miércoles, 2 de diciembre de 2009

Taller de literatura (8)


En la recta final del curso (nos quedan sólo dos sesiones), tratamos un tema tan importante y difícil para algun@s escritores como son los diálogos en una narración.

El diálogo permite al lector asistir a la escena, es una manera de dar a conocer la psicología de los personajes, las relaciones que hay entre ellos, hace avanzar la novela y produce un cambio de ritmo.

El diálogo además permite a la novela "respirar", y también al lector; es más fácil de leer y da un aspecto visual al texto más ligero que una descripción que ocupa páginas y páginas.

Es importante saber combinar descripción y diálogos en su justa medida y que éstos últimos sean los esenciales, o sea, que los personajes no deben hablar por hablar, sino decir lo justo y necesario, y además, ser breves.

Insisto en lo que comentaba en el post anterior: para aprender a escribir diálogos es muy útil leer teatro o guiones cinematográficos, y también repetir los diálogos en voz alta.


Otro tema que tratamos fue la focalización interna, es decir, la narración hecha desde el punto de vista de uno de los personajes. Es difícil distinguirla del narrador omnisciente; quizás la diferencia radique en que es una narración subjetiva, y no objetiva como debería serlo desde el narrador. En la focalización interna el personaje puede opinar, juzgar, sentir...cosas que el narrador no debería hacer, salvo relatar la historia sin hacerse notar demasiado.

Para documentar ambos temas leímos fragmentos de "La regenta" de Clarín, de "Mirall trencat" de Mercè Rodorera, y de "Uno es soledad" de J. Thurber.

¡Ya tenéis deberes para esta semana!

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