supongo que los editores tampoco, si supieran por qué triunfa una novela todos serían millonarios), lo cierto es que las doscientas primeras páginas se me han hecho pesadísimas, y una vez resuelta la trama principal (la misteriosa desaparición de Harriet), hay también, en mi opinión, unas cuantas páginas de más. El personaje más interesante y ameno es el de Lisbeth Salander; ella es la que me ha hecho llegar hasta el final porque sus apariciones son como un soplo de aire fresco. Pero digamos que es una de aquellas novelas con "efecto retroactivo", es decir, que al tiempo de haberla leído deja un buen sabor de boca.

Obviamente, mi opinión (como todas las que doy sobre libros), es personal y subjetiva, por lo que me gustaría que aportarais las vuestras, como en una especie de club de lectura.

Lo más triste de todo esto es que su autor, Stieg Larsson, no haya podido disfrutar de su éxito. Espero que eso no nos ocurra a ningun@ de nosotr@s...

Y ya que estamos en primavera vamos a permitirnos un toque de "frivolité" con un pequeño cotilleo:
Hace un par de días vi en televisión a Espido Freire y no la reconocí. ¿Habéis visto su cambio de look? Aquella Madonna virginal de larga melena y mirada lánguida se ha convertido de la noche a la mañana en una mujer de rompe y rasga de cabello corto y rubio que le imprime madurez y carácter. O al menos, así me lo parece a mi.
Como muestra, un botón:


Mañana no creo que pueda asomarme por aquí. Ya sabéis que por la tarde es la presentación de "Dejad que os cuente algo". Así que el sábado os cuento como ha ido.

Sed felices.

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