martes, 24 de noviembre de 2009

Taller de literatura (VII)


La construcción de los personajes fue el tema de ayer en el curso, ejemplificado, como es habitual, con fragmentos de relatos de grandes maestros, en este caso, Maupassant y Stefan Zweig.

La primera pregunta fue: ¿Qué es más importante, la trama o los personajes? La respuesta: ambos.

Los personajes no deben ser estereotipos (Imagen aceptada comúnmente con carácter inmutable, según la RAE) sino arquetipos (modelo original, único).

Los personajes deben ser coherentes en sus actuaciones para resultar creíbles, deben tener un objetivo y encontrarse con dificultades para alcanzarlo, y nunca deben ser previsibles; es decir, que el lector no pueda adivinar de antemano qué hará o qué dirá, porque entonces se aburriría (o se dedicaría a escribir, y ya somos muchos).

Los distintos tipos de personajes en un relato o novela son: los protagonistas, los secundarios, y los "extras", como en el cine; entre los que estarían los antagonistas y los aliados (de uno u otro bando).

Los personajes planos tienen un rasgo destacable de carácter; los redondos,son más complejos. Pero todos deben tener claroscuros en su personalidad.

El contrapunto confronta personajes opuestos (Don Quijote y Sancho Panza), con lo que enfatiza las características de cada uno en oposición al otro.

Los personajes seductores se consiguen rodeándolos de misterio, o hablando de ellos sin mostrarlos, o haciéndolos extravagantes y mentirosos, o mostrando a sus víctimas.

Y por último, hay que tener claro que los "malos" son más atractivos que los "buenos", la desgracia interesa más que la felicidad, y debemos huir de la moralina; nuestra función es contar, no adoctrinar ni juzgar.

¡Hala! ¡Todo el mundo a hacer deberes!

(Imágenes: Arriba, la gata de Colette (que no es lo mismo que "La gata, de Colette", para que veais la importancia de la puntuación). En la otra, la profe).

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